Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Los centros de salud, en la encrucijada de la normalidad: entrada libre o con filtros

Los usuarios de Atención Primaria exigen volver a la situación previa a la pandemia, y los médicos, “exhaustos”, ven inviable reanudar la “presencialidad a la carta”

Protesta frente al centro de salud Severo Ochoa de Gijón.

Protesta frente al centro de salud Severo Ochoa de Gijón. Ángel González

“Ya nada volverá a ser como antes”, anunciaba años atrás una canción de “El Canto del Loco”. Algo parecido dijo el consejero de Salud del Principado el 24 de abril de 2020, en plena primera ola pandémica de coronavirus: “Probablemente la actividad asistencial nunca vuelva a ser como la que conocíamos”. En el marco de una comparecencia virtual en la Junta, Pablo Fernández Muñiz añadió: “Puede ser una oportunidad de mejora y de ganancia de eficiencia que no deberíamos desaprovechar”. La tensión dialéctica entre problema y oportunidad viene de muy lejos y tiene muchos componentes subjetivos. Ahora, 17 meses más tarde, esta tensión se halla plenamente instalada en el corazón del sistema sanitario. Más en concreto, en lo que se considera la puerta de entrada al mismo: los centros de salud.

La gran cuestión

El debate que está a pie de calle puede sintetizarse en una pregunta: cuando un ciudadano quiere consultar un problema de salud con su médico de cabecera, ¿basta con que llame por teléfono o fije una cita a través de internet para ser visto en 24-48 horas, o antes debe pasar por el filtro de alguien que determine si la consulta debe ser presencial o telefónica? Hasta l a llegada de la pandemia, no había filtro alguno. ¿Debe haberlo en adelante? ¿O debe volver lo que los médicos denominan “presencialidad a la carta”?

Los “hiperfrecuentadores”

Antes de responder a esa pregunta sobre el filtro, pongamos sobre la mesa una premisa que describe el panorama de Atención Primaria previo a la crisis sanitaria. “Nuestro sistema sanitario era uno de los más accesibles del mundo”, explica Rodrigo Abad, médico del centro de salud de Pola de Siero. Y añade un dato: “Un 80 por ciento de nuestro tiempo lo ocupaban solo un 20 por ciento de nuestros pacientes”. Consecuencia: “Que hay pacientes hiperfrecuentadores ocupando día tras día nuestras consultas, mientras que otros tardan años en venir a vernos y cuando les vemos por primera vez ya tienen procesos graves o irresolubles”. Si quiere que un médico se consuma de indignación en su silla, pronuncie esta palabra: hiperfrecuentador.

Los usuarios desatendidos

Ahora, ante esa pregunta de los filtros, eche un ojo a la hemeroteca o a las redes sociales o a una conversación en el portal de su casa. Se encontrará con un vecino de Oviedo al que su médico optó por diagnosticar y tratar un herpes zóster por teléfono. Por una gijonesa que lleva varias semanas tomando un tratamiento antidepresivo sin tan siquiera haber sido vista por su médica... ¿Es un problema generalizado? No. ¿Todos los facultativos aplican los mismos criterios? No. ¿Sucede los mismo en ámbitos urbanos y rurales? No, apenas se ve este problema en las zonas rurales. Con todo, el paisaje es el que es y tiene similitudes en todo el territorio nacional.

Barbón, con los usuarios...

La pandemia parece estar dando los últimos estertores y lo que ahora tenemos es una intensa polémica entre el Gobierno regional y los médicos en relación a la red de Atención Primaria. “Si una persona necesita una cita presencial con el médico, tiene que tenerla”, aseveró la semana pasada el presidente del Principado, Adrián Barbón, quien añadió que los facultativos de Primaria, “a los que debo reconocer un gran papel durante la pandemia, tienen que entender que la sociedad reclama volver a la normalidad”.

...Y la respuesta

La réplica del Colegio de Médicos de Asturias fue inmediata: “Insinuar que los médicos no entendemos la necesidad de atender presencialmente a nuestros pacientes es demostrar un profundo desconocimiento de nuestra profesión e inducir a la pérdida de confianza de los ciudadanos en los médicos”. El pasado jueves, en la Junta, Barbón volvió a la carga: “Es intolerable que haya que llamar 30 veces a un centro de salud para que te atiendan”.

