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La ideología del vestido: aldeanos asturianos en la serie de trajes populares españoles

La serie, editada en 1825, muestra sin complejos la idiosincrasia popular en el vestir frente a las modas venidas, de Italia y más tarde de Francia

Hace ya 245 años que se publicó la primera “Colección de trajes de España, tanto antiguos como modernos, que comprehende todos los de sus dominios…” obra del cartógrafo, grabador y académico de San Fernando, el madrileño Juan de la Cruz Cano y Olmedilla. Hermano de uno de los más renombrados dramaturgos de su tiempo, el famoso Ramón de la Cruz, esta obra, realizada por entregas en 1777, constaba de dos volúmenes con ocho cuadernos, compuestos cada uno por doce estampas.

El grabado de las láminas, realizado sobre madera, corrió a cargo del nombrado de la Cruz, recogiendo trajes comunes de personajes populares de las distintas regiones de España, a los que se sumaron algunos especialmente singulares empleados por la nobleza.

Para la realización de los dibujos a plumilla, de la Cruz contó con la estrecha colaboración de su sobrino Manuel de la Cruz (quien destacó también por la realización de ocho grandes lienzos con escenas de la vida de San Francisco de Asís para el convento madrileño de San Francisco el Grande) y de otros grandes artistas de la época, como Antonio Carnicero (autor de la obra titulada “Ascensión de un globo Montgolfier en Aranjuez” y conservada en el Museo del Prado) o Luis Paret, de claro estilo rococó y llamado por muchos “el Watteau español”.

Este tipo de composiciones, absolutamente inusuales en España, alcanzaron gran difusión en Francia, especialmente en París, donde de la Cruz estuvo pensionado por la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando durante un periodo de ocho años.

Aldeano y aldeana de Asturias en dos estampas de la “Colección de trajes de España”, editada en 1825.

Aldeano y aldeana de Asturias en dos estampas de la “Colección de trajes de España”, editada en 1825.

El auge de estas series en nuestro país se debió al momento complejo que la sociedad española atravesaba ya que, frente al denominado “despotismo ilustrado” basado en la no intervención del pueblo en los asuntos públicos y en el papel paternalista del Estado, las artes y la literatura comenzaron a mostrar en sus obras las costumbres, ambientes y modos de vida del pueblo llano como una forma de ensalzar la idiosincrasia nacional.

La indumentaria fue uno de los instrumentos esenciales de puesta en valor de este espíritu popular, enfatizando la singularidad y particularidades propias de cada región y rechazando así las modas, primero italianas, más tarde francesas, que nuestros monarcas habían importado tras su subida al trono.

Para reafirmar esos modelos populares siguieron llevándose a cabo, en años posteriores, series como las del valenciano Juan José Camarón y Meliá en 1794 o la de Antonio Rodríguez, en 1801. La primera de ellas, compuesta por 48 aguafuertes, configuró la llamada “Colección de trajes que usaron todas las naciones conocidas hasta el siglo XV”, mientras la segunda estaba compuesta por una serie de grabados para la titulada “Colección general de los Trajes que en la actualidad se usan en España”, cuyos dibujos originales fueron realizados por Antonio Rodríguez y que se editaron en la Librería del Castillo.

Los grabados, además de los realizados por Rodríguez, fueron completados por José y Antonio Vázquez, Francisco de Paula Martí, Manuel Alegre y Manuel Albuerne.

Las estampas que presentamos en esta página y que se conservan en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid, continúan con la tradición, siendo esta serie editada, en 1825, por la Real Calcografía bajo el título “Colección de trajes de España”. Grabadas por el madrileño Juan Carrafa (defensor, a través de su arte, de las luchas populares durante la Guerra de la Independencia) y dibujadas por el valenciano José Ribelles (discípulo del retratista Vicente López), la serie se componía de 112 estampas además de la portada, con catorce cuadernos de ocho estampas cada uno.

Aldeano y aldeana de Asturias en dos estampas de la “Colección de trajes de España”, editada en 1825.

Aldeano y aldeana de Asturias en dos estampas de la “Colección de trajes de España”, editada en 1825.

La estampa número 21, titulada “Aldeano de Asturias” y realizada al aguafuerte y buril sobre plancha de cobre, muestra a un personaje masculino ladeado y de cuerpo entero, calzando las características madreñas y tocado con la montera picona. Viste camisa remangada, chaleco abotonado y calzas por debajo de las rodillas por las que asoman unos calzoncillos largos de color blanco. El joven, fornido, de larga melena negra y patillas bien marcadas, porta en su mano derecha una chamarra y en su mano izquierda un palo que cruza por detrás de la nunca en posición horizontal.

“La aldeana de Asturias”, con igual técnica que el anterior, representa a una joven de cuerpo entero y mirada hacia el exterior de la composición, vestida con falda plisada y larga hasta los pies descalzos, camisa blanca, dengue cruzado sobre el pecho y atado a la espalda y pañuelo anudado sobre la cabeza. Sobre esta sostiene, en equilibrio, un cubo de madera con asa, mientras que, en su mano derecha, porta un cesto trenzado lleno de manzanas.

Ambas estampas están numeradas, como el resto de la serie, con el número del cuaderno al que pertenecen (ambos al cuaderno número 6) en su ángulo superior derecho, mientras que, en su ángulo inferior izquierdo, se recoge el número de la estampa (el 21). Además, en el faldón central, al pie de las figuras, se muestra el título del personaje representado.

Esta serie recogía gran cantidad de trajes, tanto masculinos como femeninos, de lugares como Cataluña, Valencia, El Roncal, Navarra, Alicante, Sierra Morena, Salamanca, Burgos o Ávila, además de tipos costumbristas propios de la concepción romántica de España que los viajeros europeos cultivaban: toreros, gitanos, contrabandistas, ciegos, serenos o bandoleros.

En definitiva, una reafirmación de la singularidad y del carácter único de cada región que infirió un importante valor documental para el conocimiento de este periodo histórico y que fue portadora de valores políticos, económicos, religiosos y estéticos.

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