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ENTREVISTA
Josep Ballester | Catedrático y escritor

"El plurilingüismo es un tren de alta velocidad que ya no lo para nadie"

"Si levantaran la cabeza algunos políticos de la II República, con un nivel muy alto, se les caería la cara de vergüenza"

Josep Ballester, esta semana en Oviedo. MIKI LÓPEZ

El catedrático y escritor Josep Ballester (Alcira, 1961) preside la Sociedad Española de Didáctica de la Lengua, que celebró esta semana su vigésimo tercer congreso internacional en la Facultad de Formación del Profesorado de la Universidad de Oviedo.

–¿Le puedo tirar de la Lengua con la nueva ley de Educación?

–Se puede ir a mejor, pero dejemos un tiempo de funcionamiento. Se ha intentado poner en marcha demasiado rápido. No sé en el Principado, pero en nuestro caso salieron los decretos entre junio, julio y agosto, y los docentes se quejan de que han estado estudiándolo. Pero no ha cambiado tanto la ley. En la anterior ya se hablaba de competencias, de trabajar por proyectos...

–¿Cuantas más lenguas, mejor?

–El plurilingüismo es un tren de alta velocidad que ya no lo para nadie. Tengo estudiantes de doctorado valencianos y su primera lengua no ha sido ni el catalán ni el castellano, ha sido el valenciano. Hay una parte de Benidorm, La Marina, en la que el alcalde es de Estocolmo. Y tengo muchos alumnos con el inglés como primera lengua. Hay mucha inmigración de China y Pakistán. Y son los primeros que en los restaurantes ponen los rótulos en catalán.

–¿La enseñanza de Humanidades retrocede?

–No es de ahora, la presión económica a nivel internacional lo impone. Las pruebas PISA no las marca una organización independiente, es la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), un grupo empresarial y económico. Hay que tener claro que quien gobierna el mundo lo hace como lo hace.

–¿España lee poco?

–Somos un país poco lector. Lo sabemos. Una cuestión fundamental es contar con lectores críticos, necesitamos que los ciudadanos futuros lo sean desde todos los puntos de vista. Insisto: la multiculturalidad y el multilingüismo es totalmente necesario. Desde el punto de vista psicolingüístico y de factores cognitivos quien es bilingüe desde Infantil lo tiene más fácil para aprender otra lengua, o una cuarta. Y no solamente eso, su capacidad para intentar entender el mundo es mayor. En Valencia, en las pruebas de la PAU, se vio con la gente que había estudiado en las dos lenguas, catalán y castellano. En las escuelas de inmersión en catalán, los niños, cuando juegan en el patio, juegan mayoritariamente en castellano. Y pasa en Cataluña. Es lo que hay. Yo tengo una hija de 27 años que habla perfectamente inglés, francés, catalán y castellano. Vive en Madrid.

–Se puede hablar asturiano y cuatro lenguas más, pues.

–Es positivo. Hablas la lengua materna y más. Tengo una hija de 5 años y está aprendiendo inglés, habla catalán y castellano perfectamente. Y también estudia inglés. Todo eso la ayudará en el futuro. Sin duda.

–¿Cómo se convence a un chaval enganchado al Tik Tok que le vendrá bien leer el "Quijote"?

–La mejor manera es decirle que se lo puede pasar muy bien. Pero deberíamos tener muy claro lo que le damos y cuándo se lo damos. A una criatura de pecho no le podemos dar un cachopo. Pero cuando se dice que la gente joven no lee, ¿cómo que no lee? ¿Qué hacen en las redes sociales? Piensan que no tiene nada que ver con la escuela, ¡tiene muchísimo que ver! Nosotros como docentes debemos conectar con su realidad y su goce.

–¿El papel del profesor es fundamental?

–Una ley es una ley, pero luego cada uno en su clase tiene libertad de cátedra hasta cierto punto. Cuando se habla de canon lector, no es solo lo que mandan las leyes, ninguna pone qué libros hay que leer. En Chile sí. En tu clase, si eres una persona activa, con vocación, algo que tiene la mayor parte de los docentes, puede funcionar ese papel de guía de lecturas. El problema es que en la adolescencia hay una bajada de lectura, pero es una reacción contra el sistema, se ve a los padres y a la escuela como parte del mismo. Conozco a adolescentes que leen muchísimo pero piensan que no lo hacen.

–Cómics. Una buena vía.