Colapso telefónico

Este problema de los teléfonos parece estar bien identificado por el Servicio de Salud del Principado (Sespa). Se concentra en quince centros ubicados mayoritariamente en las principales áreas urbanas. Varios de ellos, en Gijón. En Oviedo, los que tradicionalmente han cosechado más quejas de los usuarios son los de Palmira Villa (Pumarín) y Paulino Prieto (calle Martínez Marina) y, en menor medida, La Lila y Naranco. El Sespa asegura que está contratando personal administrativo para resolver estos déficits de comunicación por vía telefónica.

La irrupción del coronavirus

Todo se inició en los primeros compases de la pandemia, cuando el Gobierno de Asturias, como los del resto de las comunidades autónomas, decidieron que nadie pudiera acceder a un centro de salud sin antes llamar por teléfono, contar lo que tenía y ser autorizado a entrar para una consulta presencial. Se trataba de proteger a los profesionales sanitarios y a los usuarios.

El teléfono toma protagonismo

Durante bastantes semanas, las citas de presencia física fueron muy pocas. El teléfono se convirtió en la vía de comunicación dominante. Más tarde, aumentaron las consultas cara a cara, pero continúan siendo menos de las que los usuarios pretenden. Por otra parte, muchos pacientes se desesperaron marcando el mismo número de teléfono decenas de veces y protestaron. A día de hoy, continúa el malestar de los usuarios por ambos problemas: los de simple conexión telefónica; y los derivados de la pretensión de ser vistos por un médico y que este estime que no es necesario, que el teléfono basta.

Pandemia y malestar

Cuando el virus SARS-Cov-2 irrumpió en nuestras vidas, los médicos de familia de Asturias y de España ya acumulaban muchos años de malestar laboral larvado. ¿Por qué? “La Atención Primaria sufrió más los recortes que la Atención Hospitalaria durante la anterior crisis y se ha recuperado peor tras la misma”, diagnostica el médico y consultor Ignacio Riesgo. La medicina de familia ha ido perdiendo prestigio entre los médicos jóvenes. Muchos de los que acaban de formarse en familia optan por trabajar en servicios de urgencias hospitalarias antes que por un centro de salud.

Falta de profesionales

Un problema derivado en parte de lo dicho es la escasez de médicos de familia, a la que el Ministerio de Sanidad no dio una respuesta nítida hasta muy recientemente. Hay muchas jubilaciones y poca oferta para reponer la plantilla. Dado que formar a un especialista de familia lleva cuatro años, el efecto de las soluciones tarda en llegar.

Problema sistémico

Esta carencia en las plantillas “arrastra una alteración en el funcionamiento de todo el centro de salud, afectando a las enfermeras y a las unidades administrativas y, por lo tanto, generando dificultades que se traducen en problemas de acceso a una cita y demoras en la atención”, sostiene el avilesino Enrique González Fernández, quien fue viceconsejero de Salud en Andalucía y director general en Asturias.

“No damos abasto”

Los médicos de los centros de salud (unos 900 en Asturias) llevaban años quejándose de sus condiciones de trabajo y de la manera en la que está organizada su tarea. “Los sanitarios no damos abasto, y los tiempos para la atención se dilatan”, señala Juan Enrique Cimas, del centro de salud de Contrueces (Gijón).

Fidelizar al médico

Belén García Busto ejerce en Cudillero y se encuentra a un par de años de la jubilación. “Necesitamos disminuir la eventualidad, fidelizar a los profesionales, favorecer la longitudinalidad (atención por el mismo profesional a lo largo del tiempo), contratos dignos y salarios adecuados”, enfatiza.

Una plantilla cansada

¿Cómo lo ven los más jóvenes? Laura López Álvarez, del centro de salud de Piedras Blancas (Castrillón), tiene 33 años y su análisis no difiere mucho del que abanderan sus colegas más veteranos: “Los médicos estamos exhaustos. Nos hemos volcado en la pandemia. Se han producido cientos de contagios. Nadie dio un paso atrás. Pero si se trabajaba con plantillas precarias por falta de profesionales, ya antes, ahora la situación se ha desbordado”.

