06 de abril de 2017
06.04.2017

En guardia contra la procesionaria

Los jardineros ven "complicado" erradicar una plaga de origen mediterráneo presente en jardines y patios escolares de la región

06.04.2017 | 01:42
Operativo para retirar un bolsón de oruga procesionaria de un pino.

Asturias trabaja desde hace semana en atajar la plaga de la oruga procesionaria, una especie típicamente mediterránea que con el incremento de las temperaturas medias ha comenzado a extenderse por varias localidades asturianas. El presidente del Colegio de Veterinarios, Armando Solís, reconoce que no es una especie muy común por estas latitudes pero ahora están comenzando a hacerse "más presente; en zonas de pinos, sobre todo". En las clínicas veterinarias también aumenta la presencia de mascotas afectadas por esos pequeños "dardos" urticantes de la procesionaria que producen esencialmente inflamación en la trufa (nariz) y en la lengua del animal. "En algunos casos -aunque son los menos- se produce necrosis de tejidos, edema o, incluso, la muerte", subraya Solís.

También preocupan las fuertes reacciones alérgicas en el ser humano, pudiendo llegar a generar problemas respiratorios. En las empresas de jardinería han activado los mecanismos para combatirla. Fernando Hortelano, de Acanto Jardinería, explica que si bien la procesionaria es una especie que "resulta complicado" eliminar "porque realizan nidos muy altos" existe un protocolo para evitar que se convierta en plaga. "Poco a poco se ha ido extendiendo", detalla el experto, "y va a más", advierte. Según los profesionales "el desbarajuste actual del clima, con temperaturas más altas de lo normal en invierno, despista a los animales" y eso ha atraído a varias colonias al Norte. Se hacen ver en "bolsones" y resultan muy visibles por su color blanco y porque pueden alcanzar dimensiones de unos 20 centímetros. El principal foco de procesionaria se concentra en las plantaciones de pinos, abetos y cedros, a los que somete a una seria defoliación y, a largo plazo, a un enorme deterioro. Una de las armas para acabar con este insecto es el uso de medios químicos. "Hay que ir con máscaras y trajes especiales", explica Hortelano, y una vez retirados los "bolsones" se queman y se depositan en los vertederos habilitados al efecto.

"Existen también trampas de feromonas o la inyección al árbol de productos químicos que circulan por su savia. Es una plaga tremenda en los pinares", señala este experto, quien aprecia que "se ha acelerado por el clima". De hecho, este año las larvas que aparecen normalmente durante el primer cuatrimestre del año se han adelantado. "Empezaron a atacar pronto. Hemos visto por la zona del Naranco y Ules", agrega Hortelano. Aun cuando los árboles son tratados es posible que se mantengan algunas larvas vivas. Por eso, una vez retirados los "bolsones" se hace necesario una revisión completa de las ramas del árbol.

Al tratarse de un trabajo que, normalmente, se realiza en altura requiere de procedimientos y equipos de protección adecuados para evitar accidentes. La persona encargada deberá asegurarse a la plataforma o medio de elevación mediante un arnés homologado, además de llevar gafas, máscara, guantes y traje que evite el contacto con los pelos urticantes de la procesionaria. En varios centros educativos se han visto en la necesidad de acudir a los técnicos para atajar los "bolsones" de procesionaria y evitar su afección a los escolares.

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