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Dime qué ves y te diré si tienes: la prueba que detecta el alzhéimer en el habla

Un test del Ace Alzheimer Center Barcelona realizado con inteligencia artificial demuestra que el ruido del lenguaje indica el riesgo de demencia en personas con un deterioro cognitivo leve: el objetivo de este ensayo es identificar las fases iniciales de la enfermedad

Pie de foto. | firma de foto | JORDI COTRINA

Pie de foto. | firma de foto | JORDI COTRINA / Beatriz Pérez

Beatriz Pérez

El habla espontánea de una persona puede indicar si tiene más o menos posibilidades de desarrollar alzhéimer. Es lo que apuntan los primeros resultados, esperanzadores, de una investigación de Ace Alzheimer Center Barcelona, publicada en la revista "Frontiers in Dementia", que relaciona el lenguaje común con la acumulación de beta amiloide en el cerebro, factor que se considera precursor del alzhéimer. Este ensayo no indaga en el léxico o la construcción sintáctica de los pacientes, sino en algo mucho más insólito: el ruido, entendido como tal las ondas de sonido que las personas emiten al comunicarse.

Los pacientes de alzhéimer, sostiene este ensayo, presentan cambios muy sutiles en este ruido. Tan sutiles que se escapan al oído humano y solo pueden ser identificados por la inteligencia artificial (IA). Uno de los objetivos de los investigadores es diseñar pruebas no invasivas, como ésta, de diagnóstico del alzhéimer, la demencia más común que afecta a unos 50 millones de personas en el mundo. Para 2050, se prevé que haya unos 132 millones de enfermos. En España existen cerca de 800.000 enfermos, según el Ministerio de Sanidad. En una sociedad cada vez más envejecida es clave detectar lo más precozmente posible esta enfermedad, que suele diagnosticarse en estadios ya tardíos.

El estudio de Ace Alzheimer Center Barcelona se ha llevado dentro del proyecto Tartaglia, que busca crear una red federada para compartir datos biomédicos entre diferentes instituciones y acelerar la aplicación de la IA en el Sistema Nacional de Salud. Tartaglia, financiado por el Ministerio de Asuntos Económicos y Transformación Digital, tiene varios grupos de trabajo dedicados a diferentes patologías, como el cáncer de próstata, la degeneración macular o el alzhéimer, entre otras.

"El objetivo es identificar las fases iniciales del alzhéimer. Nosotros analizamos el habla espontánea, aunque acotamos el universo de la conversación. Por ejemplo, mostramos una imagen de una acción y hacemos que la persona hable sobre ella. Y registramos el audio", explica Sergi Valero, subdirector de Investigación de Ace Alzheimer Center Barcelona y responsable de este proyecto.

Diseccionar el ruido

A continuación, este audio es procesado computacionalmente. "De este audio nosotros nos centramos en el ruido, que son ondas de sonido que se pueden diseccionar en muchos parámetros. No entramos en el léxico, ni en la estructura sintáctica que utiliza la persona, sino que nos quedamos única y exclusivamente en el ruido. Y hemos visto que este nos puede hablar del alzhéimer", asegura Valero.

Una vez convertidas las ondas en "parámetros de sonido" a través de un software, los investigadores se encargan de diferenciar cuáles (de estos parámetros) son los que determinan si un paciente tiene la enfermedad o no.

"Una vez están determinados, la IA diferencia entre quiénes tienen la enfermedad y quiénes no", cuenta Valero. Así, llegados a este punto, la IA identifica esos "cambios sutiles" en el habla de la persona que no podrían ser captados por el oído humano.

El ensayo de Ace Alzheimer Center Barcelona ha encontrado notables diferencias en el habla entre los pacientes que tenían amiloide positivo en el líquido encefalorraquídeo (el que envuelve el cerebro, recorre la médula espinal y puede extraerse mediante una punción lumbar) y los que no.

Antesala de la enfermedad

Esta prueba de diagnóstico, que aún tiene que ser desarrollada, sería útil para detectar precozmente el alzhéimer en personas todavía no diagnosticadas, pero que sí tienen un "deterioro cognitivo leve" pese a que hacen una vida normal.

"El deterioro cognitivo leve es una antesala de la enfermedad, la fase anterior a la demencia", precisa este investigador. Con este, son cuatro los estudios realizados en todo el mundo que consiguen relacionar la carga de la proteína beta amiloide en el líquido cefalorraquídeo con parámetros de lenguaje espontáneo.

En estas pruebas de Ace Alzheimer Center Barcelona han participado 52 pacientes diagnosticados con deterioro cognitivo leve. A todos se les ha pedido que describieran, de manera espontánea, una imagen. La prueba implicó menos de un minuto de evaluación. Del total de participantes, el 65% eran mujeres y el 35% hombres.

La edad media era de 73 años, y el nivel de escolaridad, medio. Del total de la muestra, 33 participantes presentaban un resultado positivo en la prueba de amiloide en líquido cefalorraquídeo y la otra mitad no, a pesar de que todos ellos tenían el mismo diagnóstico.

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¿Qué es el alzhéimer?

Es una enfermedad cerebral producida por cambios patológicos que van alterando el funcionamiento de las neuronas. Durante muchos años no da síntomas, porque el cerebro tiene cierta capacidad para ir compensando estas alteraciones. Pero llega un momento en que ya no lo puede ocultar más, y es cuando empiezan a aparecer los indicios de deterioro cognitivo, normalmente con los problemas de memoria, que terminarán en una demencia

¿Y qué es la demencia?