Burocracia

Otra palabra que enerva a los médicos de Atención Primaria: burocracia. Informes, justificantes, trámites... Juan Enrique Cimas no duda en hablar de “trabajo absurdo que no deja tiempo para las tareas de atención de salud”. Los responsables sanitarios llevan meses alegando que trabajan en un plan para reducir la carga burocrática de los médicos y enfermeras.

Médicos versus enfermeras

Asunto particularmente espinoso: la distribución de tareas en los centros de salud. El pasado 1 de junio, 438 de los 900 médicos de Atención Primaria de la región apoyaron un manifiesto según el cual implantar lo que denominan “presencialidad a la carta” (en la atención a los enfermos) supondría “un error que nuestro sistema sanitario no se puede permitir”. En esa misiva, reclamaron al consejero de Salud que “aborde el tema de la enfermería como parte de la solución, y dejemos las discusiones estériles”. A juicio de los firmantes, “la diferencia en las cargas de trabajo es parte del problema”, por lo que pidieron que “establezcamos un triaje más allá de la toma de constantes y vuelta al médico”. Al día siguiente, llegó la respuesta del sindicato SATSE-Asturias: “La enfermera ya no es la ayudante que los médicos tenían en consulta en los años 50”.

Más viejos, menos sanitarios

Esteban Gómez, presidente del Colegio de Enfermería de Asturias, considera que “no se puede insinuar que determinados profesionales son la causa de este problema sin ser conscientes de que existen problemas estructurales muy serios que llevan muchos años gestándose”. A su juicio, el Principado es “una comunidad cada vez más envejecida, con más necesidad de cuidados, y cada vez tenemos menos profesionales disponibles”. Y pronostica: “En los años próximos esto será un verdadero problema”.

Sin válvula de escape

¿Y cómo ven a los médicos de familia otros médicos? Entre el colectivo de facultativos no son usuales las críticas de unos hacia otros. Podemos tomar como referencia lo que indica un médico de otra especialidad que conoce bien la sanidad pública y la privada: “El problema de la Atención Primaria es que el médico no tiene válvula de escape. En un hospital, un médico tiene más autonomía, puede dedicarse más a lo que más le gusta, se hace experto en un área determinada, obtiene reconocimiento, es invitado como ponente a congresos, los pacientes se muestran agradecidos porque sea quien los trate... Pero en un centro de salud el médico está en primera línea y atrapado por la demanda inmediata pura y dura”.

¿Una puerta cerrada?

En el otro lado del mostrador se sitúan los usuarios, cuyos argumentos son claros: la Atención Primaria está diseñada como la puerta de entrada al sistema sanitario público, y esa puerta debe permanecer abierta. De lo contrario, hasta podría darse la circunstancia de que resultara más fácil llegar a un médico yendo al servicio de urgencias de un hospital que acudiendo a un centro de salud. Nadie duda que esta posibilidad implicaría una perversión del sistema.

El teléfono como salvavidas

Si algunos médicos ven imposible llegar a todos los pacientes con plantillas mermadas, existe un elemento compensatorio: tras el “experimento” telefónico de la pandemia hay una porción sustantiva de la población –o incluso mayoritaria– a la que la vía telefónica le gusta y le viene bien. “Las peticiones de los pacientes en el momento actual pueden estar en un 60 por ciento a favor de la consulta telefónica y en un 40 por ciento a favor de la presencial”, indica Salvador Tranche, médico de familia en el centro de salud del Cristo (Oviedo) y presidente de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (SEMFYC).

El desafío de la cita por internet

Para el próximo jueves, día 30, está previsto que el Servicio de Salud (Sespa) restablezca la posibilidad de establecer citas con el centro de salud a través de internet, opción cancelada en el último año y medio. Además, habrá que ver en qué queda la anunciada contratación de personal administrativo para paliar los colapsos telefónicos. La normalidad vuelve, con sus desafíos, problemas y soluciones. Ahora bien, esa normalidad ¿llevará filtro o discurrirá a demanda del consumidor? Pronto lo sabremos.

Colas en el ambulatorio de Otero.