–Sin duda. En mi grupo de investigación trabajamos con ellos. ¿Cómo que no es leer? Necesitas hacerlo no solo a nivel verbal, también a nivel de imágenes, y no es fácil. Lo veo con mi hija de 5 años. Le leo un cuento ilustrado y le resulta más fácil que cuando intenta leer un cómic porque está todo secuenciado y aún no lo entiende porque no domina el alfabeto.

–Hay alumnado que pasa curso con faltas de ortografía.

–No leen bastante. Cuando obligas a alguien a determinadas tareas, pierde todo sentido. Hay que buscar la manera de cautivar a la gente. Y conseguir que lean, porque un lector, al final, no comete faltas. Mi padre fue a escuela de adultos y no lo hacía. Porque era un buen lector. –¿Cómo se gana en comprensión lectora?

–Ahí el currículo peca de ciertas cosas. Más o menos, dice que una criatura debería saber leer a partir de segundo de Primaria. Eso es falso. Uno necesita prácticamente toda su vida para aprender a leer todo tipo de textos.

Luego pasa lo que pasa en Secundaria por pensar que ya saben leer. Seguramente mucho del fracaso escolar es por culpa de haber abandonado esa parte de la enseñanza. Como ya saben leer... O se dice: esto es materia de los de Lengua. ¿Cómo dices? Los aspectos lingüísticos son los que nos hacen pensar y construir nuestra realidad. Y abandonar eso no ayuda.

–¿Se abusa de las exigencias memorísticas?

–Hay que fomentar los aspectos comunicativos de una lengua. Un caso concreto: a mi hija mayor nunca le explicaron gramática en un colegio de inmersión en inglés. No hace falta. Pero desde pequeñitos les enseñaban a expresarse, a hablar en asamblea... Eso ahora se usa mucho, pero hace veintitantos años no. Trabajar por proyectos. Es decir, con intereses que tuvieran que ver con su propia realidad. Cada uno con su nivel educativo de Infantil o de Primaria.

–En países como Francia o EE UU se fomenta mucho la oratoria en la escuela. ¿Los políticos españoles son fruto de lo contrario?

–Si levantaran la cabeza algunos políticos de la II República, con un nivel muy alto, se les caería la cara de vergüenza. Mire, el presidente socialista francés Mitterrand escribía muy bien, y hablaba con un nivel intelectual altísimo. Y en Inglaterra los debates son brillantes.

–Eso es lengua también.

–Totalmente. Y nos queda para toda la vida. El aspecto comunicativo. La lengua está para usarla y comunicarse. No para crear problemas. No hay ninguna lengua que los cree. Los crean algunos ciudadanos, algunos políticos.

–No sabemos cuál es el último libro que ha leído Pedro Sánchez o Feijóo.

–Eso es terrible. Hace muchos años, el programa más visto durante diez años en la televisión francesa era literario: "Apostrophes ". Lo dirigía Bernard Pivot. Dice mucho de Francia, ¿eh? No todo es Jauja, pero tuvieron una Revolución, una Ilustración. La Historia marca, como todos sabemos.

–¿Pinta mal la lectura aquí?

–Tampoco es eso. El otro día un amigo que iba en el metro de Valencia hizo una foto. Estaba lleno el vagón de gente joven. Y todos iban leyendo. En la tablet, en el móvil o en libros de papel. Igual no es una realidad tan negativa, entonces. Y luego hay otro aspecto que me planteo. ¿Por qué el perfil en los últimos 25 años del lector español es el de una mujer de entre 35 y 50 años, con estudios secundarios como mínimo? Son datos que deberían obligarnos a replantearnos cosas.

–¿Los medios de comunicación también?

–Tienen un papel fundamental en aspectos culturales y educativos. Incluso en lo que se refiere a ciudadanía democrática, algo que a veces se salta a la torera por la carrera de dar primero una noticia sin contrastar. Lo que pasa en algunas tertulias televisivas no es serio muchas veces.

–Lenguaje inclusivo. ¿Qué le sugiere?

–Era necesario. Lo de miembras me parece un poco heavy, pero no me cuesta nada decir el estudiantado y no estudiantes o estudiantas. En Valencia hay unas mínimas reglas para que sea legible el texto. A veces nos llegan unas tesis que son imposibles de leer. Pero es cierto que ha marcado la situación de invisibilidad o de la instrumentalización de ciertos aspectos de género.

–¿Lo políticamente correcto tiene líneas rojas?

