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La conservación de un patrimonio ligado al Camino de Cantiago

El doloroso abandono de los monasterios del occidente asturiano

El olvido devora los cenobios en la comarca occidental; salvo el de Corias, convertido en parador nacional, los de Cornellana (Salas), Villanueva de Oscos y Obona y Bárcena (Tineo) llevan años sin uso pese a su valor histórico y patrimonial

Monasterios retirados del mundo en el occidente asturiano Miki López

El occidente de Asturias es tierra de monasterios abandonados. Pero solo uno de ellos, el de Corias, en Cangas del Narcea, parece tener asegurado su futuro, tras haber sido convertido en parador nacional. Otros cuatro inmuebles monásticos no han corrido tan buena suerte. El de Bárcena, en Tineo, ha sido rehabilitado, pero no tiene uso. En el mismo concejo, el de Obona, amenaza ruina. El olvido también se está comiendo el de Villanueva de Oscos, y en Cornellana (Salas), el monasterio emblema de la localidad se ha convertido en una promesa incumplida de restauración que ha pasado de generación en generación. Este es un viaje por los monasterios del Occidente que viven retirados del mundanal ruido.

Casi mil años de historia aparecen al abrir la ventana de casa. Es lo más normal para David Valiela o cualquiera de los vecinos que tienen la suerte de vivir con vistas al monasterio de San Salvador de Cornellana (Salas), que celebrará el milenio de su fundación en 2024. La estampa sería espléndida de no ser porque saben que esos muros milenarios esconden una realidad desoladora. “Es una ruina completa, está colapsado lleno de piedras y escombro”. Así describe el estado del monasterio Valiela, presidente de la plataforma ciudadana que defiende su rehabilitación integral y la posterior dotación de uso para un inmueble testigo esencial de la historia del Camino Primitivo de Santiago y origen de la celebración del campanu, el primer salmón de la temporada. Esa primera pieza en salir del río debe su nombre al repique de las campanas del monasterio, que se escuchaban para dar noticia de la captura.

A raíz de unas fotos antiguas del monasterio, Valiela y varios vecinos plantearon la necesidad de reivindicar la reforma del edificio histórico. Recogen así las luchas y esfuerzos de generaciones anteriores que habían clamado por la conservación. Fruto de ese movimiento vecinal se consiguió el arreglo del tejado. “Pero no podemos ir cada 20 años parcheando”, afirma.

Laureano García, en el monasterio de Obona. | MIKI LÓPEZ

La mejora de la techumbre no consiguió frenar el deterioro de un monasterio que paradójicamente era de lo más moderno en el siglo XVIII. Contaba con un sistema de suministro de agua corriente a presión instalado por los monjes benedictinos. “El deterioro continúa. El interior está totalmente abandonado”, protesta Valiela. No obstante, hay rehabilitación a la vista. Hay dotados 200.000 euros para 2021 en los Presupuestos Generales del Estado. Será una inversión plurianual hasta 2024, con un gasto total de más de millón y medio de euros. “Somos reacios a fiarnos porque de lo que se había consignado anteriormente nada apareció”, apunta Valiela. La obra, de ejecutarse en tiempo y forma, llegaría a tiempo para la celebración del milenario de la fundación del monasterio, como desean los vecinos. “Es el icono de Cornellana, un referente de mil años de historia y un activo económico y turístico muy importante también para la comarca”, señala Valiela. Bien lo saben en Cornellana cuando los peregrinos, o los cada vez más frecuentes turistas, quieren visitar el cenobio. Siempre hay un no por respuesta, con la tristeza añadida de explicar el abandono del inmueble.

No todo es olvido. Sí tiene uso un ala del edificio, acondicionada como albergue de caminantes jacobeos. La plataforma vecinal es favorable a ampliar la dotación de plazas. Además, entienden que el monasterio ofrece muchas posibilidades que, a mayores, tendrían un impacto socioeconómico positivo en Cornellana. “También podría albergar algún negocio, como un restaurante. Y creemos que debería tener una parte para uso cultural de los ciudadanos”, propone Valiela. Y, por supuesto, que haya visitas guiadas.

