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El lobo contra el mundo: ¿Cómo es la protección de la especie en otros países?

La protección de canido varía: hay estados que aplican una protección estricta, como acaba de hacer España, y otros que permiten cacerías desde helicópteros, como Estados Unidos o Rusia

La inclusión de todas las poblaciones españolas de lobo en el Listado de Especies en Régimen de Protección Especial (Lespre) obliga a adoptar medidas que han merecido el aplauso de los grupos ecologistas y los partidos de izquierdas, y el rechazo del sector ganadero y las formaciones políticas de derechas. Entre las más discutidas, la prohibición de la caza y que solo se podrán eliminar aquellos ejemplares que causen daños “recurrentes o significativos” y “demostrados”. Ejemplares que, además, solo podrán ser abatidos cuando no exista otra solución satisfactoria; esto es, cuando se hayan aplicado adecuadamente medidas preventivas o de protección del ganado, y estas hayan resultado ineficaces; cuando se justifique que la medida de extracción y captura de ejemplares no afecta negativamente al estado de conservación favorable de la especie, y cuando se demuestre la existencia de perjuicios importantes para el ganado, según recoge la orden ministerial.

La pregunta que se hacen muchos ganaderos y las organizaciones que los representan es cómo se puede identificar a un ejemplar que está causando daños, si “ni siquiera existe un censo fiable de la especie en España”. Dado que los conflictos entre el lobo y la ganadería no son exclusivos de España conviene observar qué hacen otros países en caso de graves daños del lobo a la ganadería. Hay todo tipo de respuestas, puesto que en algunos países la especie goza de una protección estricta, mientras que en otros se permite, incluso, abatirlos a tiros desde helicópteros; por ejemplo, en Rusia y Estados Unidos.

Otra duda que han manifestado tanto los ganaderos como los ecologistas es si resulta viable el traslado de lobos conflictivos a otras zonas, como ha sugerido el secretario de Estado de Medio Ambiente, el asturiano Hugo Morán. Que se sepa, este método solo se ha aplicado hasta ahora en Rumanía. Y no hay información oficial sobre si resultó positivo. Este es un resumen de las políticas que se aplican en buena parte de los países en los que habita el lobo.

Portugal. El lobo, clasificado como especie “en peligro de extinción” desde 1988, está estrictamente protegido y se abonan los daños que causa. En la actualidad hay unos 300 lobos y de 50 a 60 grupos. Pese al amparo legal, el lobo no se está recuperando en el país luso, debido sobre todo a la caza ilegal y al uso de veneno.

Francia. La especie, que se había extinguido en los primeros años del siglo XX, entró de nuevo por los Alpes en 1992, procedente de Italia. Desde entonces ha ido ampliando su territorio y en la actualidad hay unos 580 ejemplares. El plan de gestión del lobo francés es parecido al que se acaba de aprobar en España: exige múltiples acciones no letales antes de abatir a un ejemplar. Son las que pide la Unión Europea: tener un cercado, un plan de explotación ganadera y un perro de custodia. Si esas tres acciones fallan, el Gobierno puede autorizar la eliminación de los ejemplares que atacan al ganado. Las ayudas públicas cubren el 80 por ciento de los costes de vigilancia, perros y vallas, y el 100 por ciento de los análisis de vulnerabilidad. Los ataques han aumentado: de 3.215 en 2009 a 12.451 en 2019. Francia destina 25 millones de euros al año a proteger los rebaños y 3,5 millones a compensar daños.

Italia. La especie, estrictamente protegida desde 1971, ha recolonizado los macizos alpinos, desde donde pasó a Francia en 1992 y a Suiza y Alemania en 1995. La población italiana de lobos se sitúa en unos 2.000 ejemplares. Nos hay conflictos con los ganaderos en el parque nacional de los Abruzos, donde la especie siempre ha estado presente, pero sí en las regiones en las que el animal ha reaparecido, como el Piamonte, Venecia o la Toscana. Entre 200 y 300 lobos son víctimas cada año de la caza furtiva. El Gobierno abona los daños y concede permisos excepcionales para eliminar ejemplares que provoquen muchos daños, pero antes deben haber fallado las mismas medidas que en Francia: cercado, plan de explotación ganadera y perro de custodia.

Grecia. Hay entre 500 y 1.000 ejemplares. La especie está estrictamente protegida. Como en España, el abandono rural está provocando que la especie vuelva a ocupar algunos territorios. El Gobierno compensa a los ganaderos por los daños. La caza furtiva, según los expertos, pone en peligro el futuro de la especie.