“No sabemos qué pasa, pero nunca estuvimos tan mal”, dicen los usuarios de Oviedo

Lucas BLANCO

“En 80 años que tengo nunca viví una situación tan mala en el centro de salud”. Cruz Fernández, vecina del barrio ovetense de Otero, no sale de su asombro cuando tanto ella como algunos conocidos se pasan las mañanas colgados del teléfono para tratar, sin éxito, de concretar una cita con su médico de cabecera. Dicho colapso telefónico se traduce posteriormente en colas a las puertas de un centro de salud, en cuyo interior dicen desconocer lo que ocurre. “No sabemos lo que pasa, pero nunca estuvimos tan mal atendidos”, puntualiza la usuaria y representante vecinal.

La explicación de los trabajadores del equipamiento es la escasez de personal humano para hacer funciones administrativas. Esa misma queja se produjo hace unos meses y los vecinos recibieron como respuesta la promesa de un refuerzo inmediato de la plantilla. La cosa mejoró, pero en las últimas semanas vuelven a verse en las mismas. “Es verdad que son poca gente, pero antaño ya eran dos o tres personas y la cosa iba mucho mejor”, puntualizan acerca de las reivindicaciones de los profesionales.

Los vecinos no descartan cierto boicot por parte del personal, si bien reconocen entenderlo en caso de que existiera. “Con la pandemia lo han pasado mal y llevan muchos años trabajando con los medios justos”, sostienen desde el vecindario poniendo como ejemplo del posible hartazgo de médicos y enfermeros la elevada carga de consultas o la escasez de mascarillas en los primeros meses de la crisis sanitaria.

Gente esperando en El Coto.

“Las consultas no deben ser telefónicas, sino en persona”, critican los pacientes de Gijón

Marcos FERNÁNDEZ

“Ahora debería de ser más fluido todo, porque la pandemia va quedando atrás y todos los servicios y trabajos restantes están más activos, así que cuesta entender por qué a atención primaria le cuesta volver a arrancar”, comentó Javier González, usuario del Centro de Salud de El Coto, uno de los servicios de atención primaria que más problemas está teniendo para volver a la frecuencia normal en la ciudad de Gijón.

“Esto está muy mal, están la mayoría de sanitarios centrándose exclusivamente en el covid y no haciendo caso a lo demás”, apuntó Yolanda Entrialgo, que se quejó amargamente del sistema, cada vez más telefónico. “Es algo que no puede ser, no pueden jugar a ser adivinos con estas cosas, tienen que atendernos en persona”, expresó la paciente. “Creo que tenemos unos muy buenos profesionales en nuestra sanidad, pero ahora mismo hay una dejadez tremenda”, zanjó Entrialgo.

Javier Fernández comparte centro de salud con los dos anteriores y también se muestra disconforme con el proceso de las citas médicas “Están un poco paradas, lo veo sobre todo cuando tengo que traer a mis hijos. Mi hija, por ejemplo, tiene problemas cutáneos, y tuvimos que llamar tres veces hasta que por fin accedieron a atenderla presencialmente”, recordó con cierto desencanto. Este ciudadano tiene el presentimiento de que es probable que los médicos estén aprovechando la situación para ponerse al día, dejando sin atender aquellos casos que no consideran prioritarios”.

Usuarios en el centro de salud de La Magdalena. | R. S.

“El teléfono lo cogen cada mucho”

M. CASADO

Ahora que la crisis del coronavirus se ha relajado sigue siendo imposible lograr que un médico pase consulta. En muchas ocasiones es necesario realizar varias llamadas a los centros de salud para conseguir una cita.

“Si yo tengo un catarro como es mi caso, qué necesidad tengo de hacerme una PCR sin primero auscultarme. En verano por teléfono me diagnosticaron tendinitis sin verme. Se aprovechan de las circunstancias de la pandemia, ven que viven muy bien atendiendo por teléfono y quieren seguir así”, comenta Aurora Menéndez a la salida del centro de salud de La Magdalena. De la dificultad a ser respondidas las llamadas también se queja María Ascensión Sebares. “En La Luz el servicio funciona muy mal, el teléfono lo cogen cada mucho. No es lo mismo en todos los ambulatorios, el otro día en el de Magdalena vi cómo las chicas de recepción trabajaban sin parar”. En cuanto a la queja de los sanitarios por el uso desmesurado de sus servicios afirma: “Hay veces que la gente va por tonterías y tienen razón los médicos de enfadarse por ello. Hay gente que va porque llevaba una semana con una herida en el dedo”. El personal sanitario ha iniciado una huelga encubierta para acabar con el mal uso que los ciudadanos realizaban de la sanidad pública. “Su trabajo es atender a la gente y no tiene que ser por teléfono, están jugando con la salud de las personas”, comenta Tamara Suárez quién acudió al médico con su hija pequeña. “El otro día me dieron un antibiótico para mi hija cuando realmente no le hacía falta. En otra ocasión que tuvo irritación en sus partes íntimas; me pidieron una fotografía, lógicamente no se la mande”, asegura.

