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José Luis Noceda, el barbero que empezó cortando el pelo en casa y acabó creando su propio estilo en Luarca

Llegó de Paraguay siendo un adolescente, aprendió con una máquina comprada para ahorrar en casa y hoy, con 26 años, dirige una barbería consolidada tras siete años de trabajo, esfuerzo y cercanía con sus clientes.

José Luis Noceda, el barbero que empezó cortando el pelo en casa y acabó creando su propio estilo en Luarca

Ana M. Serrano

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Ana M. Serrano

Luarca (Valdés)

José Luis Noceda llegó a Asturias en 2012 junto a su hermano. Tenía 13 años y una historia familiar marcada por la distancia. Sus padres llevaban años viviendo en España desde 2005 y 2007 (padre y madre, respectivamente) mientras él crecía en Paraguay con dos hermanos, su abuela y otras personas que les cuidaban. "Estuve seis años sin mi padre y mi madre", recuerda. La separación fue dura, pero el reencuentro mereció la pena. "Ahora estamos todos juntos, gracias a Dios y no queremos separarnos", afirma.

Su historia con la barbería de éxito que regenta en Luarca empezó casi por casualidad, dentro de casa. Eran varios hombres viviendo juntos en un puso de Navia y su padre propuso comprar una máquina para cortarse el pelo entre ellos y ahorrar dinero. "Empezamos así; compramos una máquina y cortábamos el pelo entre nosotros", cuenta. Lo que al principio era una solución práctica acabó convirtiéndose en una vocación. Primero cortaba el pelo a su padre, a su hermano y a sus amigos. Después descubrió que aquello le gustaba "de verdad".

La formación, en Avilés

Con el tiempo decidió formarse. Se fue a Avilés para estudiar un módulo de grado medio de peluquería, aunque reconoce que aquella etapa no fue sencilla. Tuvo que compartir habitación con personas desconocidas y estudiar una formación centrada sobre todo en peluquería femenina, cuando lo que realmente le interesaba era la barbería masculina. "Yo quería barbería de caballeros y lo que nos enseñaban tenía otro fin", explica. Aun así, aguantó y terminó los estudios porque necesitaba el título para poder ejercer.

Tras formarse, empezó a trabajar en distintas peluquerías. Primero estuvo con un peluquero marroquí, como detalla, después con profesionales colombianos, y mientras tanto fue dando forma a su propio proyecto. Paralelamente, continuaba cortando el pelo a conocidos y amigos en Luarca, construyendo "poco a poco" una cartera de clientes fiel. Ese proceso le permitió probarse, ganar confianza y decidir finalmente abrir su propio negocio.

El inicio "no fue fácil", aunque José Luis Noceda reconoce que desde el inicio hubo respuesta. "Desde el momento en el que abrí tuve gente, bastante", señala. El golpe llegó poco después, con la pandemia. El negocio llevaba apenas un año cuando irrumpió el COVID, una situación que frenó la actividad y generó incertidumbre. Sin embargo, tras aquel parón, volvió "con ganas" y siguió adelante.

José Luis Noceda señala el cuadro dedicado a su abuela materna, uno de los elementos decorativos de su barbería y peluquería.

José Luis Noceda señala el cuadro dedicado a su abuela materna, uno de los elementos decorativos de su barbería y peluquería. / Ana M. Serrano

Hoy, siete años después, su barbería está consolidada en Luarca. Para él, el secreto está en el trabajo, pero también en haber construido una identidad propia. Viajó, observó, buscó referencias y fue recogiendo ideas de distintos lugares hasta crear su propio estilo, tanto en los cortes como en el ambiente del local. "Fui sacando ideas de un lado y de otro y gerentando un propio personal", explica. Y, por tanto, único.

Ese estilo no se limita al peinado. Su barbería es también un espacio personal, casi una pequeña galería en la que cada cliente deja algo. “"Cada persona trae una historia detrás", dice. Para este joven, cortar el pelo no es solo ofrecer un servicio, sino conversar, conocer, escuchar y generar confianza. "Cada cliente aporta algo a la barbería", afirma sin dudar. Por eso considera que la relación con quienes se sientan en su silla es una parte fundamental del oficio.

Imagen e identidad

Su forma de entender la profesión está ligada a la imagen y a la identidad. Para él, un buen corte de pelo aporta estilo, seguridad y una manera de presentarse ante los demás. "Depende del corte que lleves, yo creo que te representa como persona", resume. En cuanto a las tendencias actuales, explica que ahora se mezclan mucho los estilos modernos con los clásicos: cortes inspirados en los años ochenta, adaptados a una estética actual.

También habla de integración y pertenencia. Aunque al principio le costó adaptarse a la villa, con el tiempo fue haciendo amigos, conociendo gente y encontrando su sitio. Reconoce que alguna vez pensó en marcharse y buscar oportunidades en otro lugar, pero de momento tiene claro que su camino sigue en Luarca. "Si ya empecé aquí, creo que seguiré aquí hasta donde dé", asegura.

El futuro, con energía

Con 26 años, mira al futuro con prudencia, pero con energía. No sabe exactamente qué vendrá, pero sí tiene claro que quiere prepararse para lo mejor. Su negocio funciona, se siente a gusto y mantiene la ilusión por seguir creciendo en un oficio que considera cada vez más fuerte. "El gremio está creciendo bastante", señala.

A los jóvenes que puedan sentirse atraídos por la barbería les lanza un mensaje directo: "Es un mundo muy guapo". Y se ofrece a ayudar a quien quiera acercarse a la profesión. "Si queréis contar conmigo, aquí estoy, para lo que sea", dice. Desde Paraguay, donde estuvo el año pasado de visita, hasta Luarca, su recorrido habla de esfuerzo, familia, adaptación y oficio. Y también de algo que él repite con naturalidad: la importancia de "conectar" con la gente.

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