En su día, el Principado abogó por estudiar la posibilidad de incluirlo en la Red Nacional de Paradores, como finalmente se hizo con el monasterio de Corias (Cangas del Narcea). Sin embargo, antes de todo, lo primordial es la conservación del edificio, cuyo proyecto principal estaba presupuestado en 5,6 millones de euros, de los que se han gastado 1,3 millones de euros en el tejado. “Ahora dicen que para este año dan 200.000 euros, pero llevamos así toda la vida y ya hay vecinos que fallecieron, como mi padre, que no lo vieron realizado”, apunta el presidente de la plataforma por la conservación del monasterio.

Una ruina

“La situación de Obona es una ruina”. Así de claro es el presidente de la asociación de Amigos del Camino de Santiago Astur-Galaico del Interior, el tinetense Laureano García, al referirse al estado de conservación del monasterio de Santa María la Real de Obona, en Tineo, cuya fundación se sitúa en el año 781.

Del conjunto arquitectónico se salva el templo, que se conserva en unas condiciones aceptables. El resto de edificaciones presentan graves deficiencias. Laureano García señala que tanto los restos del edificio monacal, como el claustro y las dos alas que se mantienen “están en un estado lamentable”. Recalca que el ala donde estuvo ubicada la escuela del pueblo y que incluso fue cuartel de la Guardia Civil durante la guerra “está deplorable, el suelo está comido y el techo de la última restauración está pudriéndose”.

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Recorrido por los monasterios olvidados del occidente de Asturias MIKI LÓPEZ

El alcalde tinetense, José Ramón Feito, calcula que ya habrán pasado unos 30 años desde que se arregló el tejado de la construcción para evitar que el monasterio se derrumbase y, desde entonces, en 1999, se realizó una obra más de mantenimiento centrada en la parte de la iglesia. El regidor reconoce que la inversión para recuperar el monasterio de Obona será importante, pero también subraya que es una de las prioridades del municipio. “Es una joya que tenemos en el Camino de Santiago y que no podemos perder, es un edificio histórico del que podemos sacar mucho aprovechamiento y un recurso turístico por el que tenemos que apostar”, asegura.

De hecho, hace hincapié en que se están dando pasos para conseguir su restauración. El monasterio tinetense se ha incluido dentro del listado que tiene el Instituto Nacional de Patrimonio como uno de los elementos a recuperar y en el documento de los Presupuestos Generales del Estado aparece recogido, dentro del capítulo de conservación y restauración de bienes culturales, realizar los estudios previos para la redacción del Plan Director del monasterio.

"Cada vez que se quiere hacer algo hay mucha burocracia y poca agilidad para resolver”

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A día de hoy, el futuro de la edificación está por definir y será en ese plan director donde se marcarán las directrices para su restauración, pero también para buscarle una funcionalidad. Entre las posibilidades que se plantean se habla de aprovechar su vínculo al Camino de Santiago para crear un albergue. También está sobre la mesa que se le busque una utilidad educativa o relacionada con la naturaleza. Lo importante para Laureano García es que se le dote con un uso que “le dé sostenibilidad en el tiempo”.

El monasterio de San Miguel de Bárcena es el otro gran convento que se conserva en Tineo junto al de Obona. San Miguel de Bárcena fue fundado a principios del siglo X por los condes Froila Velaz y Totilde, abuelos del conde Piñolo, que fundaría en 1044 el monasterio de San Juan Bautista de Corias, en Cangas del Narcea, al que pasaría a integrarse el cenobio tinetense. Con unas dimensiones menores, su estado de conservación actual es casi óptimo. El alcalde, José Ramón Feito, recuerda que hace unos ocho años se hizo una actuación por parte de la Consejería de Cultura en la que se reparó el tejado y pintó el exterior del edificio.

Ahora el edificio solo necesita mantenimiento y buscarle, quizás en un futuro, un uso a la zona del claustro, puesto que en la actualidad lo único que se utiliza es la iglesia. No obstante, el sacerdote de la parroquia de Bárcena del Monasterio, Alejandro Fuentevilla, encuentra necesidades en este monumento. Reconoce que el tejado de la iglesia quedó bien arreglado en la intervención de hace unos años, pero asegura que no fue así en la cubierta del claustro, donde explica que ve cómo “poco a poco se están yendo abajo todas las tejas”.

