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Raúl García, el fotógrafo amateur que retrata Luarca con paciencia, emoción y luz propia expone sus trabajos en el Casino

El luarqués inaugura una muestra con cerca de 80 fotografías (se podrá visitar hasta el día 15 de junio) en las que muestra su amor por su concejo natal, Asturias y los paisajes que le ayudan a desconectar del mundo

Raúl García, el fotógrafo amateur que retrata Luarca con paciencia, emoción y luz propia expone sus trabajos en el Casino

Ana M. Serrano

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Ana M. Serrano

Luarca (Valdés)

Raúl García está a punto de cumplir 57 años. Lo hará el próximo 14 de junio, justo cuando finalice la exposición fotográfica que estos días presenta en Luarca (Casino, de martes a sábado de 12:00 a 15:00 horas y de 18:00 a 21:00 horas, domingos solo por la mañana).

Nacido en el antiguo hospitalillo de Luarca, se define como un enamorado de su tierra. Y basta mirar sus fotografías para entenderlo: en ellas hay amaneceres, puestas de sol, rastros de estrellas, la Vía Láctea, rincones de Valdés y paisajes asturianos capturados con la mirada paciente de quien no solo observa, sino que siente profundamente aquello que fotografía.

El luarqués ("nací en el antiguo hospitalillo", recuerda) no es fotógrafo profesional. Tampoco pretende serlo. Es fotógrafo amateur, autodidacta y apasionado. Aprendió mirando imágenes de otros, probando parámetros, equivocándose, comprando filtros que al principio "no siempre servían" y entendiendo "poco a poco" cómo funciona la luz, el tiempo de exposición y la composición. Su escuela ha sido la curiosidad; su maestro, la práctica.

Aprender observando el trabajo de otros

"Yo aprendí viendo fotos de otros", reconoce. Los tutoriales de internet no siempre fueron su camino, porque le resultaban largos y poco directos. Él prefería mirar, calcular, probar y volver a intentarlo. Así fue construyendo una forma propia de fotografiar y de retratar Luarca y su entorno, entre otros lugares. No hay persona que disfrute de un acto organizado en Luarca que no vea a Raúl García: siempre en el medi intentado captar la realidad del momento, la historia, paisaje y paisanaje de su concejo natal.

Su especialidad, o al menos una de las partes que más disfruta, es la fotografía nocturna. Para lograr una imagen de la Vía Láctea o una circumpolar puede pasar dos o tres horas esperando, con la cámara disparando fotografías de 15 segundos una tras otra. Mientras la cámara trabaja, él permanece allí, en silencio, bajo el cielo.

Lejos de vivirlo como una carga, Raúl lo siente como una forma de calma. "Para mí es un relax y una satisfacción. Estar ahí me desconecta del mundo", explica. Recuerda especialmente una noche bajo el puente del tren, esperando que la cámara captara el rastro de las estrellas. Estaba sentado, viendo pasar los coches, mirando el cielo y esperando a que saliera la luna. Después, simplemente, recogió y volvió a casa. Para él, esos momentos "tienen algo de refugio".

Noches enteras en busca de la imagen soñada

También ha pasado noches enteras en lugares como el bosque-jardín de la Fonte Baixa. A veces aparece el miedo a la soledad rodeado de oscuridad y en lugar que no es casa, admite, pero la recompensa es mayor. "La ilusión llega al día siguiente, cuando toca preparar las imágenes, unir las tomas, construir el rastro de estrellas o revelar una Vía Láctea", dice. En ese proceso encuentra una forma de vida, de serenidad y de motivación.

La exposición que se puede ver en el Casino no nació solo de una decisión personal. Raúl García llevaba tiempo pensando en hacerla, pero el esfuerzo le imponía respeto. Él mismo cuenta que vive con una enfermedad mental desde los 19 años y que, aunque durante etapas logró sobreponerse con mucha resiliencia, con los años también llegaron recaídas y nuevas dificultades. Por eso, organizar una muestra de este tipo le parecía "demasiado trabajo" para afrontarlo solo.

El impulso llegó gracias a la gente que seguía sus fotografías y le animaba a verlas en papel. Entre esas personas apareció Eugenio Rico, que tras ver una publicación en Facebook le propuso llevar la exposición al Casino y ayudarle con la organización. Raúl García solo tenía que facilitar las imágenes. Le pidieron unas 80 fotografías, pero él envió "más de 400 porque no sabía cuáles elegir". Finalmente, se seleccionaron las que forman parte de la muestra.

Ver sus fotografías impresas ha sido "especial". No es lo mismo contemplarlas en un teléfono móvil que encontrarse con ellas en papel, con otro tamaño, otra presencia y otra emoción. "Se ven mucho más bonitas así", reconoce satisfecho.

La exposición reúne alrededor de 80 imágenes. No estarán a la venta. La intención no es comercial, sino compartir una mirada. "Compartir Luarca, Valdés, Asturias y otros lugares" que ha ido descubriendo poco a poco, muchas veces acompañado por su mujer, que también ha sido importante en ese camino de recorrer y conocer nuevos paisajes.

Adictos a Luarca, un grupo que crece

Su grupo de Facebook, Adictos a Luarca y Asturias, se ha convertido en una ventana desde la que enseña sus fotografías y da a conocer lugares cercanos y no tan cercanos. Ahí encuentra una parte esencial de su recompensa: que la gente vea las imágenes, las valore, descubra sitios y se sienta a gusto con su trabajo.

El luarqués no busca grandes metas profesionales. No espera "“gran cosa" del futuro en la fotografía, dice con humildad. Lo que quiere es "seguir publicando, seguir saliendo con la cámara, seguir mostrando rincones de Luarca, de Asturias y de España". Quiere que la gente conozca su trabajo, que lo valore y que, de alguna manera, sus fotografías sirvan también para presentar el lugar del que procede.

Quizá sin proponérselo, este luarqués está construyendo una memoria visual de Luarca y de Valdés. Sus imágenes, compartidas una y otra vez, forman ya parte del relato gráfico de un territorio. Él no siempre es consciente de ello. Prefiere "no pensarlo y seguir haciendo fotos, salir al atardecer, esperar la luna, perseguir estrellas" y dejar, también, que la cámara capture lo que sus ojos ya han sentido antes.

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