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Una inmensa cumbre

En "Gustavo Bueno: 60 visiones sobre su obra" comprobamos en vivo la influencia del pensamiento español más sistemático, coherente y fecundo

LA FAMILIA BUENO AL COMPLETO. De izquierda a derecha, Lino Camprubí Bueno (nieto), Álvaro Bueno (hijo), Livia Camprubí, sentada junto a Carlos y Gustavo Bueno Pando (nietos), el filósofo, al lado de su mujer, Carmen Sánchez; tras ellos, Eulalia González y su marido, Gustavo Bueno Sánchez; junto a ellos, Carmen Bueno y, a la derecha, su hermano Carlos. La foto fue tomada el viernes pasado en Santo Domingo de la Calzada, donde el filósofo nació hará mañana 90 años y donde recibió el homenaje de sus paisanos.

LA FAMILIA BUENO AL COMPLETO. De izquierda a derecha, Lino Camprubí Bueno (nieto), Álvaro Bueno (hijo), Livia Camprubí, sentada junto a Carlos y Gustavo Bueno Pando (nietos), el filósofo, al lado de su mujer, Carmen Sánchez; tras ellos, Eulalia González y su marido, Gustavo Bueno Sánchez; junto a ellos, Carmen Bueno y, a la derecha, su hermano Carlos. La foto fue tomada el viernes pasado en Santo Domingo de la Calzada, donde el filósofo nació hará mañana 90 años y donde recibió el homenaje de sus paisanos.

Sesenta discípulos o receptores de la obra del creador del Materialismo Filosófico (MF) responden a las tres preguntas que se les plantean. La primera, "de qué modo se produjo la aproximación personal a la filosofía de Gustavo Bueno", arroja multitud de anécdotas simpáticas, curiosas, reveladoras, históricas...

La segunda cuestión, sobre "las influencias particulares recibidas desde el MF", da lugar no sólo a breves y ejemplares síntesis aplicadas de esta filosofía sino también a un sorprendente abanico de influjos, que comprende a profesores de Filosofía y, además, a geógrafos, juristas, economistas, matemáticos, periodistas, músicos, historiadores, arquitectos, filólogos, traductores..., bastantes de Asturias, pero otros muchos de la práctica totalidad de la geografía española, así como de variados países hispanoamericanos y europeos.

El tercer interrogante, sobre "las aportaciones más relevantes del MF en el análisis de nuestro presente", nos transporta a un claro denominador común, pero a la vez a una multiplicidad de corrientes que parece deberse, además de a distintos anclajes ideológicos o generacionales, a la misma potencia desplegada por el propio sistema, en contacto con los contextos de los últimos sesenta años.

El espectro de edades de los participantes abarca entre los 73 y los 26 años, por eso algunas de las aproximaciones personales corren muy paralelas a aquellas míticas clases en el Oviedo de los años sesenta y setenta, a las que asistían universitarios de todas las carreras, o bien, si se trata de los jóvenes criados en "Democracia", las primeras chispas surgieron a veces con ciertas apariciones públicas de don Gustavo en programas de TV de Sánchez Dragó, o Mercedes Milá o...

Ayuda a centrar la perspectiva histórica original cuando vemos a Vidal Peña recordar que "mi primera aproximación se produjo cuando lo que hoy se considera su obra aún no había empezado a publicarse..., lo que atrajo entonces a los oyentes era un 'espíritu crítico filosófico', que se ejercía ante todo sobre la religión"; o ver con qué donosura José Ignacio Gracia Noriega cuenta que su profesor de Filosofía de Bachillerato, un dominico, aclaraba que "a ese Sartre y a ese Gustavo Bueno los suspendería, no por ateos, no por rojos, sino porque no saben filosofía", según les reconvenía en las clases. Con gracejo literario, Javier Neira comenta que sus primeros recuerdos datan de finales de los años cincuenta, como veraneante en la playa de Barro, donde oía decir "de forma discreta, casi bajando la voz, 'ese señor es ateo'", mientras "resguardado entre las rocas, leía y leía sin parar" si bien, añade, no se vaya a pensar que Gustavo Bueno tuviera "problemas a cuenta de su ateísmo en el 'dolce far niente' llanisco". Muchas más anécdotas proliferan por doquier entre el resto de autores.

