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Tecnología

Todo lo que tienes que saber sobre Twitch, la plataforma de los niños ricos de internet

Audiencias e ingresos millonarios respaldan las emisiones en directo de un grupo de jóvenes ahora cuestionados por irse a vivir a andorra

Twich.

Twich.

Lucía Sainz Peregri, la número uno del pádel mundial, se disponía a jugar ayer el partido con más repercusión de sus 36 años de vida. Y ni siquiera se enfrentaba a otro deportista. Ibai Llanos, uno de los “streamers” más famosos de España, la invitó a jugar una pachanga a su mansión para estrenar su nueva pista de pádel. El partido se retransmitiría por su canal de Twitch con una realización que el propio Ibai prometió que sería “de primer nivel”. ¿Cómo la Rafa Nadal del pádel pone su caché al servicio de semejante espectáculo? ¿Quién es Ibai Llanos? ¿Qué es un streamer? ¿Y por qué algunos ponen a salvo de Hacienda sus abultadas cuentas corrientes en Andorra? Si tiene un hijo de entre 16 y 24 años, seguramente él ya conozca las respuestas.

Esa franja de edad representa el grueso de espectadores de Twitch, la plataforma reina de contenido de entretenimiento en internet con 26,5 millones de visitas diarias de media en 2020. Todo un récord. Su funcionamiento es simple. Cualquier persona con una cámara, un ordenador y una conexión a internet puede crearse su propia cuenta y contarle al mundo lo que le apetezca, a la vez que el mundo le responde. La interacción en tiempo real, al contrario que otras plataformas, es la clave para comprender el auge de un sistema que en el año de la pandemia pasó en febrero de los 3,75 millones de canales activos a los 7,4 millones en julio.

El soporte nació en 2011 y cumple ahora una década en activo en plena forma. El grueso de su contenido siguen siendo las retransmisiones de videojuegos. Pero de un tiempo a esta parte, se han creado una cuenta entidades como el Real Madrid, la Premier League o la mismísima NBA. Es una máquina de generar beneficios. Así lo supo ver el gigante americano Amazon, que pagó en 2017 la friolera de 970 millones de dólares para incorporarlo a su conglomerado de plataformas. Google también estuvo interesado.

Si Twitch fuera el Gobierno, Ibai Llanos vendría a ser algo así como Fernando Simón. Un tipo hipercarismático con la facultad de convertir en viral y popular todo lo que toca. Una especie de rey Midas nacido en Deusto (Bilbao) y que a sus 25 años, como él mismo reconoce, “gana muchísima pasta” por jugar a videojuegos en directo y hablar de esto y de lo otro ante miles de personas. Su popularidad no conoce límites y en la misma semana en la que “ElRubius”, el streamer español más importante, ha estado en el centro de la polémica por mudarse a Andorra para pagar menos impuestos que en España, Llanos, que no se va, ha sido puesto como ejemplo de integridad.

“A mí lo de los impuestos me parece una gilipollez. Es normal que a la gente que es rica le quiten mucha pasta, y más quizás que le deberían de quitar”, apuntaba el vasco en un vídeo de hace un año. “Vivo de puta madre, a mí me da igual que me quiten la mitad porque sigo viviendo de sobra. Si no me he ido a Andorra es porque no me salido de los cojones y porque lo que estoy diciendo es verdad”, afirmaba el joven creador de contenidos. Esta misma semana, matizó sus palabras. “Se me ha puesto como un mesías y no lo soy. Me quedo en mi país porque estoy a gusto”, afirmó en su canal de Twitch.

Ibai Llanos ha logrado cinco millones de seguidores en Twitch en poco menos de un año. Su auge es imparable. Si jugar un partido en el jardín de su casa con la número uno del pádel mundial resulta impresionante, lo cierto es que se trata de “caza menor” para Llanos. El vasco tan pronto juega al FIFA con el Kun Agüero o el portero del Real Madrid Thibaut Courtois como entrevista a Marc Gasol tras fichar por los Lakers, o se intercambia tuits con Josep Pedrerol, Mónica Carrillo o el mismísimo presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. En Fin de Año se animó a emitir sus propias campanadas, logrando más de medio millón de espectadores, entre ellos, el ministro de Sanidad, Salvador Illa. Con esos números superó a algunas cadenas generalistas con su pompa y circunstancia.

“Sabía que en 2020 iba a vivir muy bien, pero no esperaba tanto. He ganado muchísimo, una barbaridad”, explicó Llanos en su canal. ¿Pero cuánto gana realmente? Solo sus más cercanos lo saben. Por la red circulan algunas cifras que el vasco ha desmentido. Lo mismo que hicieron otros streamers famosos cuando los ceros de su cuenta corriente salieron a relucir en los medios. Estas celebridades tienen muchas vías para obtener pingües beneficios, lo que les ha convertido en una estirpe joven y rica. Tanto que algunos de sus miembros han decidido poner a salvo su capital del fisco en el país pirenaico. Si Aute levantara la cabeza, quizás cantaría hoy “¡Ay Andorra, patria querida!” en lugar de su ácida “¡Ay Suiza, patria querida!”.

