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Valdés se suma al marrón: cómo reciclar orgánico también ahorra dinero a las arcas municipales en un concejo que mejora sus datos de reciclaje

El Ayuntamiento inicia la implantación de nuevos contenedores en Luarca, Almuña, Santiago y Otur para incrementar la recogida orgánica y reducir el coste de la basura general

Contenedor de basura orgánica en al avenida de El Pilarín de Luarca.

Contenedor de basura orgánica en al avenida de El Pilarín de Luarca. / Ana M. Serrano

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Ana M. Serrano

Ana M. Serrano

Luarca (Valdés)

El contenedor marrón ya forma parte del paisaje urbano de Valdés. El Ayuntamiento ha iniciado su implantación en Luarca, Almuña, Santiago y Otur, dentro de una primera fase con la que se busca avanzar hacia una gestión más eficiente, económica y sostenible de los residuos domésticos.

Este nuevo contenedor está destinado a la materia orgánica, es decir, a los restos biodegradables que se generan a diario en hogares, comercios y establecimientos hosteleros. En él deben depositarse restos de fruta y verdura, comida cocinada o sin cocinar, carne, pescado, cáscaras de huevo, posos de café e infusiones, servilletas y papel de cocina usados, así como pequeños restos de jardinería no leñosa. No deben echarse pañales, toallitas, colillas, polvo de barrer, excrementos de animales, chicles, cenizas ni productos de higiene personal, que deben ir al contenedor de basura mezclada.

La llegada del contenedor marrón supone un "cambio importante": permite separar en origen los biorresiduos y evitar que acaben mezclados con la basura general. Según Cogersa, la materia orgánica recogida en estos contenedores se trata en la planta de biometanización de Serín, donde se transforma en fertilizante y energía eléctrica renovable a partir del biogás generado durante el proceso.

Ventajas económicas

El beneficio ambiental va acompañado de una ventaja económica para las arcas municipales. La recogida separada de envases, papel-cartón y vidrio es gratuita para los ayuntamientos dentro del servicio de Cogersa, y la fracción orgánica del contenedor marrón también puede tener coste cero cuando llega correctamente separada y con menos de un 20% de impropios. En cambio, la basura mezclada del contenedor verde o bolsa negra sí genera un coste para los municipios: las tarifas de Cogersa para 2026 sitúan el tratamiento de los residuos domésticos mezclados en 82 euros por tonelada, incluyendo el impuesto al depósito en vertedero.

En términos prácticos, el alcalde de Valdés, Óscar Pérez, recuerda un dato fácil de visualizar: "tres contenedores de basura general llenos equivalen aproximadamente a una tonelada, lo que supone alrededor de 65 euros de coste municipal", según la referencia manejada para el servicio local. Separar mejor la materia orgánica permite reducir el volumen de basura general y, por tanto, contener el gasto que finalmente sufraga la ciudadanía a través de la tasa municipal.

Expansión por toda la comunidad

La implantación en Valdés llega en un contexto de expansión del contenedor marrón en Asturias. Cogersa señalaba a finales de 2025 que la planta de Serín ya recibía biorresiduos de 36 concejos, y que en 2024 gestionó 14.479 toneladas de materia orgánica municipal, un 27,8% más que el año anterior. El despliegue en Luarca, Almuña, Santiago y Otur será solo el primer paso.

El Ayuntamiento prevé una segunda fase para aumentar el número de contenedores marrones y extender el servicio a otras zonas del concejo. "La clave estará ahora en la colaboración ciudadana", señalan fuentes municipales. Cuanto mejor se separe en casa, menos residuos irán al contenedor de basura general y mayor será el aprovechamiento de la materia orgánica como recurso.

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