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Emprender de nuevas con la anchoa de Lastres

Ana Labad y Agustín Fernández optaron por la tradición conservera de Lastres para no tener que irse fuera a trabajar

Ana Labad en su fábrica de Lastres

Ana Labad en su fábrica de Lastres ÁNGEL GONZÁLEZ

Ana Labad es de Madrid, aunque veraneó en Lastres (Colunga) toda la vida. Allí conoció a Agustín Fernández, su hoy marido. Hará cosa de tres años ambos se debatieron entre seguir en Asturias o irse fuera a trabajar, ya que el negocio familiar de él –cuarta generación de una tienda de alimentación– tocó techo. Con todo, apostaron por lo primero: querían criar a su hijo, entonces seis años, en el Principado.

En la actualidad disfrutan del éxito de Anchoas Hazas, una conservera artesana con la que han recuperado la actividad tradicional en la que Lastres es un referente en Asturias de toda la vida. ¿Cómo han llegado a aquí sin tener nada que ver con tal sector y completamente de nuevas? “Nos fijamos que había demanda de anchoa de calidad, la gente la pedía y aquí no había producción suficiente para cubrir esa demanda, sino que se recurría a la de Santoña”, explica Ana Labad. “Las clientas, mujeres de aquí que han hecho anchoas toda su vida, nos ayudaron, nos asesoraron y no nos lo pensamos dos veces”.

La firma vende directamente el 80% de su producción, bien por su web, bien a través de tiendas en Asturias. Fuera, su presencia es testimonial. En su caso, abrirse hueco en el mercado no ha sido el mayor problema para emprender : “Al principio parecía difícil competir con Santoña, pero el producto de Asturias se vende bien”. Su producción anual está prácticamente toda vendida y aparte de comercializar la anchoa desespinada a mano, al modo tradicional y sin maquinaria, han innovado con otros productos. Lo más complicado para estos emprendedores ha sido disponer de liquidez.

Ana Labad. Ángel González

“Nosotros empezamos con la empresa para tener una forma de ganarnos la vida, trabajar. No fue una inversión. Tienes ayudas, pero creo que están mal planteadas en ocasiones, pues no te llegan cuando deben o hay condiciones absurdas que no te facilitan las cosas”, señala Labad. “Nos han ido bien las cosas, pero aún así hay que adelantar dinero, no queda otra”.

Este adelanto es, por ejemplo, la compra en primavera de unos 9.000 kilos de bocarte con los que elaborarán sus conservas du rante el resto del año. El género pasará año y medio o dos en bidones en salazón hasta ser envasado. La conservera tiene actualmente 10 personas en plantilla, 8 mujeres de Lastres que aportan su sabiduría artesanal y que al día hacen unas 80 o 100 latas como mucho. De hecho, el relevo generacional es algo que empieza a quitar el sueño a los empresarios, ya que hay alguna jubilación a la vuelta de la esquina y desespinar anchoas, aunque fácil, requiere cierto aprendizaje de alguien que sepa.

Ana Labad es optimista y no deja de celebrar la suerte también que les ha acompañado. “Yo animo a la gente a emprender sin dudas. Aparte, Asturias tiene muy buena fama en el campo de la alimentación. Soy de Madrid y lo veo. Somos un territorio con producto de calidad y el plus artesano es algo que debemos aprovechar”.

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