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Sale el campanu del Esva, uno de los más tardíos: 4,3 kilos y "mucha suerte viendo cómo está el río"

"Supongo que lo comeremos en casa", relata Luis Miguel García, pescador de Llanera y gran aficionado a este deporte

Luis Miguel García con el campanu del Esva.

Luis Miguel García con el campanu del Esva. / LNE

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Ana M. Serrano

Ana M. Serrano

Trevías (Valdés)

La temporada salmonera asturiana de 2026 está siendo una de las más exigentes que se recuerdan. El salmón se hizo esperar más de un mes hasta que el Sella entregó el campanu de Asturias, y los cupos fijados para este año han reducido al mínimo las posibilidades de captura en los principales ríos del Principado.

En ese escenario, cada pieza cobra un valor especial. Más aún en el Esva, uno de los ríos con menor margen de capturas de la campaña. Pero este viernes llegó la "suerte viendo cómo está el río".

Allí logró Luis Miguel García, vecino de Llanera de 50 años, el primer salmón de la temporada de este cauce. Sus medidas: 4,3 kilos y 75 centímetros. Una captura que suma a una vida entera ligada a los ríos asturianos. "Conozco todos los ríos salmoneros", asegura. Se aficionó de crío, cuando, recuerda, "no pescaba nadie”, pero a él la pesca le atrapó desde el primer momento. Desde entonces ha recorrido el Nalón, el Narcea, el Esva y cuantos escenarios salmoneros se le han puesto por delante.

"Autor" del campanu de 2007

Este ribereño sabe bien lo que significa que un salmón marque una temporada. En 2007 logró el Campanu en el Narcea, una captura que recuerda como algo muy distinto por la repercusión que tuvo y por los 18.000 euros que recibió entonces. "No tiene nada que ver sacar un salmón el primer día", reconoce. Aquel ejemplar fue una de esas piezas que quedan para siempre en la memoria de un pescador.

El de ahora, sin embargo, llegó de otra manera. "Este no me lo esperaba. Vinimos a pasar el día porque teníamos el coto", cuenta. La captura se produjo hacia las dos de la tarde. Miguel vio el pez, lo cebó y acabó haciéndose con él. "Lo vi, lo cebé y ya lo pesqué", relata. En esta ocasión no necesitó la ayuda de su tío, Clamidiro Martínez, también vinculado a sus jornadas de pesca.

La satisfacción fue grande, sobre todo por el contexto de la campaña. "Estoy contento porque es difícil en todos los ríos", afirma. La reducción de cupos, la escasez de capturas y la larga espera hasta la salida de campanu de Asturias han convertido cada salmón en una noticia. En el caso del Esva, además, la dificultad es todavía mayor por el escaso número de ejemplares autorizados.

"Solo queda el Eo"

Con esta pieza, García añade otro río a su historial personal. "Ahora solo queda el Eo", apunta. En el campanu del Esva no habla de subastas ni de destino comercial para el salmón. Su idea es mucho más sencilla: "Supongo que lo comeremos en casa".

Para él, la pesca sigue teniendo algo de jornada compartida, de paciencia y de memoria. "Llevo pescando toda la vida por el Nalón y el Narcea", explica. Vive en Llanera por motivos laborales y familiares, pero siempre que puede se desplaza para tentar al salmón al cauce que se precie. Lo que más le gusta no es solo el momento de la picada, sino todo lo que rodea a la jornada. "La tranquilidad, ir con amigos y pasar el día", resume. Haber pescado el campanu del Narcea en 2007 y lograr ahora este ejemplar en el Esva son hitos distintos, pero unidos por la misma afición. "Siempre es una alegría para un pescador", resume.

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