–Te contaré un caso ilustrativo. Hace años se empezaron a modificar los cuentos infantiles. Nunca fueron políticamente correctos en muchos casos. Hay libros en los que el Lobo Feroz era ¡vegetariano! Era una broma de un autor que hace 40 años quiso advertirnos: no seamos unos papanatas. James Finn Garner. Y escribió esos "Cuentos infantiles políticamente correctos". Te lo pasas estupendo porque pone encima de la mesa un hecho: esto no puede ser. Y no olvidemos que lo políticamente correcto, llevado al extremo, procede de los nazis.

–Cuidado.

–Mucho cuidado. A ellos no les gustaban determinados cuadros, determinados escritos, determinadas películas, y pensaban que se debían prohibir. Eliminarlos.

–¿La comprensión lectora es esencial?

–Mi grupo de investigación ha hecho una exposición sobre la instrumentalización de la lectura durante el siglo pasado. Había libros específicos para niñas. Dos días después me vino la vicedecana y me dijo: "Josep, ha habido unos estudiantes que han formulado una queja por escrito porque cómo podíamos permitir que en los paneles hubiera frases como ‘calladitas estáis más guapas’ o ‘para presumir tienes que sufrir’ o ‘se te va a pasar el arroz’". Dábamos ejemplos de cómo eso funcionaba en la sociedad, con textos literarios incluso. Unos comentarios totalmente machistas. Pensamos que quedaba claro. Pues bien, algunos estudiantes universitarios que vieron eso y se quejaron demostraban tener muy poca comprensión lectora al no darse cuenta de que estábamos denunciando precisamente eso.

–Con la ironía ocurre igual...

–Si tu lector modelo no entiende que lo que escribes es una ironía es algo terrible.

–¿En qué lengua da sus clases en la Universidad de Valencia?

–Catalán, castellano e inglés. Sobre todo, catalán. No hay ningún problema. Incluso tengo estudiantes chinos en clase. La Universidad da clases gratis a quien lo desee para aprender la lengua oficial, que es el catalán según los estatutos. Luego, las clases cada uno las da, en principio, en la lengua que quiere. El debate es político, esencialmente, y se buscan réditos políticos con él. Durante muchos años tuvimos aquella polémica de que si el valenciano es catalán o no, incluso se creó un partido pagado por empresarios muy fuertes que era Unión Valenciana. Hizo su papel. A alguien de Castellón no le puedes decir que valenciano y catalán no es lo mismo porque es algo evidente. Hoy está superado, pero nunca sabes en qué momento pueden volver a sacarlo. Incluso la Academia Valenciana de la Lengua fue una propuesta del PP, de Zaplana, un poco para contentar a ciertas masas. Yo fui muy crítico, pero hoy admito que hace su papel. Teníamos ya el Instituto de Estudios Catalanes, como si fuera la Real Academia Española de la Lengua.

–Las cosas han cambiado.

–Y tanto. Estamos en el año de Joan Fuster, el padre de la conciencia no solo de los valencianos, sino también de catalanes y mallorquines. De la conciencia identitaria y lingüística de todo el territorio donde se habla catalán. Es su centenario. Y esta semana se emitió en todas las televisiones a la misma hora un documental y hubo acto. Si levantara la cabeza...

–¿La cultura del esfuerzo está mal vista?

–Cierta pedagogía progresista mal entendida ha hecho mucho daño. Vamos, que el niño debe estar siempre feliz, subirse al árbol y no bajar de él. Hombre, no. Es como cuando un padre dice: "Soy amigo de mis hijos". No, perdona, eres su padre o su madre, y claro que debes tener una relación estupenda, pero tu prioridad es educar. En Valencia hubo algún padre que esperó con su hijo a una profesora con la que había tenido problemas y le pegaron una paliza. Eso de que mi hijo siempre tiene la razón es un error. La cultura del esfuerzo es totalmente necesaria para el conocimiento. La operación intelectual más difícil y costosa que hace un ser humano en su vida es el momento en que aprende a leer y a escribir. Es decir, cómo unos signos arbitrarios adquieren sentido. Dibujas una cosita redondita y le preguntas a mi hija qué es. La luna, diría, no te diría que es una "o". Cuando lees en la pizarra escrito "mamá" o "papá" y comprendes que se refiere a la persona que te espera en la puerta del colegio y te abraza y te da la merienda es el primer paso sobre la luna. El primer paso para conocer el mundo. Los alemanes no hacen ningún esfuerzo a nivel general para que un niño antes de los 7 años aprenda a leer y a escribir. Y no les va tan mal. La presión a veces es muy grande: "Tengo un vecino y su hijo ya sabe leer y escribir con 5 años". Hay casos, claro, pero es que no toca. Y saber leer todo tipo de textos nos lleva toda una vida.

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