¿Pero cómo generan dinero? Twitch puede entenderse en números, pero las cifras no lo son todo. El estadounidense “Ninja” tiene el mayor canal con 16,6 millones. Casi el doble que “Tfue”, también yanqui, que tiene 9,9 millones, y los 8,9 de “Shroud”, que es polaco-canadiense. El español más exitoso en Twitch es un tal Rubén Doblas, al que medio mundo conoce como “ElRubius”. Tiene 8,1 millones de seguidores y ahora se trasladará a Andorra. Doblas podría cruzarse en el coqueto país vecino con David Cánovas, “TheGrefg”, un murciano de 24 años con 6,5 millones de seguidores en Twitch. El joven ha batido dos veces el récord mundial de espectadores en Twitch.

Otro compatriota insigne en esos lares de la red de redes es Raúl Álvarez, más conocido como “Auronplay”. Popular en Youtube por sus vídeos de bromas y críticas a determinados contenidos, reside en Barcelona y tiene 7,1 millones de seguidores en Twitch. Ha editado libros de entretenimiento y tuvo su propia gira humorística por toda España junto al youtuber y streamer gallego “Wismichu”. Una de sus “hazañas” más destacadas fue la denuncia que le puso el expresidente del Barcelona, Josep María Bartomeu, por un tuit que el joven catalán escribió cuando el Barça vendió a Neymar. “Vamos a por ti, Nobita”, puso Álvarez. La sangre no llegó al río y ambos firmaron la paz.

Manuel Fernández es “LOLiTO FDEZ”. El malagueño es uno de los mejores jugadores del mundo de Fornite y tiene 2,1 millones de seguidores en Twitch. Respecto a la cuestión andorrana dijo lo siguiente al poco de emigrar. “En Andorra se pagan impuestos, pero no te sablean como en España. Comprendo que me digan que por haber nacido en España tienes que tributar aquí, que es para pagar escuelas... y un cipote. A mí España me ha dado poco. Apenas he ido al instituto. He sido un desgraciado casi toda mi vida”. Pidió perdón por ello.

La ecuación de a más seguidores más ingresos no es axiomática, pero orienta. Twitch compatibiliza varios sistemas de monetización, entre suscripciones, donaciones y apoyos. La plataforma tiene lo más parecido a su propia moneda. Son los “bits” o “cheers”, que equivalen a los “apoyos”. A más espectadores satisfechos, más “bits” y, por tanto, más parné. Los espectadores son los que mandan los “apoyos”. Y estos se obtienen viendo contenido publicitario o directamente pasando por caja.

Se estima, según portales especializados, que un centenar de “bits” equivaldrían a 1,75 dólares. De esa cantidad, un dólar va a parar al bolsillo del creador de contenido y el resto se lo queda la banca. O sea, Twitch y el Estado. Hay incentivos para el que compra más “bits”. Por ejemplo, 25.000 “bits” serían al cambio 385 dólares, que con las rebajas se quedan en 350. De ese dinero, 100 dólares se quedan por el camino.

¿Qué sentido tiene pagar por algo que de mano es “gratis”? Esa misma pregunta es homologable a prácticamente todo el contenido que hay en la red. Si se busca y existe, casi seguro que se puede obtener sin pagar. ¿Obtiene el que paga algún beneficio extra? En lo pecuniario, no. Ahora bien, ¿pagaría un fan de los “Rolling Stones” más dinero por su entrada si Mick Jagger, entre canción y canción, le agradeciera públicamente su apoyo delante de 100.000 personas durante un concierto? Esa es la base de Twitch, la complicidad entre el que crea y el que consume. Se sienten partícipes de la misma cosa. Hay comunión.

Es innegable que “ElRubius” genera una millonada con el sudor de su frente. Como otros compañeros de profesión, es además un reclamo publicitario de primer orden. Doblas se va a encontrar en Andorra, además de condiciones fiscales más benignas, a una buena ristra de sus colegas. Además de “TheGrefg” y “LOLiTO FDZ” residen en el país vecino “Willyrex”, “Alexby”, “Fargan”, “Vegetta” o “Staxx”. “Llevo diez años de mi carrera pagando aquí. Habrá gente que me critique. Me voy a donde está mi gente”, explicó “ElRubius” esta misma semana durante uno de sus directos.

Como colofón, una reflexión. Estas líneas están trufadas de preguntas. Quizá nadie tenga una teoría del todo para explicar cómo veinteañeros desde su habitación son unos ídolos de masas tan millonarios que prefieren emular a los deportistas de los noventa e irse al otro Principado. Lo malo de no saber por qué algo funciona es que si deja de hacerlo quizá tampoco haya por qué. Twitch ya es inabarcable. Algunos streamers emiten en un año más de 800 horas a un público joven, que no será adolescente siempre. Por eso, quizás algunas de estas estrellas de nuevo cuño prefieren nadar y guardar la ropa en Andorra. Ya lo cantó Aute... “a mí el futuro no me deja sin un duro”.

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