Marleni Gaviria, delante del centro de salud. | A. I.

Ni atención a las llamadas ni doctores fijos, el drama de los usuarios de Lugones

A. ILLESCAS

La situación en el Centro de Salud de Lugones, a juicio de los usuarios, no ha hecho más que empeorar en los últimos tres años. Si antes de la pandemia ya llegaba a haber hasta 15 días de espera para algunas citas, ahora los testimonios de los vecinos hablan de desatención o muy deficiente en los casos en los que sí han podido ver a un médico. Una de las afectadas por este contexto es Marleni Gaviria, colombiana que lleva residiendo varios años en Lugones. Según relata, padece de una “arritmia coronaria”, algo que la obliga a mantener un control constante. Sus problemas con la atención comienzan cuando su doctor habitual se ausenta, cambiándola “al consultorio 13”. Según cuenta, la doctora no le hizo caso alguno: “Me dijo que tenía muy buena presencia, que estaba requeteobservada y ni siquiera me miró la libreta donde anoto las mediciones de la tensión”. Su reacción fue de “asombro y preocupación”. Máxime cuando el pasado fin de semana tuvo “tensiones muy altas durante la noche que nos preocupaban”, apunta su hija. Gaviria afea el trato de la doctora y se pregunta si hay que “venir sin duchar y echa una porquería para que piensen que tienes algo”.

Similar es el relato de María Teresa Canga, polesa que se mudó hace años a Lugones. “El problema principal es que nunca tienes el mismo médico, alguien que te haga el seguimiento” lamenta. El resultado, que resulta difícil obtener cita y, una vez conseguida, la atención no es la esperada: “Llegamos a llamar 10 o 12 veces para tratar de conseguir que nos dieran hora”.

Eva Domínguez, a las puertas del centro de salud Mieres Sur. | Vivas

“Imposible” conseguir cita en las Cuencas, aunque siempre hay excepciones

J. VIVAS

La situación en los centros de salud de las Cuencas no difiere mucho de lo que ocurre en el resto del Principado. De hecho, hay casos como el de un usuario del ambulatorio de La Felguera, en Langreo, al que hace unos días le fue imposible concertar cita. “Después de llamar unas siete veces y que no me lo cogieran, acabé acudiendo directamente al centro de salud”, explica. Situación similar vivió otra usuaria en las dependencias sanitarias de Pola de Laviana, quien asegura que “es imposible conseguir una cita telefónica durante estos días”.

Sin embargo, parece que siempre hay una excepción y, en el caso de las Cuencas, esta parece darse en el centro de salud Mieres Sur. Así lo asegura Eva Domínguez, al afirmar que “nunca me ha pasado algo así, siempre me han cogido el teléfono, incluso hay veces que suena una vez y ya lo están cogiendo”. A la primera también le cogen el teléfono a Pedro Vicente López, “aunque he oído por ahí que hay otras personas que tienen que llamar un montón de veces para que le cojan el teléfono, será que como llamo a primera hora de la mañana, la línea no está saturada”. María García, por su parte, afirma que “eso me pasaba meses atrás, igual me tiraba llamando toda la mañana para que me cogieran el teléfono, pero ahora ya no ocurre, incluso mi marido llamó ayer para pedir cita al mediodía y no tuvo ningún problema”. Más cauto se mostró Juan González quien, en lugar de llamar prefiere ir al ambulatorio, “así me aseguro de que dan cita”.

