José Amores, la historia del primer aviador asturiano
Nació en Colloto, logró la licencia de piloto de aeroplanos en Cuatro Vientos en 1925 y falleció a los 26 años, al final de la segunda guerra de Marruecos, mientras bombardeaba Sucán

Alfonso XIII, a bordo del dirigible "España" en 1913. | CORTESÍA DE ALICIA VALLINA / Alicia Vallina
José Amores Vallina, de 1,75 cm de altura, ojos negros, nariz chata, boca pequeña, frente espaciosa y escasa barba, poseía un aire "marcial" que quizá le confiriese su profesión de armero, a la que se dedicó desde muy joven. Nacido en la localidad sierense de Colloto un 19 de enero de 1901, José Amores Vallina era hijo de Fernando y de Rosa, naturales también de esta localidad. Así consta en su expediente de filiación de la Sección de Reclutas de Oviedo para servir en clase de soldado por un tiempo de 18 años, firmada el 5 de marzo de 1922.
Los primeros años del siglo XX fueron los del surgimiento de la aeronáutica en España. Antonio Fernández, primer español en pilotar un avión, falleció a bordo de su aparato en 1909 y Benito Loygorri fue el primero en lograr el título de piloto al año siguiente.
Los vuelos se multiplicaron en las principales ciudades españolas y aumentó la celebración de festivales y de acrobacias aéreas, destacando la figura, en estas últimas, del gallego José Piñeiro, apodado "el hombre pájaro".
El dirigible "España" de Torres Quevedo, realizado en 1909, y la inauguración del Aeródromo de Cuatro Vientos en 1911, así como el surgimiento de los primeros cursos de pilotaje, serán el caldo de cultivo que impulsarían al joven José a dedicarse a la aviación militar.
Amores Vallina es destinado, tras su reclutamiento, a las tropas de aviación el 30 de enero de 1923. El 5 de febrero de ese mismo año ingresó como alumno en la sexta sección del servicio Aeródromo de Getafe, y el 29 de marzo del año siguiente marchó en dirección a Cuatro Vientos con el objetivo de ser reconocido y examinado en el curso de piloto de aeroplano.
Por Real Orden de 12 de abril de 1924 es nombrado alumno de dicho curso y realiza sus estudios de pilotaje en la Escuela de Aviación de Carabanchel. El día 6 de febrero Amores Vallina hizo su primer vuelo en solitario, en un avión bombardero biplano de origen británico y empleado durante la Primera Guerra Mundial, el Havilland DH9, hasta que el 6 de mayo de 1925 obtuvo el título oficial de piloto (con el número 49 de su promoción), momento en que es ascendido a cabo del Cuerpo de Ingenieros.

La torre de señales de Cuatro Vientos. | CORTESÍA DE ALICIA VALLINA / Alicia Vallina
El 26 de mayo José marchó destinado como piloto al Aeródromo de Getafe hasta que, el 19 de junio, debió embarcar con destino a Melilla. El 1 de julio fue ascendido a sargento de Ingenieros y al año siguiente, el 30 de marzo de 1926, a suboficial. El 9 de julio, se incorporó al aeródromo de Tetuán hasta que, el 15 de octubre, se trasladó a Melilla para incorporarse a las acciones operativas del Ejército español en la zona de rebelión marroquí que iba desde Bab Aixa, en el norte de Yebel Alam, hasta Beni-Ahmed.
Si atendemos a los datos aportados por la revista mensual ilustrada de aeronáutica "Aérea" (número 52), publicada en septiembre de 1927, el suboficial José Amores Vallina y su compañero, el sargento Rafael Santa María del Río, fallecieron el día 2 de abril al incendiarse en el aire el avión Napier 64 que pilotaban, mientras bombardeaban Sucán, con todo el material bélico para descargar sobre la zona.
Desgraciadamente esto se producirá únicamente 3 meses antes de que el general Sanjurjo, Alto Comisario de España en Marruecos en aquel momento, comunicase a su ejército, el 10 de julio de 1927, la pacificación general del Protectorado con las siguientes palabras de agradecimiento: "A este resultado feliz de la contienda contribuyó mucho el esfuerzo, sacrificio y heroísmo de los aviadores que se jugaron la vida en todas y cada una de las misiones realizadas... ¡Para ellos nuestro emocionado recuerdo y hondo homenaje de admiración!".

Alfonso XIII, a bordo del dirigible "España" en 1913. | CORTESÍA DE ALICIA VALLINA / Alicia Vallina
La guerra de Marruecos consagró definitivamente la aviación militar española debido a las necesidades del conflicto, en una zona de pésimas comunicaciones y complicada orografía. Tras una primera etapa en la que se produjo un importante desarrollo de los globos aerostáticos, en 1920 se logró un avance importante en el ámbito de la aeronáutica: se llevaron a cabo importantes reformas, aumentó la plantilla de pilotos, se adquirió nuevo material, apareció el prototipo C-1 de autogiro de Juan de la Cierva y se inauguró la Torre de Señales de Cuatro Vientos (ya centenaria y propuesta para ser declarada Bien de Interés Cultural), primera torre de control del mundo, anterior a la del aeródromo londinense de Croydon.
Los pioneros de la aviación española afrontaron retos inimaginables a pesar de la aún escasa fiabilidad de los aparatos, la falta de desarrollo de las comunicaciones con tierra y la ausencia de rutas aéreas previamente establecidas. Así, en este complicado pero ilusionante y romántico contexto, José Amores Vallina se convirtió en el primero de los pilotos asturianos de la historia del que tenemos referencia y en uno de los primeros militares aviadores de tropa.
El Museo de Aeronáutica y Astronáutica de Madrid, situado en el Aeródromo de Cuatro Vientos, exhibe entre sus fondos una colección de modelos a escala de los diversos tipos de aparatos que participaron en la larga campaña bélica marroquí.
Atendiendo a su hoja de servicio, conservada en el Archivo Histórico del Ejército del Aire, José Amores Vallina falleció, junto a su compañero Rafael Santa María del Río, el 28 de marzo de 1927, cayendo su avión incendiado en un bosque próximo a Mexemelán.
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