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El nuevo mito de la Asturias ciclista

El Gamoniteiru, el nuevo Galibier del ciclismo español

El campeón olímpico Samuel Sánchez asciende en bici con LA NUEVA ESPAÑA al puerto final de la etapa reina de la Vuelta y cree que “es el puerto más duro que se sube actualmente”

Un ciclista en la subida al Gamoniteiru. Andrés Velasco

“El Gamoniteiru es el puerto más duro que existe entre los que se suben actualmente”. Así de categórico se muestra el exciclista Samuel Sánchez, campeón olímpico en Pekín 2008 cuyo extenso palmarés acumula entorchados, como el segundo puesto del Tour de Francia 2010, que ganó Andy Schleck; la misma posición en la Vuelta a España de 2009, donde le superó Alejandro Valverde, o el tercer escalón del podio en 2007, cuando venció el ruso Menchov.

LA NUEVA ESPAÑA acompañó esta semana a Samu en la ascensión en bicicleta al puerto final de la etapa reina de la Vuelta a España, que se disputará el jueves 2 de septiembre entre Salas y el Alto del Gamoniteiru, con 162 kilómetros de recorrido y paso por los puertos de San Lorenzo, La Cobertoria, El Cordal y finalmente La Cobertoria y el Gamoniteiru, de categoría especial.

El campeón olímpico augura una etapa “excepcional por los puertos duros que tiene antes y ese final de auténtico Tour de Francia que hará mucho daño. Es la etapa reina sin duda por los puertos que se subirán camino del final y porque se viene de subir a los Lagos de Covadonga el día anterior. Y si a eso añadimos que se está en la última semana de carrera, con las fuerzas ya muy desgastadas, aquí puede haber grandes diferencias. Al tener casi todo el Gamoniteiru desniveles del 10 por ciento, si te ahogas abajo ya es difícil que aquí arriba te puedas recuperar”.

"Al tener casi todo el Gamoniteiru desniveles del 10 por ciento, si te ahogas abajo ya es difícil que aquí arriba te puedas recuperar”, dice Sánchez

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La niebla impedía por momentos ver la carretera durante la subida y el viento paraba para dejar salir el sol, que le ponía de inmediato luz y calor a un paisaje maravilloso. Samu estima que también la meteorología puede influir mucho en esa jornada porque “si hace frío o llueve cambiará completamente la carrera. Hay corredores que van bien con calor y otros que con un cambio brusco de temperaturas y la lluvia ruedan mejor. De ser así habría importantes desfallecimientos porque la gente estará muy delgada y se acusa mucho. Y también a nivel de estrategia, con lluvia los puertos se hacen muy complicados, especialmente El Cordal y podría cambiar la carrera. Asturias siempre dio sorpresas y también abandonos por caídas”.

En esta subida a La Cobertoria y el Gamoniteiru el exescalador ovetense se encontró con muchos coches, con aficionados subiendo en bicicleta, otros en motos y también a pie. Algunos que lo reconocieron quisieron sacarse una foto con el gran campeón asturiano. Varias vacas –se cuenta con una cabaña de unas tres mil reses en la zona– se asomaron a la carretera, obligando a frenar a los coches e incluso a Samu, por miedo a ser embestido.

Samuel Sánchez, subiendo al Gamoniteiru. J. M. C.

El campeón olímpico hizo felices a varios cicloturistas que ascendían el Gamoniteiru. Fue el caso del abogado penalista de Gijón Luis Fernández Castañón, que enfundado en un maillot antiguo del Kas Kaskol y su correspondiente culotte negro rendía honores a su gran amigo José Manuel Fuente, “El Tarangu”. A sus 70 años, el abogado mostraba un pedaleo elegante y una vitalidad envidiable, sudando las duras rampas. Cumplía esta semana su 58.ª ascensión entre el Angliru y el Gamoniteiru. Tuvo la oportunidad de rodar unos momentos junto a Samu y ser después animado en las últimas rampas por el gran escalador del Principado. En el descenso paró a saludar y a charlar con la estrella ovetense.