Serbia. Puede haber entre 800 y 1.000 lobos. La especie solo está protegida en la provincia de Voivodina. En el resto del país la caza está permitida.

Croacia. Hay unos 200 lobos. La especie goza pide protección protegida, aunque se autoriza el sacrificio de aquellos ejemplares que provocan graves daños a la ganadería.

Suiza. Los entre 40 y 80 ejemplares existentes en el país provocan cada año la muerte de entre 300 y 500 reses. Hasta 2020 solo se permitía excepcionalmente la eliminación de ejemplares que hubieran causado la muerte de, al menos, 25 cabezas de ganado en un determinado lugar y en el plazo de un mes. Un referéndum, en septiembre de 2020, rechazó que la especie pasara de estar “estrictamente protegida” a solo “protegida” y tumbó la ley de Caza que autorizaba la eliminación preventiva de aquellos lobos que fueran avistados demasiado cerca de poblaciones o explotaciones ganaderas. El 51,92 por ciento de los votantes prefiere al lobo protegido. El “no” triunfó en las zonas urbanas, pero perdió en las rurales.

Alemania. El lobo, casi extinguido a finales del siglo XIX, regresó al país hace un cuarto de siglo desde Italia, y poco después desde Polonia. Ahora hay 73 manadas y 60 parejas reproductoras. La especie está estrictamente protegida por la ley federal. Pese a que el 80 por ciento de los alemanes juzga “positivo” el retorno del animal, hay caza furtiva. Solo se eliminan los lobos que provocan “daños considerables”, pero las protestas ganaderas han llevado al Gobierno federal a anunciar que podrán disparar contra los lobos que se acerquen demasiado a sus rebaños. Los ecologistas se oponen. El Gobierno compensa las pérdidas y otorga ayudas para instalar vallas electrificadas.

Austria. La especie, que ha vuelto al país en los últimos años, estrictamente protegida. Las autoridades pagan los daños y pretenden concienciar a la población de las zonas loberas de los beneficios de su presencia. Se está experimentando la utilización de perros guardianes de la raza gran pirineo. El 74 por ciento de los austriacos opina de forma “positiva” o “muy positiva” sobre el regreso de la especie y rechaza crear zonas libres de lobos.

Hungría. El lobo goza de protección estricta, pero pueden abatirse algunos ejemplares si causan problemas graves. Habitante tradicional de las montañas del norte del país, empieza a dejarse ver en la parte sur de la llanura entre los ríos Danubio y Tisza y en la llanura de Drava. El Gobierno compensa los daños.

Eslovaquia. El lobo gris está estrictamente protegido en el país, aunque se aprueban excepciones para los ejemplares que matan ganado de forma continuada. Son controles puntuales, selectivos y discriminados, como los que a partir de ahora se aplicarán en España. El Gobierno abona los daños.

República Checa. El regreso de la especie al parque natural de Broumov, cerca de la frontera con Polonia, fue calificado como un “gran éxito medioambiental” por el Gobierno, la mayor parte de la ciudadanía y los ecologistas, pero ya ha provocado protestas ganaderas. La ley establece que los daños deben ser sufragados por el Estado, pero, lo mismo que en España, los afectados se quejan de que la imposibilidad de documentar todas las bajas provoca que las indemnizaciones no cubran las pérdidas. Los ganaderos están probando métodos para ahuyentar al depredador, como las guardias nocturnas.

Polonia. El lobo, que estuvo a punto de extinguirse tras una campaña de erradicación desarrollada entre 1951 y 1974, ha ido desde entonces recolonizando de nuevo el país, donde se calcula que hay entre 1.000 y 1.500 ejemplares. La caza se prohibió en 1988 y la especie está en la actualidad estrictamente protegida. El Gobierno sufraga los daños.

Países Bálticos. El lobo es especie cinegética y, en consecuencia, su caza está permitida en algunos periodos del año en Estonia, Letonia y Lituania, países que suman unos 1.200 ejemplares. En abril de 2018 el lobo fue declarado “animal nacional” de Estonia por varias asociaciones del país.

