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¿Cuál es la asignatura pendiente de los jóvenes de Luarca?: Organizar actividades propias "sin depender de nadie"

Unas jornadas en el instituto enseñan a los menores "que pueden agruparse, asociarse entre ellos y hacer actividades por y para su pueblo", como explicó la técnica de la entidad organizadora, la Agrupación de Sociedades Asturianas de Trabajo Asociado y Economía Social (ASATA), María García

La técnica Irene Hidalgo durante un momento de la actividad sobre patios violetas.

La técnica Irene Hidalgo durante un momento de la actividad sobre patios violetas. / Ana M. Serrano

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Ana M. Serrano

Ana M. Serrano

Luarca (Valdés)

Los estudiantes del instituto de Luarca abordaron este lunes la necesidad de implicarse más en la vida de sus pueblos, asociarse y promover sus propias actividades de ocio, en lugar de esperar a que administraciones o agentes externos impulsen nuevas propuestas.

El centro, casi en vacaciones, acogió una jornada dedicada a la juventud con la celebración de un foro joven impulsado por la Agrupación de Sociedades Asturianas de Trabajo Asociado y Economía Social (ASATA), una iniciativa financiada por La Caixa y pensada para ofrecer a los adolescentes espacios de expresión, reflexión y participación. El encuentro permitió abordar cuestiones que, según explicó María García, representante de la organización, "suelen concentrarse en el centro de Asturias, especialmente en Oviedo y Gijón, y que no siempre llegan al occidente asturiano".

"Lo que pretendemos es ofrecer espacios para la juventud, tanto para expresarse como para traer otros temas que se centran más en el centro de Asturias", señaló María. Entre esas temáticas citó asuntos como la Unión Europea, redes sociales o estereotipos, con el objetivo de que los jóvenes puedan recibir información de primera mano, "frente a frente", a través de personas reales y no solo mediante búsquedas en internet.

En este contexto, desde ASATA subrayaron la importancia de que la juventud conozca las herramientas que tiene a su alcance para organizarse, asociarse y promover iniciativas propias.

"Que sepan que pueden agruparse, asociarse entre ellos y hacer actividades por y para su pueblo", explicó María García, quien defendió que la solución no pasa únicamente por esperar a que las administraciones o agentes externos impulsen nuevas propuestas: "No tienen que depender de que una persona externa traiga una actividad nueva o un festival; puede depender de ellos mismos", apuntó.

Baja autoestima

Uno de los aspectos que más llamó la atención durante el encuentro fue la preocupación de los adolescentes por la baja autoestima y la influencia de las redes sociales. "Me llamó mucho la atención el tema de la baja autoestima, de cómo influyen las redes sociales y esos cánones de belleza imposibles", afirmó María García.

La jornada contó también con la participación de Cruz Roja Juventud, a través del grupo Espacio Propio, que trabaja en la sensibilización sobre violencia de género y violencia sexual hacia las mujeres. Irene Hidalgo, representante de la entidad, explicó la iniciativa Patios Violetas, una propuesta centrada en analizar cómo se distribuyen los patios escolares y qué desigualdades de género se reproducen en esos espacios cotidianos.

María García, en el salón de actos del instituto de Luarca.

María García, en el salón de actos del instituto de Luarca. / Ana M. Serrano

La dinámica consistió en invitar al alumnado a situarse sobre un mapa del patio con una pegatina, indicando en qué zonas pasa la mayor parte del tiempo. A partir de ahí, se analizaron los usos del espacio y las diferencias entre chicos y chicas.

Según explicó la técnica de Cruz Roja, el ejercicio permitió observar que los chicos "ocupan mayoritariamente el centro del patio y las zonas destinadas a actividades deportivas, mientras que las chicas suelen quedar relegadas a las gradas, las esquinas o espacios secundarios, donde desarrollan un tipo de ocio más vinculado a la conversación".

"Lo que pudimos observar es que los chicos ocupan la mayor parte del patio, tanto el centro como las esquinas, mientras que las chicas están relegadas a un segundo plano", indicó Hidalgo. Esta distribución, añadió, "refleja roles y estereotipos que se reproducen desde edades tempranas y que condicionan la manera en que el alumnado utiliza los espacios comunes".

Tras ese diagnóstico, la actividad propuso imaginar un patio igualitario en el que chicos y chicas puedan ocupar los mismos espacios y participar en distintas actividades de ocio sin desigualdades. El objetivo era que el alumnado reflexionara sobre cómo transformar esos espacios para hacerlos más inclusivos. ¿Se logró? "Yo creo que sí", respondió la técnica. Pese a viento.

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