En la subida encontraron a tres aficionados que vinieron a conocer la nueva montaña de la Vuelta a España: eran César Díaz, Carlos Iglesias y Samuel Blanco, este último es hijo de un exprofesional del Kelme en el año 83, Juan Blanco Carmona

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También se fotografió Samu con tres cicloturistas de fuera del Principado que vinieron a conocer la nueva montaña de la Vuelta a España. Eran César Díaz, Carlos Iglesias y Samuel Blanco. Este último es hijo de un exprofesional del Kelme en el año 83, Juan Blanco Carmona, que corrió, entre otras, dos Vueltas a Asturias y que regenta ahora una tienda de bicicletas en Carmona (Sevilla). Con los tres foráneos hizo Samu en bici los 300 metros antes de la meta, en medio de un mar de nubes y las crestas de las Ubiñas al fondo.

La subida de Samuel Sánchez a la meta de la etapa reina fue seguida de cerca por el ganadero local Manuel Gutiérrez, que andaba vigilando las reses que pastaban por las praderas y que pidió tener una foto con Samu para ponerla en un marco en su casa. El campeón olímpico fue, como siempre, solícito con la petición y generoso en el trato.

Samuel Sánchez anima a Luis Fernández Castañón. | J. E. C.

Samuel reconoce de nuevo sobre la brutal etapa que se avecina que los 14,6 kilómetros finales “harán mucho daño, porque se trata de subir seguido durante más de una hora como en los grandes puertos del Tour de Francia y subiendo a 1.770 metros de altitud también se acusan estas duras rampas. La realidad es que no tiene nada de descanso rodando, siempre en el 10 por ciento de media de pendiente y eso se acusa mucho y más cuando se está a tres días del final en Santiago de Compostela, donde habrá una crono de 33 kilómetros y antes una gran emboscada que preparó Óscar Pereiro en su etapa de Mos”.

A pesar de que falta semana y media para la llegada de la Vuelta a Asturias, a la hora de hablar de favoritos para el triunfo final se decanta por los corredores Primoz Roglic, Egan Bernal, Mikel Landa y Enric Mas.

“A Roglic le veo muy bien porque es de los que llega muy fresco al no disputar una grande y cuenta con grandes cualidades. Luego está el colombiano Bernal, que también llega fresco y si está en la Vuelta es porque quiere ganarla como gran escalador para tener triunfos en las tres grandes. Landa también está entero, tras la caída del Giro de Italia. Y Mas siempre hace bien la segunda gran vuelta de la temporada porque es un ciclista de gran fondo. El único que falta es Tadej Pogacar, que para mí es el único que se escapa cuando ataca de verdad en montaña”.

Samuel Sánchez está destacando como comentarista en Radio Nacional de España durante la Vuelta como también lo hace en la Vuelta a Asturias con la Televisión del Principado. El excorredor, que estuvo de profesional desde 2000 a 2017, asegura que esta nueva labor informativa “me gusta y estoy recibiendo muchas felicitaciones. Me toca estar en contacto con gente de los equipos para saber cómo van sus corredores y me gusta preparar y analizar las etapas. Se vive de otra forma el ciclismo como corredor sobre la bicicleta que contando como comentarista lo que sucede en plena etapa”.

El que fuera ganador de seis etapas en la Vuelta a España y dos en el Tour de Francia se vuelca ahora en preparar a futuros campeones desde la academia que lleva su nombre. “Entre Benjamín Noval y yo nos toca trabajar con los chavales y acudimos a muchas carreras nacionales con participación internacional. A los jóvenes profesionales que ahora destacan, como Evenepoel, Pogacar y tantos otros, nos tocó medirnos en algunas carreras y no me extraña que ahora impresionen en la máxima categoría. Tengo apuntados muchos buenos resultados de ellos y, sobre todo, cómo iban despuntando. Me gusta seguir las carreras desde juveniles y ver su evolución. Nosotros tenemos en nuestra academia grandes valores y la prueba más reciente es Iván Romeo, que fue doble campeón de España. Tiene todo para triunfar en la bicicleta porque le gusta trabajar y es listo. Ahora está con la selección española”.

Samu Sánchez hace un caballito en la meta del Gamoniteiru. J. M. C.

