21 de diciembre de 2007
21.12.2007

La inesperada sorpresa del patio de Empresariales

15.12.2007 | 01:00
Entrada al patio del Jovellanos por la calle Begoña, con la Cátedra al fondo.

El lunes, 12 de noviembre me llama a primera hora Mario Suárez del Fueyo, entrañable amigo, colega y dignísimo sucesor en el cargo de director del Colegio Público Jovellanos que tuve el honor de ostentar durante buena parte de los treinta cursos en el que ejercí mi profesión de maestro.


Me hace saber una recientísima noticia que me deja tan estupefacto e indignado como lo estaba él desde hacía unos momentos en que el consejero de Educación, a su vez también muy sorprendido, le testimonia que el «patio de Empresariales» no es propiedad de la Universidad versus ex escuela de Empresariales de Gijón de la calle Tomás y Valiente, sino que desde siempre, enorme e inesperada sorpresa, forma parte del propio Colegio Público Jovellanos. Es decir, que es patrimonio de la Consejería de Educación, tal como consta en la documentación oficial al efecto. Esa importante circunstancia se descubre al formalizar la cesión del edificio y comprobar las escrituras del hasta unos días Ateneo Jovellanos, es decir, Cátedra de Extensión Universitaria, edificio sito en la calle Begoña y adosado al colegio y edificado, al igual que la antigua Escuela de Comercio, con posterioridad al centenario edificio que ocupa el actual Colegio Jovellanos, pues es sabido que antes que colegio fue Escuela de Peritos y más tarde de Maestría. Esa cesión se hace con el fin de reconstruir y ampliar este colegio decano de la ciudad con una antigüedad histórica de casi sesenta años como tal, y que en enero de 2009, una vez acabado, absorberá al cercano Colegio Público Cabrales, dotando así a la zona centro de Gijón, la más necesitada de la ciudad y la única en que no se ha hecho nada en este sentido desde hace muchísimos años, de un centro educativo de Educación Infantil y Primaria completo y moderno, de nivel tres, o sea, con veintisiete aulas-tutoría y con todos los servicios propios y absolutamente necesarios en un centro educativo del siglo XXI. Servicios como por ejemplo gimnasio, comedor, biblioteca capaz, aula de informática amplia, instalaciones deportivas techadas, salón de actos, talleres, etcétera.


Ralentizado como está resultando el asunto de demolición del edificio del antiguo Ateneo, que se tenía que haber llevado a cabo en agosto y se ha demorado hasta ahora, para poder pasar a la fase de licitación y comienzo de las obras, en principio es una buena noticia y una agradable sorpresa para el colegio y su entorno socio-escolar, para la Consejería de Educación y para el Ayuntamiento, pues ya no volverá a existir por definición nunca más el problema de la propiedad del patio y de su «cesión negociada y vigilada» al colegio por parte de la Universidad.


Pero en este mundo de continuas suspicacias, presuntas complicaciones casi siempre de tipo económico y de muy duras y exigentes negociaciones mercantiles por el rector de la Universidad y los distintos estamentos nombrados arriba consistentes en trueques, intercambio de propiedades, de edificios y de otras partidas presupuestarias para por fin poder llegar a la cesión del edificio del antiguo Ateneo y del hasta ahora «patio de Empresariales», cuya titularidad ahora ha quedado definitivamente aclarada, se hace muy duro de entender todo esto para este ex director emérito del CP Jovellanos, como profesor del mismo que fue tantos años y por ende a los muchísimos profesores que aquí lucharon siempre para obtener la concesión de la utilización del patio. Una utilización que sólo se logró en los últimos años, pese al interés de equipos directivos, sucesivas AMPA, alumnos y alumnas -incluidos los actuales-, vecinos del entorno y viandantes del centro de Gijón, que durante casi seis décadas tuvieron que hacer o soportar los recreos y parte de las actividades extraescolares dentro de las aulas a base de juegos malabares en la calle Pedro Menéndez, «el callejón», por turnos y siempre que no lloviera, y circunstancialmente ahora mismo bajo un entoldado próximo al centro.

Sólo en los últimos años la Escuela de Empresariales, o sea, la Universidad, consintió la instalación de la escalera provisional de acceso al patio para uso exclusivo de los recreos, escalera metálica que una vez fabricada tuvo que dormir el sueño de los justos durante años en los almacenes municipales. Tan sólo recientemente accedieron a conceder permiso para realizar parte de las clases de Educación Física -y siempre que el profesor no utilizase el silbato ni se diesen voces-, así como para realizar la fiesta de fin de curso una tarde al final del mes de junio. ¿Se «intuía» ya, presuntamente, la titularidad de la propiedad del mismo en las altas esferas universitarias?

Después de décadas de sacrificio por parte de alumnos, profesores y AMPA, a veces se hace extraño y difícil comprender ciertas circunstancias y resulta más positivo creer en una presunta buena fe o en ciertas presuntas ignorancias en las altas esferas educativas, que han dejado huella en una parte importante de la planificación escolar y educativa de la vida del colegio más antiguo y con más solera de Gijón, que afortunadamente está inmerso en un merecidísimo y a todas luces necesario reciclaje que le ayudará a seguir siendo el colegio decano de Gijón al menos durante otros sesenta años más.


Ayer, uno de los alumnos de sexto curso a la salida de clase comentaba con otros chicos: «É Y encima, era nuestroÉ».

Juan José Porta Tajadura es director emérito del CP Jovellanos de Gijón. 

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