Suscríbete

La Nueva España

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

La vuelta a la modernidad

Nieves Ruiz y Fernando Nanclares hacen inventario de los proyectos con los que la arquitectura en Asturias recupera el pulso del siglo XX en "Lo moderno de nuevo"

La vuelta a la modernidad

Posiblemente, el período que abarca esta publicación, de reciente aparición, obra de los arquitectos Fernando Nanclares y Nieves Ruiz, corresponde a uno de los períodos más felices de la arquitectura asturiana. En un corto espacio de tiempo, de tan sólo tres lustros, surgirá y se desarrollará, de la mano de un nutrido grupo de profesionales, una arquitectura que restablece la modernidad transitoriamente perdida, abandonando los historicismos profusamente utilizados durante la etapa autárquica.

La nueva arquitectura estará más próxima a los planteamientos revisionistas del Movimiento Moderno, que tienen lugar después de la II Guerra Mundial, que a la ortodoxia del Estilo Internacional, puntual, pero exitosamente desarrollada, por algunos de los arquitectos que también participan activamente en el período que abarca la publicación, como sucede con Joaquín Vaquero Palacios o los hermanos Francisco y Federico Somolinos Cuesta.

Estos planteamientos posibilitarán la búsqueda de nuevas formas expresivas y la exploración de vías propias, permitiendo desarrollar la libertad creadora de los arquitectos sin renunciar al ideal moderno.

El "nuevo estilo", que en Asturias irrumpe al iniciarse la década de los cincuenta, manifiesta, sin embargo, unos rasgos comunes, sutilmente desentrañados por los autores de la publicación, que tienen en la resolución de las fachadas su mayor exponente, aportando un repertorio de imágenes inéditas, predominantemente abstractas y coloristas, a partir de nuevos materiales o modificando la tradicional puesta en obra de los ya conocidos.

Una peculiaridad de este período es la abundancia de obras que alcanzan un considerable nivel de calidad y el elevado número de profesionales que intervienen en su realización, participando con mayor o menor intensidad, la mayoría de los arquitectos que durante aquellos años trabajaban en la región, un colectivo que a mediados de los sesenta rondaba los sesenta titulados.

Resaltar esta peculiaridad es uno de los empeños de la publicación. A la hora de analizar el período abordado, se amplía el punto de mira, generalmente focalizado en un reducido número de arquitectos, incorporando trabajos de profesionales menos conocidos, emplazados en distintos lugares de la geografía asturiana y descubriendo e identificando obras cuya autoría se ignoraba.

La ausencia de crítica interna y el desinterés hacia los problemas teóricos, que en ocasiones se atribuye a los arquitectos que trabajan en este período, serán suplidos con creces por una vigorosa imaginación y una acusada profesionalidad, preparada para resolver, con gran economía de medios y con la máxima inmediatez, el creciente número de viviendas y de nuevos equipamientos que una sociedad en progresivo desarrollo demandaba.

Entre estos equipamientos destaca por su singularidad la arquitectura religiosa, merecedora de un apartado que incluye un conjunto de iglesias de varios autores, obras muy diferentes en su concepción, en ocasiones todavía deudoras de la tradición, pero que revelan una progresiva confianza hacia lo moderno, anticipándose en los edificios más tardíos, las aspiraciones estéticas y litúrgicas promovidas desde el Concilio Vaticano II.

Otro apartado de la publicación estará, inevitablemente, dedicado a las intervenciones de Joaquín Vaquero Palacios e Ignacio Álvarez Castelao en las centrales hidroeléctricas construidas en las décadas de los cincuenta y los sesenta.

Una experiencia única e irrepetible, asociada al paisaje asturiano, que integra arte, arquitectura e ingeniería en un singular conjunto de obras cuyo reconocimiento ha trascendido el ámbito regional de la historia de la arquitectura.

Será, sin embargo, en el programa residencial y, especialmente, en el ámbito de la promoción privada donde con mayor claridad se aprecia la aportación del colectivo de arquitectos que trabaja durante este período en Asturias, pues los encargos más singulares generalmente recaerán en un número reducido de arquitectos, que en muchos casos proceden del exterior de la región.

Los abundantes y sugerentes ejemplos de arquitectura residencial incluidos en el libro revelan el ansia de diferenciación y la apuesta por lo novedoso, que identificados con lo moderno procurarán satisfacer el gusto dominante de una sociedad que quiere olvidar las penurias del pasado reciente y mira con optimismo, todavía de reojo, el confort y la calidad de vida de las sociedades avanzadas.

La publicación contiene también la significativa aportación de un grupo de arquitectos foráneos, como Sáenz de Oiza, García Mercadal o el recientemente fallecido Coello de Portugal, profesionales de reconocido prestigio cuya impronta se manifestará en un reducido número de obras, que al margen de su valor intrínseco servirán para pulsar el nivel de la producción autóctona.

La cuidada edición del libro, diseñado por Pablo Nanclares, se complementa con una abundante información gráfica que incluye, además de planos, postales de época e infografías, un cuantioso número de imágenes actuales, realizadas por reconocidos fotógrafos, que corroboran el hilo conductor del texto.

Como sugiere Antón Capitel en el prólogo de la publicación, el libro de Fernando Nanclares y Nieves Ruiz completa una etapa de la arquitectura moderna asturiana y enriquece con su aportación el panorama de la arquitectura española del siglo XX.

Compartir el artículo

stats