Finlandia. Quedan unos 200 ejemplares. El lobo está protegido, aunque hasta 2019 podía ser cazado con un permiso específico en zonas en las que fuera considerado “una amenaza”. Este subterfugio permitió sacrificar decenas de ejemplares, pero el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) emitió en octubre de 2019 una sentencia que obliga, antes de eliminar a un lobo, en primer lugar, a acreditar y justificar un estado de conservación favorable de la especie (algo que no ocurre en Finlandia y, según la UE, tampoco en la Península Ibérica), y en, segundo lugar, a buscar métodos no letales para evitar los daños (vallados, perros…). Y solo excepcionalmente, si fallan las medidas anteriores, se pueden autorizar “medidas de control selectivas y discriminadas para no deteriorar el estado de conservación de la especie”.

Suecia. Quedan unos 350 ejemplares. El lobo está protegido, pero el Gobierno autoriza de vez en cuando campañas de caza, pese a la oposición de los ecologistas. Lo habitual es que se autorice eliminar entre 20 y 30 ejemplares al año “para minimizar los ataques al ganado”. Hay caza furtiva. El debate es si la población de la especie debe mantenerse en torno a 150 ejemplares, como defiende la Federación de Caza, o si deben prohibirse los controles y presupuestar más ayudas para paliar los daños, como proponen los ecologistas.

Noruega. La población de la especie se sitúa en poco más de 100 ejemplares, pese a lo cual todos los años se sacrifican lobos por la presión de los ganaderos. Existen zonas protegidas donde está prohibido cazarlos. En 2017, el Gobierno autorizó la muerte de 42 lobos, lo que provoco durísimas críticas de los defensores de la especie, pero también de sus detractores, que querían que se sacrificaran 50. Los ecologistas llevaron al Gobierno a los tribunales y los jueces paralizaron algunas cacerías.

Rusia. El lobo gris, que ocupa casi todo el país, es especie cinegética durante todo el año. Se estima que hay unos 30.000 ejemplares. El lobo gris es notablemente mayor y mucho más agresivo que sus congéneres del sur. Se han registrado ataques a humanos. En lugares donde la población es elevada está permitido utilizar helicópteros y motos de nieve para cazarlos.

Rumanía. Suma entre 2.500 y 3.000 ejemplares. Rumanía dejó de ser coto de caza de osos, lobos y linces en 2016, pero solo por nueve meses, pues la presión de los ganaderos llevó al año siguiente al Gobierno a autorizar la eliminación o el traslado de 97 lobos considerados “molestos”, lo que originó fuertes críticas de los ecologistas. La temporada de caza comenzó este año el 15 de septiembre y concluirá el 31 de diciembre. Los participantes pagan 400 o 500 euros según el trofeo cazado, 100 euros por pieza herida y no recuperada, 50 euros por cada disparo fallado y una “tarifa de organización” de 100 euros por persona y día. Se organizan “viajes cinegéticos” desde otros países, incluido España.

Otros países europeos. El lobo es especie cinegética en Bielorrusia, Ucrania, Bulgaria, Macedonia y Bosnia, adonde empresas españolas organizan “viajes cinegéticos”. Se desconoce el número de lobos en Albania, donde están protegidos, igual que en Eslovenia. Desde 2011, Países Bajos, Bélgica y Dinamarca han informado de avistamientos de lobos, presumiblemente por migración de los países vecinos, aunque en los tres aún se la considera oficialmente especie extinta.

Canadá. El lobo solo está protegido en los parques nacionales. En algunas zonas se pueden abatir ejemplares a cambio de premios económicos en concursos organizados por clubes de caza, lo que provoca denuncias de los defensores de la especie. Un colectivo de cazadores ofreció el pasado invierno 500 dólares canadienses (unos 350 euros) por cada lobo abatido en la región de Kootenay. Los cazadores se quedan además la piel del animal, que puede venderse hasta por 150 euros.

Estados Unidos. El anterior presidente, Donald Trump, eliminó en 2020 la protección del lobo en 48 estados. La excepción fue la pequeña población de lobos grises mexicanos de Arizona y Nuevo México, especie extinguida décadas atrás, reintroducida a partir de ejemplares criados en cautividad y declarada en peligro de extinción en 2015. Quedan 160 ejemplares en libertad de esta especie en los Estados Unidos.

México. El lobo mexicano está estrictamente protegido también en el país del que toma su apellido. Quedan solo 35 ejemplares en libertad. Esta especie se declaró oficialmente extinta en vida silvestre en México en 1987, pero los científicos de la Universidad Autónoma lucharon por mantenerla y, desde hace varios años, han logrado sucesivos permisos gubernamentales para reintroducir parejas a la vida salvaje.

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