Leer las respuestas a la segunda y tercera preguntas equivale, en cierto modo, a un curso intensivo sobre algunas de las líneas maestras desarrolladas por el MF. Hay un consenso evidente sobre 1) la importancia de la ontología materialista ("Ensayos materialistas"), no reducida al fisicalismo; 2) sobre la teoría del cierre categorial, donde la dialéctica típica y viciada del sujeto que quiere aprehender un objeto es desbordada y replanteada ahora desde el lugar que ocupan los distintos saberes: científicos, técnicos, filosóficos..., al tiempo que se establecen diferentes niveles de construcción de "la verdad"; 3) sobre la teoría de la religión (religión verdadera: "El animal divino"), que pone su origen no en un monoteísmo revelado ni en un politeísmo mitológico sino en un numen animal paleolítico; y 4) sobre el espacio antropológico, que incluye las consabidas relaciones humanas con la sociedad y con la naturaleza, pero además con los númenes, aunque ahora no ya fruto de una actitud religiosa sino de un ateísmo capaz de resituar el campo de lo sagrado.

Los temas sobre filosofía de la historia (España, Europa, civilización, imperialismo, globalización...), sobre teoría ético-política (derecha, izquierda, moral, telebasura, aborto, pena de muerte...) y sobre análisis aplicados a las mitologías del presente ("Memoria histórica", "Democracia", "Cultura"...), en la medida que sus aplicaciones ("progressus") afectan al fragor de la lucha ideológica en curso, se interpretan desde dialécticas claramente escindidas. Las ideas filosóficas de Bueno, con toda su gran precisión, fluyen aquí mucho más mezcladas con parcialismos conceptuales que forman parte del mismo material analizado. Esta mixtura podrá ser debidamente retomada cuando las partículas de la turbiedad del presente se hayan sedimentado en capas conceptuales, que sólo una cierta distancia temporal hará posible. No cabe duda de que se trata de un pensamiento comprometido con el presente más acuciante, respecto del cual es preciso posicionarse con rigor, salvo que se elija la vía de la ignorancia o del juicio simplificador y sumarísimo.

La filosofía de don Gustavo, a la altura de su noventa cumpleaños, ha influido en miles de personas durante varias generaciones muy notablemente, creo que, en primer lugar, por su capacidad de limpiar tantas falsas concepciones..., y en cientos de seguidores, radicalmente, por el rigor y potencia de sus teorías, comparadas con otras alternativas. Existe una escuela filosófica en España y el mundo hispánico que pervive después de varias décadas y que echa sus raíces y ramas más y más lejos, sí, pero, con todo, Gustavo Bueno no está teniendo en vida el reconocimiento institucional proporcional a sus méritos. Cada época siempre se retrata a sí misma, es pura tautología.

Además de ser reconocido por cualquiera que conozca su obra como una cumbre filosófica, tiene enemigos (por su perfil de polemista, o por ser persona colérica o por las inevitables luchas de taifas..., según se dice) y para el "Poder" es un intelectual extremadamente molesto... Aunque todo esto forma parte de la misma batalla, inevitable, de las ideas, que, sin duda, el filósofo será lo primero que quiera seguir preservando. Pero llega siempre el tiempo en que lo que cuenta es más la construcción de ideas colectivas válidas y menos la supervivencia de los egos, y, entonces, los repudios circunstanciales y las descalificaciones ideológicas ocuparán una más justa dimensión y tras el velo de las brumas de las urgencias del momento, disipado, habrá que hacerse cargo, no ya sólo a escala de seguidores sino también institucionalmente, de ese constructo de ideas (vivo y generador) cuyo valor habrá que preservar socialmente, al igual que hacemos con Goya, con Feijoo y Jovellanos o con Cervantes.

Sea como fuere, quienes hablan español y quienes estiman la filosofía en cualquier parte del mundo, en este cumpleaños podrán decir ahora: "Felicidades, Gustavo Bueno, y que cumpla muchos más". El MF sigue en construcción y será la "fuerza gravitatoria del tiempo" la que mostrará sus estructuras más estables. De momento, urge seguir haciendo mapas del presente.

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