Así se vive un Gran Premio con Marc Márquez (y poco antes de su fichaje por Ducati)

Un recorrido por el interior de un Gran Premio de MotoGP, en Mugello (Italia), de la mano de Estrella Galicia 0,0 y del rey de los circuitos

En las carreras con Marc Márquez.

G. M. P.

Gonzalo Martínez Peón

Gonzalo Martínez Peón

Si usted creía que el fichaje de Mbappé por el Real Madrid era la noticia deportiva de la semana, sepa que está muy equivocado. Al menos para los millones de personas que en todo el mundo siguen con pasión el campeonato de MotoGP, la fórmula reina del motociclismo. No habían pasado dos días desde que se hiciese oficial la llegada del francés a España cuando el miércoles Ducati Corse comunicaba a los cuatro vientos que Marc Márquez, el español ocho veces campeón del mundo, correría el año próximo con su escudería. La noticia conmocionó a los aficionados al motor mucho más que cualquier fichaje galáctico a los hinchas del club blanco.

Quien esto les escribe tenía hace apenas unos días solo unas ligeras nociones del Mundial de motociclismo. Por edad, recordaba las gestas de Ángel Nieto y sus 12+1 campeonatos mundiales en 50 y 125 centímetros cúbicos. También conocía el impresionante dominio de Valentino Rossi en la primera década de este siglo, el de Marc Márquez en la siguiente y los duelos entre los dos gigantes que habían elevado la expectación alrededor del campeonato de MotoGP hasta niveles nunca vistos antes.

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Marc Márquez llega hasta su moto poco antes de iniciar la carrera de MotoGP el pasado domingo. / G. M. P. / ESTRELLA GALICIA 0,0

Pero los azares del destino quisieron que, a pesar de este limitado conocimiento del mundo de las dos ruedas, fuese uno de los últimos periodistas en conversar con el piloto español antes de su fichaje por Ducati. Poco después de que el leridano lanzase un órdago a los responsables de Ducati y justo cuando en la escudería italiana estaban llegando a la conclusión de que su única opción era plegarse a los deseos de Marc Márquez. Fue en el Gran Premio celebrado el pasado fin de semana en Mugello, un circuito situado a una hora de Florencia (Italia), cuando el campeón mundial departió durante casi media hora en el local de Estrella Galicia 0,0 con cinco periodistas españoles que visitaban el circuito para conocer cómo es un Gran Premio por dentro (se lo anticipo, mucho más espectacular de lo que puedan imaginar).

1.-Marc Márquez llega hasta su moto poco antes de  iniciar la carrera de MotoGP el pasado domingo.  2.-Una «tabernera del paddock», en el «hospitality» de Estrella Galicia 0,0. 3.-Un aficionado se fotografía con unas azafatas en el paddock. 4.-El local de  Estrella Galicia 0,0, una de las almas del circuito.  5.-Marc Márquez, durante su conversación con los periodistas. | |  G. M. P. / ESTRELLA GALICIA 0,0

Un aficionado se fotografía con unas azafatas en el paddock. / GMP /Estrella Galicia 0,0

Pero sigamos poniendo contexto al fichaje de Marc Márquez por Ducati. Doy por hecho que usted puede tener un cierto interés en el mundo del motor pero que tampoco domina sus entresijos. Que está en una situación similar a la mía antes de acercarme a Mugello el pasado sábado. Para empezar, repito siempre Marc Márquez con nombre y apellido porque tiene un hermano, Álex, que compite también en MotoGP, ahora en su mismo equipo, el Gresini Racing, y ha sido nada más y nada menos que campeón del mundo en dos ocasiones. Así que mejor dejar claro que hablamos de Marc y no de Álex.

Sigamos con unos símiles futbolísticos para entender la dimensión de este fichaje. Marc Márquez es sobre una moto como Messi y Cristiano Ronaldo juntos en el fútbol. Tiene el dominio del deporte y el afán de victoria del argentino y la potencia y la fuerza del portugués. Igual que Cristiano Ronaldo, el piloto español desata pasiones en los circuitos. Es el más amado por la mayoría, pero en Italia, sobre todo en Mugello, es el más odiado y recibido entre pitos. Su rivalidad con Rossi no se perdona.

