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El Trail Valle del Esva celebra su quinto aniversario entre calor, montaña y ambiente de fiesta en Trevías

La prueba reunió a corredores y andarines en el Speed Trail de 14,5 kilómetros, la media distancia de 26,7 y la andarina de 9,5, en una jornada marcada por las altas temperaturas, los golpes de calor, el paisaje y la espicha posterior

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Ana M. Serrano

Ana M. Serrano

Trevías (Valdés)

El Trail Valle del Esva alcanzó este año su primer lustro de vida y lo celebró en Trevías con una nueva edición que volvió a reunir deporte, paisaje y convivencia. La cita, celebrada este sábado por la mañana con el apoyo del Ayuntamiento (colabora con una subvención de 1.000 euros, limpia todo el trazado y se encarga del podium y del arco de meta), confirmó el buen momento de una prueba que ha ido creciendo edición tras edición y que ya se ha hecho un hueco propio entre los aficionados al trail y al senderismo.

El programa ofrecía tres modalidades adaptadas a distintos perfiles de participantes: el Speed Trail, de 14,5 kilómetros; la carrera de media distancia, con 26,7 kilómetros; y la prueba andarina, de 9,5 kilómetros. Tres formas diferentes de vivir el monte, pero con un mismo escenario: el entorno natural del Valle del Esva, sus caminos, sus bosques, sus subidas y unas vistas que muchos participantes destacaron nada más cruzar la meta.

La jornada estuvo marcada por un protagonista inesperado, aunque muy presente desde los primeros kilómetros: el calor. Las altas temperaturas endurecieron especialmente las primeras subidas y obligaron a los corredores a regular esfuerzos, hidratarse bien y afrontar la carrera con cabeza, como repitieron varios participantes. Antes de las dos de la tarde los sanitarios tuvieron que atender a siete personas por golpes de calor.

"Muy guapa la carrera, pero mucho calor"

Uno de los debutantes fue Félix Rodríguez, llegado desde Sariego, que participaba por primera vez en la prueba. Su valoración fue muy positiva, aunque no ocultó la dureza de la jornada. "Muy guapa la carrera, corredera, pero mucho calor hoy", explicó al finalizar. Félix no pudo quedarse demasiado tiempo en la espicha, porque le esperaban en Sariego, pero sí quiso destacar "el buen ambiente" de después de la prueba, uno de los elementos que más identidad da al Trail Valle del Esva.

La victoria femenina en la distancia larga fue para Elena Fernández, natural de Oviedo y vecina de Muros del Nalón, que completó el recorrido en 3 horas y 7 minutos. Fernández ya conocía la prueba, aunque el año anterior había participado en la distancia corta. En esta ocasión decidió dar el salto a la larga. "El año pasado corrí la corta y este año ya me animé a la larga", comentó. Su balance fue "muy bueno", aunque también señaló el calor como la principal dificultad. "No contaba con tanto calor porque al salir se nubló un poquitín, pero luego sí que apretó. En todo caso, las vistas son muy guapas y es bastante corredero", valoró.

La corredora destacó que cada zona del recorrido "tiene su propio carácte"r y que, en líneas generales, la experiencia fue muy positiva. Su triunfo confirmó, además, su buena adaptación a una distancia más exigente que la del año anterior.

21 minutos más que el año pasado

En la prueba corta, las sensaciones fueron más duras para Cita González, de Pravia, que reconoció haber sufrido mucho por la temperatura. "Corrí la corta y horrible, pensé que no llegaba arriba. Corrí hace dos años y tardé 21 minutos más. Con este calor se sufre mucho", relató. A pesar del esfuerzo, González subrayó que el Trail Valle del Esva tiene un atractivo especial que va más allá del resultado deportivo. "Sobre todo me gusta por el ambiente, porque tengo amigos aquí en Trevías y nos presta mucho juntarnos en este evento", explicó.

Ese carácter familiar, cercano y de encuentro fue una de las notas más repetidas durante la jornada. La prueba no solo atrae a corredores habituales, sino también a personas que se acercan por el vínculo con el territorio, la convivencia y las actividades posteriores.

También participó Jéssica Fernández, que este año optó por la modalidad andarina. "Me gustó mucho. Es verdad que aprieta mucho el calor. El año pasado hice el Speed Trail y como experiencia estuvo bien, pero para repetir no", señaló.

Su testimonio reflejó precisamente una de las fortalezas del evento: la posibilidad de adaptarse a diferentes niveles y estados de forma, permitiendo que cada participante encuentre su distancia y su manera de disfrutar del Valle del Esva. Entre quienes se estrenaban en el trail estaba Diego González, que llegó animado por un amigo y con cierta incertidumbre. Acostumbrado más al asfalto que al monte, afrontaba la experiencia con respeto. "Vine un poco guiado por un amigo. Era mi primera experiencia y venía con un poco de miedo, pero bien", explicó.

El miedo inicial, sin embargo, dio paso a una valoración positiva. Para González, la clave estuvo en regular y no dejarse llevar por el ritmo de otros corredores. "El calor apretó bastante, pero con un poco de cabeza, sí se puede", añadió.

Otro participante que conoce bien la evolución de la prueba es el tapiego David González, que comenzó en la tercera edición haciendo la andarina, el año pasado se animó con el trail y este año repitió en la media distancia. Su experiencia resume el crecimiento personal que muchos corredores viven dentro de este tipo de citas. "Fue duro, más que nada por la temperatura y la primera parte del recorrido, pero es un trail precioso", afirmó.

El tapiego no se considera corredor habitual, pero sí quiso poner en valor la importancia de apoyar pruebas de este tipo en la zona. "Es un evento deportivo en la zona y es muy importante apoyar estas iniciativas", destacó.

Personas que repiten "por la espicha"

La prueba también tuvo participantes repetidores como Juanjo Ablanedo, llegado desde Oviedo, que volvía por segundo año consecutivo. Para él, el Trail Valle del Esva combina muchos de los ingredientes que hacen atractiva una carrera de montaña: zonas correderas, bosque, vistas y buen trato. "Me gustó la carrera porque es bonita, tiene zonas de bosque muy guapas y, si te da el cuerpo para ello, puedes echar un vistazo a las vistas", explicó. Pero el ovetense quiso destacar, con humor y sinceridad, otro motivo importante para regresar: la espicha posterior. "En verdad, todo esto es mentira; la principal razón es la espicha de después, que aparte de que es muy 'top', nos atienden muy bien a los celíacos. Me parece muy bien decirlo y darle visibilidad", dijo con una sonrisa.

Su comentario puso sobre la mesa un detalle organizativo muy valorado: la atención a las necesidades alimentarias de los participantes. En un evento donde la convivencia posterior tiene tanto peso como la carrera, estos cuidados también forman parte del éxito de la jornada.

Ablanedo, que terminó en torno a una hora y 47 minutos, describió con claridad lo que supuso correr con temperaturas tan altas. "Muy mal, sobre todo las primeras subidas. Lleega un momento en que hace calor del cielo y la tierra emana calor, con lo cual, fatal. Una vez superadas las subidas, mucho mejor", relató.

Sus palabras resumen bien el sentir general de la jornada: sufrimiento en las subidas, alivio en las zonas altas y agradecimiento por los tramos de bosque y agua. El Trail Valle del Esva, que cuenta con la colaboración del Ayuntamiento, volvió así a demostrar que es mucho más que una carrera. El calor endureció la edición, sí, pero no apagó las sonrisas en meta.

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