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PAZ ORVIZ IBÁÑEZ | GERENTE DE COGERSA

“El vertedero es un bien muy preciado, hay que gestionarlo con cuentagotas”

Paz Orviz, con el vertedero de cogersa detrás. |  | MIKI LÓPEZ

Paz Orviz, con el vertedero de cogersa detrás. | | MIKI LÓPEZ

Paz Orviz Ibáñez (Gijón, 1969) asumió hace tres semanas la gerencia de la Compañía para la Gestión de los Residuos Sólidos en Asturias (Cogersa). Es ingeniera superior industrial y trabajó dos años en la empresa privada antes incorporarse a la Administración, en 1998. Anteriormente fue directora general de Calidad Ambiental y Cambio Climático.

–¿Qué hace una ingeniera como usted en un sitio como este?

–Mucha gente puede pensar que Cogersa es un agujero en el que se vierte la basura, pero aquí hay un montón de instalaciones industriales. Para mí es volver a pisar el terreno, a la ingeniería, a la vocación. Esto es trepidante, hay muchas obras en marcha, la ampliación del vertedero, la problemática de los residuos sanitarios con la segunda oleada, la ampliación del colector de lixiviados, la planta de clasificación… Ha sido montarse en un tren en marcha.

–Cogersa siempre ha registrado beneficios. ¿Influirá negativamente la pandemia en su balance de este año?

–Si hablamos en términos estrictamente económicos, sí. Estimamos unos 500.000 euros de pérdida de facturación este año.

–¿Tendrá Cogersa que incrementar el precio de la basura a causa de la pandemia?

–No está previsto. La tarifa de las basuras ordinarias subirá en 2021 un 5 por ciento. Cogersa tiene margen para compartir el peso económico de la pandemia. La red sanitaria ya soporta mucho estrés, sus residuos no deben ser un problema añadido. Cogersa tiene que ser eficiente, pero puede asumir gestos de solidaridad con el sistema sanitario (se hace cargo del sobrecoste de la gestión de los residuos hospitalarios, unos 100.000 euros mensuales).

–¿Qué se está haciendo con los residuos de los contagiados por coronavirus? ¿Adónde van?

–Los que se generan en los domicilios deben ir a la bolsa negra con un sistema de triple bolsa y no reciben tratamiento diferenciado en el vertedero. Lo importante es que no vayan a los sistemas de reciclaje. Los de los centros sanitarios reciben un tratamiento térmico en un horno.

–No se ha puesto aún ni un ladrillo de la planta de reciclaje de basura mezclada, que debería empezar a funcionar en 2023...

–Espero que la autorización ambiental integrada llegue en pocas semanas. Después solo restará pedir la licencia e iniciar las obras en el primer trimestre del año que viene. Es verdad que vamos justos porque ya había una anualidad prevista para este año, pero intentaremos recuperar el plazo previsto, de 30 meses, y que la planta esté lista, si no a principios de 2023, a lo largo de ese año o, en todo caso, en 2024.

–Con la planta de reciclaje en funcionamiento seguirá habiendo una parte de los residuos que tendrá ir al vertedero. ¿Hasta cuándo podrá seguir usándose?

–Con la ampliación, ya en obras, como mucho, siendo muy optimistas y pensando que vamos a encontrar un mercado secundario para todos los materiales que salgan de la planta de clasificación, el vertedero llegaría a 2035. Lo que sería un drama es fabricar combustible sólido recuperado y tener que echarlo en el vertedero. Es un asunto que me preocupa.

–¿Sería entonces necesario otro vertedero en Asturias?

–Sí. Tener un vertedero de cola es inevitable. Aquí tenemos un vertedero de inertes que puede jugar un papel importante.

–¿Y los residuos industriales?

–Cogersa no debe hacer negocio con ellos, tiene que ser una solución de fondo para las industrias que no son capaces de reciclar. Recibimos residuos industriales que quizás en el futuro no tendrían que venir a Cogersa. Todo lo que evitemos verter ahora nos va a ir dejando hueco para el futuro. A partir de ahora habrá que gestionar el vertedero con cuentagotas.

–El plan de residuos establece que el combustible sólido recuperado (CSR) podrá tratarse en plantas situadas a un máximo de 35 kilómetros de Cogersa. ¿Se está negociando con alguien?

–El CSR es un asunto de preocupación porque, cuando empiece a producirse, en 2023, se van a producir unas 160.000 toneladas al año. El principal reto técnico que me gustaría desentrañar a lo largo de 2021 es perfilar una solución. Cogersa va a tener que pagar por deshacerse del CSR. Y eso repercutirá en la tarifa de los ayuntamientos y en lo que pagaremos los asturianos.

–¿Sigue habiendo contactos con Hunosa para quemar CSR?

