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Desde Roma

Los más bellos mosaicos recuerdan a dos hermanas santas

Las basílicas de Santa Pudenziana y Santa Práxedes contienen sendas obras artísticas de estilo romano y bizantino

El mosaico de Santa Pudenziana y el exterior de la iglesia

El mosaico de Santa Pudenziana y el exterior de la iglesia

María Teresa Álvarez

María Teresa Álvarez

Roma es una fuente de inagotable belleza y existen muchas formas de verla y de sentirla. Durante mis estancias en la ciudad frecuentemente tengo presente algo que recomendaba Stendhal, cuando decía que conviene salir cada mañana tras el género de belleza al que uno se siente sensible al levantarse.

Esta mañana he salido en pos de los mosaicos más antiguos y hermosos de Roma.

Mi primera parada, siguiendo los consejos de un amigo, es en la Basílica de Santa Práxedes, que se encuentra muy cerquita de Santa María la Mayor.

Conocía los mosaicos de las iglesias de Santa María in Domnica (o Navicella) y los de Santa Cecilia en Trastévere, que junto con estos de Santa Práxedes se deben al impulso que el papa Pascual I imprimió a la restauración, construcción y decoración de iglesias. De ello ha quedado constancia documentalmente y también de una forma gráfica, ya que en el mosaico de Santa María in Domnica, único dedicado a la Virgen, se puede ver la imagen del Pascual I, arrodillado a los pies de la madre de Dios. La cabeza del pontífice aparece enmarcada en un cuadrado lo que indica que aún estaba vivo.

Lo mismo sucede en Santa Práxedes que en el mosaico del ábside se le representa de pie con una maqueta en sus manos y la cabeza también enmarcada en un cuadro. Pascual I fue canonizado a finales del siglo XVI y su sepultura se encuentra aquí en santa Práxedes.

Los mosaicos de Santa Práxedes son, posiblemente, los más espectaculares, por su tamaño y variedad de temas. Fueron realizados en el siglo IX y en ellos se pueden contemplar tres temáticas. Una de ellas, plasmada en el arco triunfal, donde se desarrolla un pasaje del Apocalipsis cuando se alude a la ciudad santa de Jerusalén. En este mosaico podemos ver a Jesús entre dos ángeles y a sus pies los doce apóstoles con túnicas blancas. En el lado de la izquierda la Virgen y San Juan. A la derecha Santa Práxedes.

Otra de las temáticas, también del Apocalipsis, está reflejada en el arco absidal. En ella contemplamos al Cordero representado en el centro del arco, con siete velas a un lado y los símbolos de los evangelistas al otro.

La tercera de las escenas bíblicas se reproduce en el ábside, donde en el centro se encuentra la figura del Redentor, rodeado de seis figuras. Las dos más cercanas, a izquierda y derecha son los apóstoles Pedro y Pablo. Las dos jóvenes que llevan una corona en las manos han sido reconocidas como las hermanas Santa Práxedes y Santa Pudenziana. Los otros dos personajes son San Zenón y el papa Pascual I.

Arco y ábside de Santa Práxedes, junto a la fachada de la basílica

Arco y ábside de Santa Práxedes, junto a la fachada de la basílica / Lne

Cuando visito estos lugares históricos suelo coincidir con grupos de turistas. De vez en cuando me paro a escuchar las explicaciones del guía, porque siempre amplían, en algún aspecto, mi percepción del lugar. Así me sucedió en Santa Práxedes al escuchar a la joven que hablaba del arte de los mosaicos quien dijo que el más hermoso de los existentes en Roma se encontraba en la Basílica de Santa Pudenziana. Es curioso, comentó la guía, que sea en estas iglesias consagradas a las dos hermanas mártires donde se conserven los mosaicos más importantes de la ciudad.

Sin pensármelo ni un minuto acudo a la Basílica de Santa Pudenziana que, afortunadamente, también se encuentra muy cerca de Santa María la Mayor.

El criterio de la guía era acertado.

El mosaico de Santa Pudenziana solamente decora el ábside, pero es precioso. En él aparece Cristo bendiciendo sentado en el trono de Constantino. Puede que sea el primer mosaico en el que se muestra al Cristo Pantocrátor, Dios del universo. Los apóstoles van vestidos con togas como si fueran senadores romanos. Sobre la identidad y significado de las dos figuras femeninas no existe unanimidad. Para unos serían las santas Pudenziana y Práxedes, para otros representan a la Iglesia y a la Sinagoga, los templos de los cristianos y de los hebreos. De lo que no cabe duda es que intentan coronar a los santos Pedro y Pablo, por su trabajo evangelizador. Nadie mejor que las dos hermanas.

Hijas del senador Pudente, Pudenziana y Práxedes, se convirtieron al cristianismo junto con su padre y toda la familia. Ellas conocieron a los apóstoles Pedro y Pablo, porque, según cuenta la Historia, la basílica de Santa Pudenziana (una de las más antiguas de Roma), fue construida por decisión del emperador Constantino, sobre un antiguo balneario del siglo II, que había sido levantado sobre las ruinas de la casa del senador Pudente que albergó a los apóstoles Pedro y Pablo.

Práxedes y Pudenziana fueron martirizadas, por proporcionar un entierro cristiano a los primeros mártires. Por estos datos, resulta bastante creíble pensar que son ellas las representadas en las figuras femeninas del mosaico, cuando además la obra fue realizada para una basílica que lleva el nombre de una de ellas.

El mosaico de Santa Pudenziana fue realizado en el siglo IV, unos cuantos años después de que Constantino abrazara el catolicismo, por lo que es posible que la colina que se observa al fondo pueda ser el Calvario con la Cruz que allí decidió colocar Constantino. Por tanto, los edificios serían las iglesias mandadas construir por él en Jerusalén.

Preciosos los mosaicos que he visto esta mañana. En especial el de Santa Pudenziana, el más antiguo de Roma dentro de una iglesia cristiana, y en el que aún se puede observar el arte mosaico de la Roma antigua. Mi desconocimiento en este tema era total, pero la diferencia entre las obras hechas por los antiguos mosaiquistas romanos y las de los que siguen la corriente bizantina, es notable. Solo fijándonos con atención en los mosaicos de estas dos iglesias observamos las diferencias. En Santa Pudenziana las figuras no permanecen estáticas. Las de Santa Práxedes, sí. Los mosaicos de Santa Práxedes fueron realizados casi cuatro siglos después y la huella del arte mosaico romano ya se había perdido. Igual que Roma, que había dejado de ser Caput Mundi.

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