El claustro del monasterio de Bárcena, en Tineo. | MIKI LÓPEZ

Además, recuerda que en el interior del templo se encontraron unas pinturas que necesitarían mantenimiento para su conservación. “No se consolidaron cuando se descubrieron y ahora se están descascarillando, en el ábside del altar no se ve nada”, describe. Además, cuenta que por el resto del interior de la iglesia se realizaron unas catas infructuosas y después no se repintó la iglesia.

El párroco reconoce que el trabajo que se hizo durante los trabajos de la reforma exterior quedó muy bien, pero matiza que la restauración del monasterio no fue completa y que hay una falta de mantenimiento. “Hay cosas que podríamos hacer los vecinos, como pintar de blanco las paredes de la iglesia para que se vea limpia o tratar las humedades, pero como es un bien con protección, cada vez que se quiere hacer algo hay mucha burocracia y poca agilidad para resolver estos temas”, se queja.

Al contrario que para el monasterio de Obona, para el de Bárcena no hay planes a la vista para acometer nuevas obras o darle un uso a la parte del edificio monacal. De hecho, el alcalde tinetense reconoce que ahora mismo la prioridad del Ayuntamiento está en recuperar Obona.

Vuelven los frailes

El madrileño Gustavo Sánchez (1976) descubrió el monasterio de Santa María de Villanueva de Oscos hace más de veinte años, cuando recaló en la comarca como objetor de conciencia. Se enamoró de un territorio “sorprendente” y se quedó en la zona sin pensar que su vida iba a estar tan ligada a esta joya arquitectónica fundada en el siglo XII y catalogada como Bien de Interés Cultural (BIC). En 2015 fue uno de los promotores de la Festa dos Frailes, un festival cultural que sirvió para inaugurar la obra de consolidación de la ruina, realizada ese año entre el Principado y el Consistorio y que marcó un antes y un después en el aprovechamiento de este convento de la orden cisterciense (solo hay dos en Asturias; el otro es el de Santa María de Valdediós).

Exterior del monasterio de Cornellana. MIKI LÓPEZ

La citada obra sirvió para hacer segura la visita al edificio y para potenciarlo como recurso cultural. Tras la primera edición de la Festa dos Frailes, se creó la asociación Orden de Vilanova, que Sánchez preside y que busca dinamizar la actividad cultural en el pueblo. “Ni la Orden, ni los frailes habrían existido sin el monasterio, que es nuestro buque insignia”, admite este activista cultural. Tiene claro que el monasterio debería ser un sitio para disfrute de todo el mundo. Desde 2015 el patio interior del monasterio, de gran trascendencia histórica, se convirtió en una suerte de espacio multicultural en el que suenan los conciertos en la Festa dos Frailes, pero, entre otras actividades, también se representa la última cena del popular “Vía crucis viviente” de la localidad, declarado hace unos años Fiesta de Interés Turístico.

“Villanueva no tiene plaza, por eso el monasterio es un lugar un importante y no me gustaría que se quedara como un espacio de disfrute exclusivo del turista”, añade Sánchez, quien, eso sí, defiende la necesidad de una intervención. “Le hace falta una reforma. Es una pena que no le den un impulso”, añade. Lo que más urge ahora mismo es la reparación de la cubierta, una obra valorada en 600.000 euros y que el Ayuntamiento de Villanueva lleva años reclamando. Ha tratado sin éxito de lograr una ayuda estatal con cargo al 1,5% cultural y, para ello, el Principado firmó una cesión de la propiedad a manos municipales durante 50 años. Sin embargo, para Villanueva es inasumible la obra que necesita el cenobio, y su alcalde, Abel Lastra, no se cansa de pedir la intervención del Principado. “Es hora de que le metan mano al monasterio. Un edificio tan importante y en ese estado… Está en el medio del pueblo y es una pena verlo así”, añade, al tiempo que advierte que si no se actúa pronto en la cubierta tendrán que precintar la entrada.

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