–La térmica de La Pereda se menciona en el plan de residuos y hoy por hoy es una opción que no es en absoluto descabellada. Pero no hay nada en firme.

–Europa tiene abierto un expediente sancionador por la ausencia de tratamiento previo antes del vertedero en Cogersa. ¿Ha llegado ya la resolución?

–No. El procedimiento de inspección se abre a España, no a Cogersa. El Gobierno consultó a las comunidades autónomas sobre las soluciones a aplicar y Asturias manifestó su apuesta por la planta de clasificación. Confío en que Bruselas vea que Asturias y Cogersa están poniendo en marcha las vías de solución.

–El Tribunal de Justicia Europeo sancionó a Italia con 42 millones por un incumplimiento igual al de Cogersa. ¿Habrá sanción a España?

–Espero que no. Mi experiencia en la Administración es que si Bruselas ve que hay vías de solución no sanciona.

–¿Está definitivamente descartada la incineradora?

–Hoy por hoy está descartada, es un debate cerrado y superado. El plan de residuos apuesta por otro modelo. Tendrían que fracasar todos los demás caminos para recuperar esa propuesta.

–¿Cumplirá Cogersa la exigencia de Bruselas de alcanzar este año el 50 por ciento en el peso de los residuos separados preparados para el reciclado?

–No. Esperamos cumplir el marcado para 2025, el 55 por ciento. La planta de clasificación es la gran apuesta de Cogersa, supondrá un salto importante.

–¿Hay alguna otra línea de trabajo para alcanzar ese objetivo?

–Dos. Una, la recogida selectiva de la materia orgánica, que supone el 40 por ciento del peso de la bolsa negra. Hoy solo 14 ayuntamientos separan la materia orgánica. Pero todos los ayuntamientos de más de 5.000 habitantes tendrán hacerlo el 1 de enero de 2022, y los de menos de 5.000, el 1 de enero de 2024.

–¿Y la otra línea?

–Los residuos de construcción y demolición y, en general, los de origen industrial se tendrán que depositar fuera de Cogersa. Vamos a tener grandes demoliciones en Asturias en los próximos años: centrales térmicas, baterías de coque… Cogersa no quiere hacer negocio con eso. El vertedero es un bien muy preciado, hay que buscar otras fórmulas.

–La venta de material de construcción recuperado supuso el año pasado poco más del uno por ciento del recibido...

–Cogersa utiliza mucho material recuperado con fines constructivos y de explotación de los vertederos, así que no es que el 99 por ciento vaya a vertedero, ni mucho menos. Recientemente conseguimos sacar el marcado CE de árido reciclado y hay un proyecto de I+D para incorporar un pequeño porcentaje de árido reciclado en la fabricación de hormigones. Otra vía que interesa al Principado es destinarlo a sub-bases de carreteras.

–¿Cómo se dará salida al material que salga de la futura planta de clasificación?

–Es un reto de futuro. Hasta ahora Cogersa lo tuvo fácil: nunca hubo que salir a buscar clientes, los residuos entran solos. Por eso Cogersa nunca tuvo comerciales. Más que una labor comercial pura y dura, que no va en el ADN de Cogersa, hay que certificar esos productos para que puedan tener una salida natural.

–Sobrescobio es el concejo que más residuos separa, el 25,7 por ciento, pero otros están en el 4 por ciento. ¿Cómo se mejora?

–Hay que apostar por los puntos limpios y por la recogida separada de materia orgánica. Tenemos una planta de biometanización con capacidad para 30.000 toneladas al año, ampliable a 60.000, y este año estaremos en unas 7.500. O sea, que tenemos infraestructuras suficientes, una inversión pública hecha, no cobramos por la materia orgánica a los ayuntamientos, destinamos un millón de euros en subvenciones... y a pesar de todo el quinto contenedor no acaba de cuajar. Hay que darle una vuelta.

–¿Y los puntos limpios?

–Cuando se inaugura un punto limpio se incrementa notablemente la recogida separada. Cogersa hará el esfuerzo inversor que haga falta, porque los puntos limpios son un poco su capilaridad, su extensión en el territorio.

–¿Qué actuaciones prevé para próximos ejercicios en materia de educación ambiental?

–Me gustaría impulsar un programa de educación ambiental plurianual, a tres o cuatro años, definiendo unos objetivos estratégicos acordes con los puntos débiles que tenemos. Y hay que involucrar a otros sectores, por ejemplo, al comercio. Vamos a ampliar el centro de interpretación de los residuos, al que destinaremos un millón de euros, con alguna sala adicional; una sala de trabajo más interactiva, con talleres; modificaremos el contenido expositivo… Cogersa tiene que adaptar su mensaje para llegar hasta el último extremo de Asturias.

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