La Vuelta a España a su paso por Asturias cuenta este años con dos grandes finales de etapa. La citada reina del jueves 2 de septiembre entre Salas y el alto del Gamoniteiru y el día anterior con final en los lagos de Covadonga. Esta última arranca del límite de Cantabria con Asturias, en la localidad de Unquera, para en sus 185 kilómetros hasta el sistema lacustre del parque nacional de los Picos de Europa transitar por la orilla del río Cares hasta Carreña de Cabrales para subir el alto del Ortiguero camino de Cangas de Onís.

Luego se encamina la carrera en dirección al desfiladero de los Beyos para ascender en dos ocasiones la Collada de Llomena antes de descender a San Juan de Beleño y seguir camino de Cangas de Onís para acabar ascendiendo la mítica montaña de la cuna de la Reconquista, que se estrenó en la Vuelta a España en 1983, con triunfo de Marino Lejarreta sobre el ganador final, el francés Bernard Hinault. Una montaña que hace décadas puso en el mapa a la Asturias ciclista y que en cada llegada augura también dureza y pelea, como se espera en esta ronda nacional.

Escenario fantástico

Un final de etapa que aspira a convertirse en mítico, ideal para ciclistas sin amarres dispuestos a dar rienda suelta a la épica

Por, José E. Cima


Asturias descubre cada año a la Vuelta a España una montaña excepcional y ese hecho incuestionable consigue que aficionados de todo el país programen su peregrinación al Principado para conocer –y reconocer– un escenario fantástico de final de etapa. Desde hace dos décadas y tras descubrirse el temible Angliru, al director general de la Vuelta, Javier Guillén, se le reclamaba un final en el repetidor del Gamoniteiru y siempre se recurría a la excusa de que no había espacio en la cima para montar una infraestructura de meta, podio y espacio para los medios de comunicación.

Pero el tiempo y los grandes éxitos de llegadas como La Farrapona, Cotobello, Cuitu Negro, Les Praeres y La Cubilla hicieron de Asturias escenario imprescindible para el aficionado ciclista y el enamorado de la montaña que por estas fechas llenan el llamado con acierto Paraíso Natural. Al final la organización de la carrera hizo el esfuerzo y los ciclistas llegarán hasta la cumbre del Gamoniteiru. Aunque la carretera es demasiado estrecha, con ilusión y empeño se consigue sacarse de la manga una nueva etapa reina.

Resulta sorprendente la cantidad de personas de todo el país que ascienden en bicicleta, moto, en coche e incluso a pie hasta los 1.770 metros de la cima del repetidor para hacerse una idea de esa dura subida, que además encandila cuando el sol brilla y desde la cúspide se contempla hasta la costa de Gijón, el macizo de las Ubiñas o los Picos de Europa. Un impresionante deleite para los pulmones y para la vista.

A nivel deportivo no es exagerado decir que el final de etapa del jueves 2 de septiembre incluye una subida de l nivel de los puertos míticos del Tour de Francia, como el Tourmalet, Alpe d’Huez o Galibier, tanto por su dureza continua como por el kilometraje para la exhibición. Desde que se reparó y reformó hace años, La Cobertoria se convirtió en uno de los puertos más exigentes de Asturias. Al unírsele este año de forma continuada los casi seis kilómetros del Gamoniteiru, el espectáculo ciclista puede convertirse en inenarrable, del nivel del más ambicioso campeón. 

Puede suceder que tanta montaña se les atragante a la mayoría de los ciclistas y cuando se está al final de una gran vuelta las fuerzas no acompañan a las intenciones de la cabeza. Y suele imponerse más el freno de mano para no perder lo conseguido hasta ese momento que exponerse a jugar un órdago. Eso hace que algunas maravillosas etapas defrauden, pero será por falta de fuerzas, no por la calidad del escenario.

Lo que está claro es que el ciclista que esté acabando fuerte la carrera, en el Gamoniteiru tendrá en sus piernas la opción de destronar al líder. De ahí que si un ciclista como Edgar Bernal, que es el mejor escalador al faltar Pogacar, logra superar sus problemas de espalda, se convierte en candidato capaz de dar la vuelta a la clasificación general. Bernal es ambicioso y así ganó ya un Tour de Francia dando la batalla en los Alpes. Esa es la esperanza que nos queda a aquellos que suspiramos por un ciclismo sin amarres por parte de ciclistas que dan rienda suelta a los instintos de la épica.

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