La sede de Luarca de la PAU: nervios, repasos de última hora y muchas expectativas
El instituto luarqués vivió una tarde marcada por la mezcla de tranquilidad, presión e incertidumbre de unos estudiantes que se juegan el acceso a sus próximos estudios

Profesores observan a los estudiantes, en las afueras del instituto de Luarca. / Ana M. Serrano

Los alumnos convocados en la sede de Luarca de la PAU comenzaron a enfrentarse a la prueba con la mezcla habitual de nervios, ilusión y repasos de última hora. En el instituto Carmen y Severo Ochoa, una de las sedes de la prueba que agrupa a alumnos valdesanos y naviegos, el ambiente reflejaba bien lo que supone este momento para muchos jóvenes: una cita esperada durante todo el curso, preparada durante meses y vivida, en muchos casos, con la sensación de que en unas horas se concentra buena parte del esfuerzo de Bachillerato.
En los alrededores del polideportivo del instituto se vieron apuntes abiertos, grupos de compañeros repasando juntos y conversaciones en las que se repetían las mismas palabras: nervios, presión, incertidumbre y ganas de que todo saliera bien. Algunos llegaban más tranquilos; otros reconocían que la PAU "pesa", aunque los centros los hayan preparado desde el inicio del curso.

Por la izquierda, Adriana Cejudo, Susana Fernández, Marcos Villar y Alberto Bocarte, en Luarca. / Ana M. Serrano
Adriana Cejudo, de 17 años y procedente de Navia, quiere estudiar Economía. Llegó bastante tranquila porque siente que está preparada. Para ella, lo más difícil es Filosofía, una materia en la que, explicó, "hay que entender sobre todo el tema y mezclar muchas ideas". Su compañera Susana Fernández, también de 17 años, se plantea estudiar algo relacionado con Economía y reconoció que "menos presión" porque no depende de una nota de corte alta.
"Con ánimos y sin demasiado tiempo"
También desde Navia llegaron Marcos Villar y Alberto Bocarte, ambos de 18 años. El primero quiere estudiar Ingeniería Mecánica y afrontó la prueba con tranquilidad. Explicó que estos últimos días prefirió repasar "por encima" lo trabajado durante el curso y que incluso dejó de estudiar en la recta final porque consideraba que ya había hecho suficiente. Alberto Laminarias, que duda entre Periodismo y Sociología, señalóHistoria como una de las materias "más complicadas por la cantidad de contenido", aunque se sentía "con ánimos y sin demasiado miedo".

Un grupo de estudiantes poco antes de empezar la prueba, en Luarca. / Ana M. Serrano
Pero no todos vivieron la jornada igual. Entre otros grupos de alumnos, algunos reconocieron estar "muy nerviosos", como Teresa Galindo, pese a haber estudiado. Esta estudiante que apuesta por hacer Derecho admitió que no tiene una nota de corte especialmente condicionante, pero aun así sentía la presión de no querer suspender la PAU. Otra joven de Luarca, Carla Suárez, resumía el estado general con una petición clara para el futuro: enseñar mejor a los alumnos a estar tranquilos, porque "de tranquilos se hacen mejor las cosas".
Denise Quintana, de Luarca, quiere estudiar Estudios Ingleses con la idea de llegar a ser profesora de inglés. Reconoció estar "muy nerviosa", "Luego cuando entre se verá realmente cómo lo llevo", dijo minutos antes de la prueba, mientras repasaba algo a última hora.

Estudiantes de los institutos de Luarca y Navia, en la sede luarquesa de la prueba. / Ana M. Serrano
Otros alumnos afrontaban la PAU como una puerta abierta al futuro, aunque no necesariamente como el único camino. Miriam explicó que quiere hacer una FP y resumía la situación con realismo: "Que sea lo que Dios quiera". Martina Gavilán, por su parte, quiere opositar para Policía Local, pero decidió presentarse por si más adelante quiere estudiar una carrera.
La carga emocional de curso
La presión de Bachillerato también apareció en las conversaciones. Algunos estudiantes señalaban que lo más duro no es solo el contenido, sino la carga emocional del curso. Una alumna lo expresó con claridad al asegurar que lo que deberían enseñarles mejor es a afrontar los nervios, porque "aunque quieras que no, van a estar ahí", hasta el punto de que reconocía llevar varios días casi sin comer por la ansiedad previa a la prueba.
La sede de Luarca fue así reflejo de una jornada común a miles de estudiantes asturianos: jóvenes que llegan con sueños distintos (Economía, Derecho, Ingeniería, Estudios Ingleses, Periodismo, Sociología, FP o una oposición), pero con una misma sensación de paso importante. Para algunos, la PAU será el acceso directo a la carrera elegida; para otros, una oportunidad de futuro; para todos, una experiencia que marca el cierre de una etapa. Alguunos grupos que tenían como apueta principal carreras relacionadas con las salud prefirieron guardar silencio. Un profesor corroboró el miedo: "No lo quieren decir públicamente por si no les da la nota de corte". En unos días se sabrá el veredicto.
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