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La guía de la UE para que lobos y ganaderos se lleven bien

Bruselas publica un documento para mejorar la coexistencia entre cánidos y humanos, en el que aconseja aplicar medidas no letales: “No hay pruebas sólidas de que la caza sea efectiva para reducir los daños en el ganado”

Pagar los daños de forma justa y rápida, aplicar medidas de protección del ganado, informar y sensibilizar a la población, hacer partícipes a todos los sectores en el control de la población, dialogar y, en última instancia, cazar. Esa es la receta de la Comisión Europea para mejorar la coexistencia entre lobos y humanos, en plena polémica en España por la gestión de los cánidos. El Gobierno de Pedro Sánchez ha blindado la especie, al incluirla en el Listado de Protección Especial (Lespre), prohibiendo así la extracción de cualquier ejemplar. La nueva normativa ha dejado fuera de ley el programa de gestión autonómico, por lo que Asturias llevará a los juzgados al Ministerio de Teresa Ribera. Una guía recién publicada por Bruselas advierte de que “no hay pruebas sólidas de la eficacia de usar el control letal para reducir la depredación del ganado” y subraya que es una herramienta que “divide a los profesionales”. En consecuencia, la UE considera “más eficaz, sostenible y aceptable” aplicar “medidas no letales”, como proteger al ganado con cercas, pastoreo o perros guardianes.

Controles letales

El Ministerio de Transición Ecológica sostiene que las recomendaciones que hace la Comisión Europea en su “Documento de orientación sobre la protección rigurosa de las especies animales de interés comunitario con arreglo a la Directiva sobre los hábitats”, publicado el pasado día 12, está “plenamente alineada” con su estrategia nacional. El texto no prohíbe los controles de población como los que hacía hasta ahora Asturias, pero sí señala que “no es posible abordar los conflictos asociados a la conservación del lobo exclusiva o principalmente a través del descarte o el control letal”. “La aplicación de excepciones para autorizar el control letal –añade– es un instrumento posible y legítimo y los Estados miembros pueden considerar la posibilidad de utilizarlo para complementar las otras medidas de gestión de conflictos”.

En cualquier caso, sostiene Bruselas, no hay pruebas que demuestren que cazando lobos, hay menos daños. “Según determinados estudios, el control letal o descarte parece ser menos eficaz que las medidas de protección del ganado y, de hecho, podría provocar un aumento de la depredación de ganado y los conflictos”, indica. Por si fuera poco, “es una herramienta que divide a los profesionales de la conservación y cada vez está más cuestionada por grandes partes de la sociedad”. Teniendo esto en cuenta, “no queda claro si el descarte de lobos conlleva un aumento o una reducción del conflicto social”, remata. El programa anual de control del lobo en Asturias 2021-2022, ahora paralizado, permitía abatir hasta 32 lobos en el próximo año y medio.

Pago de daños

¿Qué recomienda entonces hacer la Comisión Europea? Recurrir a otras medidas, a su juicio, “más efectivas y menos susceptibles de ser impugnadas legalmente”. Son cinco. La primera tiene que ver con los pagos de los daños. En este apartado, Bruselas dice que reduciendo el impacto económico de los daños causados por los lobos ayudará a aumentar la tolerancia hacia esta especie. Eso sí, la compensación, avisa, ha de ser “justa y que el beneficiario la perciba rápidamente”. “En muchos países, los agricultores se quejan de que el proceso para recibir la compensación es complicado y caro o de que los pagos se retrasan o son insuficientes”. Es justo lo que denuncian los ganaderos asturianos. De todas formas, según la UE, “esta actuación en solitario no siempre resolverá los problemas de coexistencia”, por lo que hay que aplicar otras medidas. Aquí viene la segunda: las medidas preventivas y la asistencia técnica.

Protección del ganado

Europa se refiere con ello a la colocación de cercas, al pastoreo, al uso de perros de ganado, a la concentración nocturna de los animales y al empleo de dispositivos acústicos o visuales de disuasión. En particular, dice, “la presencia de pastores puede hacer que las medidas de protección del ganado sean considerablemente más eficaces y ejerce, por sí sola, un efecto disuasorio sobre los depredadores”. No obstante, la eficacia de cualquiera de las acciones anteriores “depende de que los operadores pertinentes las apliquen correctamente así como de la disponibilidad de recursos suficientes y asesoramiento técnico para apoyar su puesta en práctica”. En este sentido, Europa pide a las administraciones locales “proporcionar formación, información, seguimiento y asistencia técnica” a los ganaderos afectados. “Es fundamental y debe recibir el apoyo público adecuado, también para mantener los sistemas de prevención y gestionar la carga de trabajo”, destaca el documento.

Sensibilización

Otra clave para reducir el conflicto del lobo en los pueblos es “proporcionar información objetiva sobre la especie” y sensibilizar. La Comisión pone como ejemplo la web italiana “Protege tu ganado”, que proporciona información detallada sobre cómo se debe proteger el ganado, o el proyecto Life Wolfalps, dirigido a cazadores y que consiste en intercambiar datos sobre las poblaciones de ungulados silvestres en los Alpes.

Conteo de poblaciones

Unido a esto, Europa también reclama a los Estados miembros realizar controles de la población en los que participen todos los sectores implicados. “Teniendo en cuenta –expone– que un conflicto muy común en toda Europa es la discrepancia en cuanto al tamaño y el estado de las poblaciones de carnívoros, la participación de las partes interesadas (incluidos los cazadores) en el control puede generar beneficios al aumentar el número de personas que recopilan datos, pero también mejorando las relaciones de las partes interesadas y reduciendo los conflictos”. Estos datos, agrega, son vitales “para tomar las decisiones apropiadas sobre conservación y gestión del lobo”. Todo ello lleva a la quinta y última medida: el diálogo permanente entre las partes interesadas. En este sentido, la UE pone como ejemplo el Grupo Campo Grande, creado precisamente en España.

Combinación de medidas

Como conclusión a todo lo anterior, la guía de la Comisión Europa recoge que el mejor enfoque para los Estados miembros sería combinar varias de las medidas antes mencionadas”. En este sentido, Bruselas ve necesarios “utilizar todas las herramientas y fuentes de financiación disponibles”. “Dichos planes deberían abordar la totalidad de amenazas, conflictos, oportunidades y necesidades pertinentes respecto al lobo en el Estado miembro de que se trate. Esta sería la mejor manera de lograr y mantener un estado de conservación favorable del lobo en toda su área de distribución natural, al tiempo que se concede la flexibilidad necesaria en términos de gestión”, remata. Entre las principales fuentes de financiación, está en el programa Life, los fondos Feader, el instrumento Interreg y las ayudas estatales.

El éxito del oso pardo

En el documento publicado por la Comisión Europea sobre la protección de especies animales se destaca la exitosa evolución de los osos en la Cordillera Cantábrica. En concreto, el texto dice que “a mediados del siglo XX la población osera estaba formada por unos sesenta o setenta ejemplares” y ahora se calcula que hay “entre 270 y 310”. “En 1992 se aprobó el primer proyecto Life y, desde entonces, se han desarrollado veintiséis proyectos centrados, directa o indirectamente, en los osos en toda el área de distribución en el norte de la península Ibérica”, destaca Bruselas, que considera que la clave del éxito fue la unión de la Administración central, los Gobiernos autonómicos y las ONGs. Todo ello para llegar hoy a unos “resultados considerablemente buenos”. “La actitud de los habitantes respecto al oso también ha mejorado y a día de hoy la caza furtiva ha desaparecido casi por completo”, concluye.

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