Opinión

Decano de la Facultad de Geología
Valdés y sus ríos II: el rápido, veloz e impetuoso río Esva que da nombre al concejo
Esva: rápido, veloz e impetuoso. Estas son las tres cualidades ligadas a su propio nombre, de confirmarse su procedencia de la raíz indoeuropea *EIS. Así debieron sentirlo también los romanos cuando, hace dos mil años, recorrieron el valle del río Ese en busca del oro preciado que acompaña a sus aguas en su viaje hacia el Cantábrico.
El río que da nombre al concejo de Valdés, el valle del Ese, es en realidad tinetense de nacimiento. En sus primeros pasos se nutre de los manantiales y de las aguas de los ríos Navelgas y Bárcena. Desde allí, el Esva recorre casi 55 kilómetros antes de entregarse al Canábrico en la playa de Cueva, aportando su arena y sus cantos a ese litoral modelado por un cauce fiel, como es sabido, a su carácter rápido, veloz e impetuoso.
Pero el Esva no es solo el Esva. Son también los 532 kilómetros de afluentes que, a uno y otro lado, recogen el agua de 263 kilómetros cuadrados del concejo hermano de Tineo, de 30 en el de Salas y de 170 en Valdés. Tinetense en el nacimiento y en la adolescencia, salense en la juventud y valdesano en la madurez: así es el Esva, un río que crece y se transforma como quienes habitan sus orillas.
Su trazado no es caprichoso ni aleatorio. El discurrir del Esva está estrechamente ligado a la enorme dureza y a la posición de las rocas que caracterizan el terreno del occidente asturiano. Areniscas, cuarcitas y pizarras que, hace más de 450 millones de años, se formaron cerca del polo Sur y viajaron durante decenas de millones de años hasta reposar donde hoy reposan a merced del río.
El Esva configura, junto con las rocas que le dan forma y vida, un relieve espectacular y profundamente variado: desde las altas sierras de Tineo hasta las amplias vegas de Brieves, Trevías o Canero, para culminar abriendo una enorme brecha en la rasa costera que ha dado lugar a la singular y hermosa playa de Cueva.
Especialmente sugerente es el coqueteo que el Esva mantiene con una capa de rocas de pequeño espesor, pero de enorme importancia: la conocida como caliza de Vegadeo. Estas rocas carbonatadas siguen una línea casi perfecta desde la playa de Cadavedo rumbo a Navelgas, cruzando Trevías y Paredes. Asociadas a estas antiguas calizas aparecen interesantes mineralizaciones de manganeso, hierro y, sobre todo, de oro.
Fue precisamente este oro el que propició una intensa actividad minera en la cuenca del Esva desde época romana. El río llevó a los buscadores hasta los yacimientos de Trevías, Paredes o Navelgas al ser bateado desde la desembocadura cauce arriba y, con toda probabilidad, actuó también como vía natural para su transporte del mineral aguas abajo. Aún hoy, el Esva sigue arrastrando diminutas partículas de oro que su bravura arranca, silenciosa, de las laderas.
La historia y la vida —pasada, presente y futura— de la cuenca del Esva, que creemos nos acompaña desde hace unos dos millones de años, no se conciben sin su presencia. Quince mil litros de agua por segundo de medias, con sus correspondientes momentos de enfado, modelan un espacio de valor ambiental, faunístico y biológico único, reconocimiento que ha supuesto su declaración como Monumento Natural y como Zona de Especial Conservación de la Red Natura 2000.
El Esva no es solo un río. Es memoria, geología, economía, vida y carácter. Es el pulso constante que ha esculpido el paisaje y ha acompañado a quienes, generación tras generación, han aprendido a escuchar su voz impetuosa camino del mar.
El río que da nombre al concejo de Valdés (valle del Ese) es en realidad tinetense de nacimiento, nutriéndose en sus primeros pasos de los manantiales y aguas que fluyen por los ríos Navelgas y Bárcena. El Esva recorre casi 55 kilómetros antes de entregarse al Cantábrico en la playa de Cueva, cuya arena y cantos son aportados por este cauce rápido, veloz e impetuoso.
Pero el Esva no es solo el Esva, son también los 532 kilómetros de afluentes que a uno y otro lado recogen el agua de 263 kilómetros cuadrados el hermano concejo de Tineo, 30 del de Salas y 170 de Valdés. Tinentense de nacimiento y en la adolescencia, salense en la juventud y valdesano en la madurez, así es el Esva.
Su trazado no es caprichoso ni aleatorio. Su discurrir está estrechamente ligado a la enorme dureza y posición de las rocas que caracterizan el terreno en esta zona del occidente astur. Hablamos de areniscas, cuarcitas y pizarras que, hace más de 450 millones de años, se formaron cerca del polo Sur y que viajaron durante decenas de millones de años hasta donde hoy se encuentran.
El Esva configura, juntamente con las rocas que le dan vida, un relieve espectacular e inmensamente variado, desde las altas sierras de Tineo hasta las amplias vegas que nos encontramos en Brieves, Trevías o Canero, para terminar en la brecha que excavó en la rasa costera dando lugar a la sinigual playa de Cueva.
Es muy especial, sin lugar a duda, el coqueteo que el Esva mantiene con una capa de rocas de pequeño espesor, pero de gran importancia: la denominada “caliza de Vegadeo”. Rocas carbonatadas que siguiendo una línea perfecta transcurren desde la playa de Cadavedo camino de Navelgas cruzando Trevías y Paredes. Asociadas a esta capa aparecen interesantes mineralizaciones de manganeso, hierro y oro.
Es precisamente el oro el que ha propiciado una intensa actividad minera desde tiempos romanos en la cuenca del Esva, río que les permitió encontrar los diferentes yacimientos al ser bateado desde la desembocadura río arriba y que, seguramente, actuó como vía de transporte del mismo aguas abajo. Aún hoy, el río sigue transportando pequeñas cantidades de oro que su bravura va arrancando de las laderas.
La historia y la vida pasada, presente y futura de la cuenca del Esva que se estima lleva con nosotros unos dos millones de años) no se concibe sin su presencia. Quince mil litros de agua por segundo que otorgan un valor ambiental, faunístico y biológico único a sus dominios que, no en vano, le han valido dos importantes reconocimientos: Monumento Natural y Zona de Especial Conservación de la Red Natura 2000.
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