La demencia es un conjunto de signos y síntomas producidos por una alteración cerebral

que provoca la pérdida de capacidades cognitivas de

la persona afectada, normalmente, junto con alteraciones del estado de ánimo y de la conducta, lo que impide que la persona pueda llevar a cabo independientemente sus actividades cotidianas

 

El alzhéimer, principal causa de demencia

El alzhéimer es la principal causa de demencia, pero no es la única. La segunda causa más frecuente tiene que ver con alteraciones vasculares cerebrales, de la circulación sanguínea cerebral, dando lugar a otro tipo de demencia: la demencia vascular

Mercè Boada,

Mercè Boada, / JORDI COTRINA

"Igual que te miras el colesterol, debes vigilar tu memoria"

Mercè Boada, la directora médica del Ace Alzheimer Center Barcelona, advierte de que uno de los factores que pueden provocar el alzhéimer es la polución.

–Farmacológicamente, el alzhéimer ha avanzado muy poco. ¿Por qué?

–Porque es una enfermedad extremadamente compleja. El alzhéimer se sitúa en un lugar determinado del cerebro y en este órgano hay circuitos que trabajan en conexión, no aisladamente. Estos circuitos están formados por neurotransmisores que conectan las neuronas... A menudo cuando comienza a fallar un área [del cerebro] no lo vemos porque hay otras que funcionan bien y que son, digamos, compensatorias. Así, muchas veces, cuando nos damos cuenta de lo que hay, ya no lo podemos arreglar. Esta es la gran complejidad de esta enfermedad.

–¿Hay genes que indican que hay alzhéimer?

–No tenemos un solo gen que nos indique la enfermedad, que hay que mirar los diferentes genes implicados. Hay uno, el APOE, que es un factor de riesgo. Lo heredamos del padre o de la madre. Pero hay más factores implicados: el metabolismo, el estrés oxidativo, el depósito de proteínas. Desde los años 70 sabemos que el alzhéimer está ligado a la proteína beta amiloide, que se encuentra en el cerebro. Se descubrió que había una vacuna que iba contra esta proteína, se probó en un modelo animal y el alzhéimer desapareció. Pensamos que teníamos un tratamiento, pero vimos que, aunque efectivamente desaparecía esta beta amiloide, [la vacuna] provocaba encefalitis y se tuvo que parar.

–¿Y no aparecieron fármacos?

 –A raíz de esta vacuna, empezó una amplísima investigación de anticuerpos monoclonales en la beta amiloide. Hubo mucha inversión, pero unos no mejoraban los síntomas, otros directamente los empeoraban... Hasta que en 2021 apareció un fármaco aprobado solo en EEUU, el aducanumab, que tuvo mucha controversia porque no ofrece demasiado clínicamente. Además, provoca reacciones adversas, pero la FDA [la autoridad sanitaria de EEUU] lo aprobó.

–Y el año pasado apareció el lecanemab, que sí se aprobará en Europa.

–Sí. El lecanemab ha mejorado el resultado clínico del anterior fármaco, controla mejor las reacciones adversas y ralentiza el deterioro cognitivo en un 27%. Esperamos que llegue a España en verano del año que viene.

–¿El alzhéimer se puede prevenir?

–Sí y no. No hay un fármaco que lo evite o lo cure, pero es evidente que si yo soy saludable a los 50 años, me protejo no solo de esta, sino también de otras enfermedades. Si no fumo, hago dieta, no bebo alcohol, si el mundo no tuviese polución...

–¿La contaminación está relacionada con el alzhéimer?

–El informe de The Lancet Commission 2020 señala que, si controlásemos todos los factores que nos hacen saludables, posiblemente la demencia disminuiría un 40%. Uno de estos factores es la polución. Los gobiernos deben decidir entre tener alzhéimer o reducir la polución.

–¿Hay más factores?

–La escolarización: las mujeres escolarizadas tienen menos riesgo de sufrir alzhéimer porque su cerebro está funcionando muy bien y tiene recursos, resiliencia, plasticidad.

–Hay cosas entonces que se pueden hacer desde niños.

–Exacto. El alzhéimer es, históricamente, una patología de viejos. Antes, a los 70 años ya se era muy viejo: no te llevaban al médico ni te hacían pruebas. Con la etiqueta de viejos, el mundo científico te dejaba en un baúl aparte. «¿Por qué invertir aquí?», pensaban. Ahora, a los 70 años, no eres viejo y a los 80, no demasiado. La media de edad de la gente que viene a mirarse la memoria a Ace Alzheimer Center tiene entre 72 y 75 años. Cada año atendemos a 2.000 enfermos nuevos, y hacemos seguimiento de unos 6.800. Mira cuánta gente dirige el mundo con más de 70 años: desde el Papa hasta Joe Biden.

–Aún falta el fármaco que cure.

–La demencia avanzada o moderada se ha empezado a tratar, pero hay que ahondar, aún más, en el tratamiento de la demencia muy inicial: el llamado deterioro cognitivo leve. En 1996, cuando fundamos Ace, a mucha gente no la podíamos explorar porque venían en silla de ruedas y no podían hablar. ¿Qué ha cambiado? Que ahora la gente viene conduciendo. El mundo se ha dado cuenta de que el cerebro es importantísimo. Igual que te miras el azúcar y el colesterol, tienes que mirarte la memoria.  

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