Los médicos

“La carga de trabajo del médico ha aumentado un 87%”

Laura lópez | Piedras Blancas (Castrillón)

“Con la pandemia, la carga de trabajo ha aumentado el 87% por cada facultativo. Médicos y enfermeros nunca hemos abandonado la presencialidad. El paciente debe acceder a la atención que necesita, no a la que cree que necesita. No estamos aquí para que digan que no queremos ver pacientes. Es lo que más deseamos. Lo que no queremos es verlos a salto de mata, en un minuto, y sintiendo que encima somos lentos y vagos porque no reventamos al lado de la camilla”.

“No deben regatear en contrataciones y sustituciones”

Belén García Busto | Cudillero

“Cada nivel de asistencia debe asumir su propia burocracia. Necesitamos un presupuesto creciente y no menguante, una adecuación de las plantillas a las necesidades reales. Que nuestros políticos y gestores comprendan que en Atención Primaria el principal recurso es el humano y no regateen en contrataciones y sustituciones de personal. Y que cuando den instrucciones proporcionen los medios necesarios para que se cumplan y garanticen su cumplimiento”.

“No hay desmotivación, sino impotencia”

Rodrigo Abad | Pola de Siero

“No hay desmotivación del personal, sino impotencia por no poder hacer bien el trabajo. Es imposible una correcta atención, porque la gente no se da cuenta de que además de los 1.714 pacientes que tengo en mi cupo tengo que ver diariamente pacientes de otros tres o cuatro médicos que están de vacaciones o de baja. Si tienes más de 60 pacientes diarios para atender, lo más probable es que no puedas hacer una adecuada atención. Falta tiempo y falta personal”.

“Hay que reducir burocracia y cubrir todas las vacantes”

Enrique Cimas | Contrueces (Gijón)

“Hay que disminuir la carga burocrática de dos maneras: aplicaciones informáticas y análisis de flujos de tareas para reducirla a la mínima imprescindible. Es necesario reorganizar el flujo de trabajo en los centros, dando a la enfermería las responsabilidades para las que está formada. Hay que cubrir todas las plazas vacantes con contratos de interinidad o indefinidos hasta que se cubran por un propietario, para garantizar la continuidad de la atención de los pacientes”.

Otras visiones

“Tememos que se consagre este modelo de consulta”

Susana P.-Alonso | Asencro (usuarios de sanidad)

“El miedo de Asencro es que alguien (sanitarios o autoridades) quieran consagrar el actual modelo de consulta. Ya no tenemos la mejor sanidad del mundo. Hay que cambiar el sistema sanitario entero, empezando por los modelos de contratación: la medicina no es un funcionariado, no debe serlo. Hay una falta de claridad y de autoridad en los responsables sanitarios. Los médicos son empleados del Principado y deben hacer lo que se les manda”.

“Las herramientas de gestión son de hace 40 años”

Esteban Gómez | Pdte. Colegio de Enfermería

“Esto no es un problema exclusivo de la atención primaria, sino de todo el sistema sanitario y sociosanitario. No hay soluciones mágicas. Veo lentitud en la Administración, muy impermeable. Falta de capacidad para adaptarse a los cambios sociales y económicos. Herramientas de gestión de hace más de 40 años. Una terrible lentitud para gestionar los cambios legislativos y normativos. Y no quiero olvidarme de la dificultad para financiar el sistema en el futuro”.

“Hay que revisar el modelo de atención continuada”

Enrique González | Exgestor sanitario y experto

“La primera medida debería ser la cobertura de todas las vacantes posibles, de medicina y enfermería. Eso garantizaría continuidad y calidad en la atención, pero reduciría el número de médicos disponibles para cubrir guardias, por lo que habría que acompañar la medida con la revisión del modelo de atención continuada y de la oferta asistencial por las tardes. No hay que olvidar que durante tres o cuatro años seguiremos con un déficit importante de médicos de familia”.

“No se retribuyó el esfuerzo durante la pandemia”

Ignacio Riesgo | Exgestor y consultor sanitario

“Asturias figura entre las comunidades que no han hecho ninguna contribución retributiva a los profesionales sanitarios tras la pandemia en reconocimiento a su esfuerzo. Hay que poner énfasis en la atención domiciliaria. Una mayor conexión con los servicios sociales y comunitarios. Impulsar los servicios no presenciales bien organizados (telemedicina, consultas virtuales...). Desarrollar la figura de la enfermera gestora de casos para seguir a los crónicos complejos”.

Compartir el artículo

stats