Gutierre de Hevia Valdés tuvo vida y mar aventurados
Noble hidalgo de ascendencia asturiana, teniente general de la Real Armada Española, participó en la defensa de Cartagena de Indias junto a Blas de Lezo

Partida de Carlos de Borbón a España, vista desde la dársena. Obra realizada por Antonio Joli en 1759. Hoy en el Museo Nacional del Prado
Dra. Alicia VALLINA | CONSERVADORA DE MUSEOS DEL ESTADO
Gutierre de Hevia Valdés no nació en Asturias pese a sus ilustres y nobles apellidos asturianos. Su padre, Baltasar, casado con Luisa Bustamante, era militar de carrera y en 1703 se había trasladado con el grado de teniente a la localidad italiana de Torlona para defender las posesiones españolas. Gutierre, nacido en 1704, recibió el nombre de su abuelo, hijo a su vez del escribano mayor de Cabranes, que detentaba el mayorazgo sobre esa localidad. Sin finalizar sus estudios y con 16 años recién cumplidos, se trasladó a Cádiz, cabecera del departamento marítimo, para iniciar su carrera como marino, como hiciera su padre años antes.
El 20 de julio de 1720, hace tres centurias, Gutierre ingresó como guardiamarina en la capital gaditana. Su primer destino, a bordo del navío llamado “Catalán”, le supuso enfrentarse en armas a corsarios y piratas argelinos, siempre resultando victorioso. Al año siguiente, en 1723, en un lance de honor con un compañero de academia, este resultó muerto y Gutierre, tras tratar de huir de la justicia, se entregó y fue juzgado en consejo de guerra, del que salió absuelto.

Defensa de la plaza de La Habana
Después de obtener licencia como oficial y realizar varios viajes por la zona de las islas Canarias entregando y recibiendo material de guerra, fue asignado al apostadero de La Habana, donde permaneció unos meses. A su regreso a la Península participó en la toma de Orán, acompañando al ilustre marqués de Santa Cruz de Marcenado y a quien más tarde se convertiría en su suegro, el marqués de la Victoria.
Una vez obtenido el grado de capitán de fragata, Gutierre viajó a América embarcado en la escuadra del general Rodrigo de Torres y participó heroicamente junto a Blas de Lezo en la defensa de Cartagena de Indias contra la escuadra británica del almirante Vernon. En la contienda resultó gravemente herido. En Cartagena de Indias permaneció casi 6 años, hasta alcanzar la gradación de capitán de navío, en 1747.
Por estas fechas Gutierre se casó con Rosalía Navarro Gauset, la menor de las hijas del capitán general de la Real Armada Española, Juan José Navarro de Viana, y su esposa, María Josefa Gauset. De este enlace nació en Cádiz en 1758 una hija, María Lutgarda de Hevia y Navarro, que se casaría con otro de los más notables marinos de nuestra historia y VIII Capitán general de la Real Armada, el coruñés Juan de Lángara.
Ante la necesidad de frenar el contrabando que se estaba produciendo en el Caribe, que tanto perjudicaba los intereses comerciales españoles, Gutierre de Hevia alcanzó el mando de los navíos “Castilla” y “Europa”, bajo cuya bandera cruzó durante cuatro largos años aquellos mares frenando la actividad de piratas y corsarios.
En 1756 se le concedió el mando interino de los Batallones de Infantería de Marina y tres años más tarde se le otorgó el mando del navío “Fénix” con la misión de viajar a Nápoles para embarcar con destino a España al nuevo rey Carlos III, que sucedería a su hermano Fernando VI, recientemente fallecido.
En agradecimiento a la labor de toda la tripulación, el rey promocionó a todos los marinos y concedió a De Hevia la comandancia principal de los Batallones del Real Cuerpo de Infantería de Marina. El rey también le concedió, para sí y sus descendientes, los títulos de marqués del Real Transporte y vizconde del Buen Viaje.
Un suceso desgraciado empañó la brillante carrera de Gutierre de Hevia. En 1761, en plena Guerra de los Siete Años, Gutierre zarpó con destino a La Habana para defender la ciudad de los ataques de las tropas británicas. Tras más de un mes de intensos combates, la fortaleza se rindió en armas y cayó en manos enemigas. De Hevia regresó a España vencido junto a su ejército y fue juzgado de nuevo, como ocurriera años antes, por un consejo de guerra formado, esta vez, por algunos de los grandes nombres de nuestra historia militar: el conde de Aranda como presidente y el marqués de Ceballos, el duque de Granada de Ega, el conde de la Vega-Florida o el mismísimo Jorge Juan como vocales.
Gutierre fue suspendido de empleo militar y condenado al destierro a 40 leguas de la corte por un periodo de 10 años. Sin embargo, y gracias a la intercesión de su suegro, el marqués de la Victoria, con el rey, en ocasión de la boda del Príncipe de Asturias, en 1765 se le permitió volver a la vida militar y recuperar el mando de los Batallones de Marina como comandante principal. El fallecimiento de su benefactor y suegro a los 84 años de edad le convirtió, de forma interina, en director general del Departamento Marítimo de Cádiz y de la Armada, concediéndosele, el 25 de marzo de 1772, la Cruz pensionada de la Real y Muy Distinguida Orden de Carlos III.
Gutierre de Hevia falleció de forma repentina a los 68 años en la Isla de León (actual localidad de San Fernando, Cádiz) el 2 de diciembre de 1772.
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