En las carreras con Marc Márquez

El local de Estrella Galicia 0,0, una de las almas del circuito. / G. M. P. / Estrella Galicia 0,0

Terminando con el fútbol. Marc Márquez acaba de fichar por Ducati, la gran escudería italiana. El país donde menos quieren al español. En Mugello no dudaban en silbarle una y otra vez. Igual que cuando Cristiano Ronaldo pisaba el Nou Camp. Y el leridano llega a Ducati para competir y ganar al otro piloto de la escudería, Francesco "Pecco" Bagnaia, tres veces campeón del mundo, la última el año pasado, y el ídolo italiano de los circuitos. Cada aparición suya en Mugello provocaba estruendosas ovaciones. Cada adelantamiento, como un gol en una final de la Liga de Campeones. Marc llega al equipo bandera de Italia, país donde miles de aficionados le odian, para derrotar al amado héroe de los aficionados transalpinos.

Pero dejemos el fútbol a un lado. De hecho, los aficionados a las motos están disgustados con lo que llaman la "futbolización" de su deporte durante los últimos años. Una cosa es tener uno o varios pilotos favoritos y otra alegrarte de las desgracias de quienes pueden impedir el triunfo de los tuyos. Marc Márquez tiene fama de ser el más atrevido, el más valiente y, según sus detractores, el más provocador. Posiblemente sea porque le gusta ese ambiente tenso, pero él relativiza esa "futbolización". "Solo pasa en Mugello –precisamente donde estábamos–, en el resto de Italia se ha ido suavizando. Aquí es un ambiente hooligan, pero es el único circuito donde ocurre".

En las carreras con Marc Márquez

Una «tabernera del paddock», en el «hospitality» de Estrella Galicia 0,0. / G. M. P. / Estrella Galicia 0,0

Porque el ambiente que se respira en un Gran Premio es muy diferente al que se encuentra en otros deportes. Bien es verdad que el encuentro con los hermanos Marc y Álex Márquez estaba organizado por uno de sus patrocinadores, Estrella Galicia 0,0, pero la realidad es que es difícil tener una conversación distendida semejante sobre todo tipo de asuntos más o menos personales con megaestrellas como ellos de otros deportes o del mundo del espectáculo.

Esa diferencia se aprecia en todos los aspectos. Y, aunque me pese, debo volver al fútbol, donde por ejemplo al acabar un partido de Segunda División salen a hablar con la prensa solo dos jugadores de cada equipo unos breves minutos. Aquí es todo diferente. Hablan al bajar de la moto en el parque cerrado (así llaman a una zona segura del circuito donde las motos regresan a boxes antes y después de las carreras). Después pasan por el set de televisión, un enorme hangar prefabricado que se traslada de circuito en circuito donde cada televisión cuenta con una cámara, micrófonos y un fondo con publicidad. Los pilotos llegan y van pasando por cada uno de esos diminutos platós para enfrentarse una y otra vez a preguntas que, por lógica, son similares en la inmensa mayoría de las ocasiones. Pero, por si esto fuera poco, después van a la sala de prensa, donde son asaltados por los periodistas de prensa y radio.

Evidentemente nada de esto es desinteresado. El negocio es el negocio y hay que complacer a cada una de las empresas patrocinadoras, que son muchas en un deporte tan caro. Pero esta forma de actuar marca carácter. La cercanía y cordialidad no se ve impostada en los pilotos.

"Nunca he ido a Broncano, las preguntas de sexo y dinero no me gustan", bromea el campeón español

Uno de los patrocinadores más veteranos es Estrella Galicia 0,0. Apoyó a Marc Márquez en los inicios de su carrera y ahora es la cerveza oficial del campeonato y patrocina a nueve pilotos. Entre ellos, estrellas como los hermanos Márquez, Joan Mir o Álex Rins, y promesas como Miguel Oliveira o José Antonio Rueda. Además, apoya a la Monlau Motul Technical School, la gran escuela de pilotos española, vital para que las jóvenes promesas puedan salir adelante en este carísimo deporte sin olvidar sus estudios.

