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Multado un conductor por 200 euros en una zona en la que no había radares fijos ni de tramo: la Guardia Civil extrema la vigilancia con "los ojos" capaces de controlar 30 vehículos al minuto

"La gente piensa que no patrullamos en las autopistas de peaje pero sí estamos en ellas"

Control

Control / Brais Lorenzo / EFE

A la hora de viajar por autovía o por autopista muchas veces pisamos el acelerador por encima del límite recomendado y vamos más deprisa de lo que deberíamos. La mayoría de las veces es por despiste. Otras, es intencionado. Por ello, a lo largo de las principales vías de nuestro país existen radares de tramo y fijos que vigilan que los conductores no rebasen la velocidad obligatoria establecida.

Pero, más allá de los radares que se indican por parte de la Dirección General de Tráfico (DGT), también existe un vigilante silencioso e invisible a primera vista que es capaz de controlar todo lo que pasa en la carretera.

Conducir a velocidad excesiva, usar el móvil al volante, no llevar puesto el cinturón de seguridad o consultar papeles dentro del vehículo. Ninguna de estas conductas irregulares escapa al control de la Unidad de Medios Aéreos (UMA), los ‘ojos’ implacables de la Dirección General de Tráfico (DGT) en el cielo, que cumple 65 años. En estas seis décadas de existencia, sus helicópteros, conocidos popularmente como Pegasus, acumulan alrededor de 250.000 horas de vuelo y 120.000 misiones de vigilancia de las carreteras. EFE ha sido testigo de una de las patrullas que cada día realizan de forma habitual.

Contrariamente a la creencia generalizada también vigilan autovías y autopistas, incluyendo las de pago. "La gente piensa que no patrullamos en las autopistas de peaje pero sí estamos en ellas", advierte a EFE el jefe de la UMA, Alejandro Suárez.

Los helicópteros vuelan a unos mil pies de altitud (alrededor de 300 metros sobre la tierra) y gracias a las cámaras de alta definición y los radares láser que llevan incorporados pueden detectar la velocidad de un vehículo y observar el interior del mismo "sin problema".

"Diría que podemos ver todo y, aunque pueda sorprender, principalmente las buenas conductas. La mayoría de la gente conduce con sentido común, prudencia y cumpliendo las normas", indica Suárez.

Nada escapa a su mirada. Desde el uso del móvil al volante, un perro sin la sujeción obligatoria y un bebé en una sillita no homologada hasta alguien maquillándose dentro del vehículo, además de otras conductas "insospechables". "Hemos pillado incluso a conductores cambiándose de ropa dentro", asegura el jefe de la UMA.

Los datos avalan la eficacia de los helicópteros. "Somos capaces de controlar 30 vehículos al minuto de forma indirecta y dos de manera directa, es decir, midiendo su velocidad y viendo su interior".

Las multas del helicóptero Pegasus de la DGT por exceso de velocidad pueden alcanzar desde los 200 hasta los 600 euros y la pérdida de 6 puntos, dependiendo de la gravedad. Estos sistemas operan desde una altura máxima de 300 metros y hasta a un kilómetro de distancia, detectando infracciones de velocidad y conducción

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