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Multado con 200 euros por detener su coche frente un semáforo rojo y arrancar cuando se pone verde: la desconocida sanción que está llegando a los conductores

Se trata de un detalle que los conductores ignoran y que suele afectar, sobre todo, en horas puntas

Multado con 200 euros por detener su coche frente un semáforo rojo y arrancar cuando se pone verde: la desconocida sanción que está llegando a los conductores

María González Falcó / Manuel Riu

Es una situación que se repite en prácticamente todas las localidades que tiene semáforo. Te encuentras circulando con tu vehículo, puede que haya algo de tráfico y, de repente, el semáforo se pone en luz roja. Detienes tu vehículo y esperas a que se ponga en verde.

Días después recibes una multa de 200 euros, pero no te saltase ningún semáforo, ni aumentaste la velocidad permitida. ¿Qué ha ocurrido?

En muchos cruces o carreteras existen unas líneas amarillas sobre las que no debemos detenernos si el semáforo se va a poner en rojo. Estas líneas amarillas entrecruzadas, conocidas como cuadrícula de marcas amarillas o caja amarilla, prohíben estrictamente detenerse, pararse o estacionar en esa zona, incluso si el semáforo está en verde o se tiene prioridad. Su función principal es evitar el bloqueo de cruces, intersecciones o salidas, garantizando que no inmovilices tu vehículo en medio de ellas.  Solo debes entrar en la zona marcada si tienes la certeza de poder cruzarla por completo sin detenerte.

Debes saber que la multa por detenerse o bloquear una cuadrícula de líneas amarillas cruzadas en la carretera (generalmente en intersecciones) es de hasta 200 euros, considerada una infracción grave por incumplimiento de marcas viales según la DGT. Esta señalización prohíbe quedarse detenido en el cruce, incluso con preferencia, para no impedir la circulación transversal.

Volviendo a los semáforos, ocurre que cuando se pone en verde, michos conductores se quedan parados por despiste y tardan en avanzar, complicando el tráfico y provocando que otros coches que están más atrás deben volver a esperar. Así se generan muchos atasco. Para poner fin a esta situación, en ciudades como Granada (que es pionera en España) se ha implantado un nuevo sistema de semáforos que incorpora una fase poco habitual: la iluminación fija y simultánea de las luces roja y ámbar. El objetivo principal es optimizar la circulación y acortar los tiempos muertos en los cruces. Esta fase combinada se activa instantes antes de que el semáforo cambie a verde y funciona como aviso anticipado para los conductores que ya están detenidos. De este modo, pueden prepararse para reanudar la marcha sin el pequeño retraso que suele producirse entre el encendido del verde y la reacción al volante.

Ese margen, que puede oscilar entre medio segundo y segundo y medio según el vehículo o la atención del conductor, parece mínimo. Sin embargo, puede suponer un alivio en una ciudad que a nivel de tráfico se encuentra completamente saturada.

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