Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

El especial encargo que tiene entre manos el CAI de Canero para señalizar mejor el refugio de aves de La Furta

El cartel hecho para el campo de San Timoteo el pasado verano animó los encargos que recibe el centro de integración valdesano: "Gustó mucho, fue un boom"

Un grupo de usuarios del CAI posando con el primer cartel.

Un grupo de usuarios del CAI posando con el primer cartel. / R. T. C.

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Canero (Valdés)

El Centro de Apoyo a la Integración (CAI) de Canero, en Valdés, recibió hace unos meses un encargo muy especial: hacer los carteles en madera que señalizan el humedal de La Furta, en Nubledo (Corvera). La petición llegó desde la empresa Arclin (antigua DuPont) que fue la impulsora de este espacio natural en el año 1994 y dentro del programa ambiental de esta firma internacional.

La monitora del taller de carpintería, Amelia García, explica que el encargo llegó a través de un vecino del concejo de Valdés que trabaja en Arclin. Descubrió el trabajo artesano del CAI después de que colocaran un cartel a la entrada del campo de San Timoteo el pasado verano. Esta colaboración con la Cofradía de San Timoteo tuvo mucho éxito y motivó que mucha gente descubriera el trabajo de los usuarios del CAI: "Fue un boom y recibimos más encargos a raíz de este, gustó mucho. Es verdad que fue un cartel muy especial y muy trabajado".

El encargo de Arclin es ambicioso porque consiste en elaborar cinco carteles "muy potentes". "Hay que tener en cuenta que la carpintería es uno de los talleres del CAI, por lo tanto, no se dedican todo el tiempo a esto, y que además hay muchas cosas que los usuarios no pueden hacer y requieren ayuda, así que es un trabajo lento", relata García. Con todo, el centro valdesano ya ha entregado sus dos primeros carteles cuyo objetivo es dar un toque más artesano y bonito a este espacio.

Visita guiada

El primero, en el que se lee "Entrada principal edificio", fue entregado en persona con los usuarios y sirvió para que conocieran por primera vez el humedal de La Furta. "Está muy bien y les gustó mucho. Nos hicieron una visita guiada y fue un descubrimiento para nosotros", añade Amelia García.

Los usuarios en su visita a La Furta.

Los usuarios en su visita a La Furta. / R. T. C.

Considera que les llevará más de un año terminar el encargo de Arclin, a la que agradece la sensibilidad. Cuenta la responsable del taller que los ingresos que generan estos encargos van a parar a la cooperativa educativa que tiene el CAI, por lo que repercute en el bienestar de los usuarios.

Esta cooperativa se gestiona a través de Valnalón y sirve para financiar recursos como los transportes de las salidas o las entradas para asistir a eventos o espacios museísticos. "Es muy útil y sirve a los usuarios para comprender que todo trabajo tiene su recompensa", añade.

Detalle del primer cartel entregado.

Detalle del primer cartel entregado. / R. T. C.

Volviendo al espacio natural corverano, cabe añadir que nació hace treinta años tras la colocación de una presa en el río Alvarés. El pantano generado tiene una capacidad de 50.000 metros cúbicos y un perímetro cercano a dos kilómetros. Catalogado en 2003 como ZEPA (Zona de especial protección de aves), es un lugar de paso, cría, invernada e incluso descanso de numerosas aves. Cuenta además con un observatorio y recopila gran parte de la flora del paisaje de Corvera y fauna como peces, anfibios, invertebrados y mamíferos marinos como la nutria.

Tracking Pixel Contents