Todo en el paddock está pensado para llegar a los millones de aficionados que siguen la carrera por televisión, a las más de 150.000 personas que acudieron por ejemplo el pasado domingo a Mugello, y para complacer a los invitados en el circuito de cada una de las empresas patrocinadoras.

El montaje para que esa señal llegue a todos los hogares (al menos los que paguen, porque casi ninguna de las cadenas de televisión con derechos para emitir las carreras es en abierto) es impresionante. Nada menos que 157 cámaras de televisión, muchas de ellas en las propias motos, para no perder ni un detalle. Todo ese flujo de imágenes se gestiona con un doble control de realización. Primero un equipo narra lo que pasa en la pista de carreras. Luego un segundo equipo le añade todo tipo de historias paralelas. Ahí entran desde imágenes del público a detalles de lo que ocurre en los garajes de los equipos o cualquier cosa que ocurra en los alrededores de la carrera. En esta segunda realización también se introducen los gráficos que explican la situación de la carrera que llegan de forma instantánea desde un estudio que Dorna, la empresa propietaria del Mundial de motos, tiene en Barcelona.

El número de periodistas que siguen el campeonato también es espectacular. Solo la prensa escrita cuenta con unos 150 periodistas y fotógrafos acreditados en cada Gran Premio. Televisiones, radios, equipos y patrocinadores llevan a su vez otros 350 periodistas.

"En Mugello hay un ambiente hooligan, pero es el único circuito donde pasa eso", explica Marc Márquez

El número de trailers, motorhomes, transportes de equipos y patrocinadores es impresionante para desplazar todo el circo de circuito en circuito. Cuando los grandes premios se desplazan a Asia o a América son necesarios cuatro Jumbo 747 para trasladar a los equipos, aunque solo se lleva lo más imprescindible. Gran parte de toda la parafernalia que rodea el Mundial se duplica ante la imposibilidad de llevarlo tan lejos. Una ciudad con miles de trabajadores que viaja de país en país y que pasa unos 250 días fuera de sus casas todos los años. En el corazón de esta ciudad destaca el "hospitality" de Estrella Galicia 0,0, uno de los centros del paddock, el lugar por donde todos quienes siguen el mundial quieren pasar para relajarse tras un duro día de trabajo en el circuito.

Pero todo esto, con ser gigantesco, no es lo más espectacular. Lo auténticamente increíble es escuchar el sonido de las motos de esta categoría reina. El récord de este circuito, uno de los más rápidos del mundo, es de 366,1 kilómetros por hora. Sentir el paso de las motos a pie de pista una tras otra a estas velocidades sencillamente asusta.

Para acabar volvamos al punto donde empezamos, a Marc Márquez. Como no podía ser de otra manera ante un grupo de periodistas que no eran especialistas en el motor, las preguntas fueron de lo más variopintas. Sus respuestas directas: "Nunca he ido a Broncano, las preguntas de sexo y dinero no me gustan".

Sobre la fama, "en el circuito gusta porque sientes el apoyo, pero en la vida real es negativo, te impide hacer algunas cosas". Pero a continuación concluye entre risas que "bienvenidos sean todos los problemas" como un privilegiado deportista de élite que es.

También de las relaciones con su hermano Álex. "Normalmente cada uno mira por sus intereses. Luego al ser hermanos hay un poquito más de respeto, pero un poquito…". Explica que "en casa y aquí intentamos ayudarnos lo máximo posible. Por ejemplo, en la carrera de Montmeló estábamos los dos en la Q1 y salió de él: ‘yo tiro delante, tu cógeme el rebufo y si pasa alguno pasa tu a la Q2’, que es cuando competimos por las primeras líneas (de la parrilla de salida), ‘porque yo no me estoy jugando nada en el campeonato y tu un poco más’. No salió bien, pero la intención estaba".

Como la conversación era en Mugello, fue inevitable preguntarle por las legendarias fiestas que organizan los miles de aficionados que acampan durante todo el fin de semana en el propio circuito ya que los pilotos duermen también allí para apurar cada segundo de trabajo en la puesta a punto de sus máquinas y evitar que los desplazamientos les distraigan. "Tapones para evitar los ruidos de las fiestas de los hooligans del circuito", es su receta para aislarse del follón.