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Mujeres

Las niñas de Chibok

El 14 de abril de 2014 un grupo terrorista secuestró y esclavizó a 276 estudiantes en Nigeria. muchas siguen sin aparecer

Malala Yousafzai, pidiendo la liberación de las niñas nigerianas.

Malala Yousafzai, pidiendo la liberación de las niñas nigerianas.

La noche del 14 de abril de 2014 trescientas niñas nigerianas se despertaron en medio de una pesadilla. Habían viajado hasta la localidad de Chibok desde los pueblos cercanos y se alojaban en la residencia del colegio de educación secundaria donde tenían que examinarse. Muy probablemente sus padres las despidieron con un beso, animándolas a que se esforzaran para sacar una buena nota y tranquilizando a las más nerviosas. Las familias representan continuamente escenas como esa por todo el mundo, con gestos cariñosos a los que no dan una gran trascendencia. Los padres de las niñas de Chibok estaban despidiéndose de ellas para siempre, y no lo sabían.

La noche del 14 de abril los hombres del grupo terrorista Boko Haram, una filial del Estado Islámico en el África Occidental, irrumpieron en la escuela, asesinaron a los guardias de seguridad y entraron en los dormitorios de las alumnas, las sacaron a la fuerza, cargaron con ellas sus camiones y emprendieron la huida hacia Sambisa, una reserva natural próxima a la frontera con Camerún. Algunas niñas, pocas, consiguieron escapar saltando de los camiones.

Aquel 14 de abril las 276 estudiantes raptadas por Boko Haram fueron despojadas violentamente de su identidad, les arrancaron su infancia, sus ilusiones, las separaron de sus familias, las sumieron en el miedo y la incertidumbre, y así las convirtieron en esclavas. Dicen que las niñas de Chibok se vendían en el mercado del sexo a 12,5 dólares; esperemos que no fuera verdad. Algunas fueron obligadas a casarse con sus secuestradores y a engendrar a sus hijos. Todas eran utilizadas como sirvientas, trabajando en la cocina y la limpieza al servicio de sus captores. Las obligaban a convertirse al Islam y si se resistían eran castigadas físicamente, a golpes. Si alguna intentaba huir y era interceptada por los terroristas, la ejecutaban delante de sus compañeras. Eso es lo que cuentan las que lograron escapar.

Poco después de aquel 14 de abril, cuando la noticia se difundió, comenzó un movimiento global exigiendo su liberación. La que por entonces era primera dama de Estados Unidos, Michelle Obama, se fotografió con el hashtag "BringBackOurGirls", para visibilizar el secuestro y exigir la devolución de las chiquillas. Tras ella fueron muchos otros, famosos y ciudadanos anónimos. Mucho ruido y pocas nueces, porque las negociaciones para liberar a las niñas, con la mediación de estados y organismos internacionales, no dieron mucho de sí. Pocas fueron puestas en libertad , algunas consiguieron zafarse a lo largo de los años y aparecieron en sus casas, embarazadas o con los hijos que les nacieron en el cautiverio, pero a día de hoy se desconoce el paradero de más de un centenar de ellas.

En un par de días, el 14 de abril, se cumplirán seis años del secuestro de Chibok. El tiempo y la impotencia fue cubriendo su historia de olvido, y como la suya la de muchas otras niñas y mujeres, por todo el mundo. El Gobierno de Nigeria cifra en más de 10.000 las niñas y mujeres secuestradas en los últimos años. Las niñas de Chibok ya no volverán a sus casas, si llegan a hacerlo será como mujeres endurecidas. Puede que sus padres apenas las reconozcan. Una pérdida tan atroz como esa no conviene ser olvidada.

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