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La olvidada primera huella de Úrculo

Tres murales del pintor langreano, ejecutados en sus inicios artísticos, permanecen con signos de deterioro en un portal de viviendas del centro de Sama

La pintura protagonizada por unos caballos.

La pintura protagonizada por unos caballos. / FERNANDO RODRÍGUEZ

Miguel Á. GUTIÉRREZ

En 1958 un joven Eduardo Úrculo tomó como lienzo las paredes de un portal de la calle Alonso Nart de Sama para plasmar un mural de inspiración mitológica. Entre tonos verdes, azules y ocres, un orondo Neptuno recibe ofrendas de las sirenas. En la pared opuesta, varios caballos trotan por una bucólica pradera. Medusas, peces y estrellas de mar mandan en el tercer mural, que invade con sus colores una desconchada ventana interior. Medio siglo después, las pinturas que atestiguan los inicios artísticos de Úrculo siguen llamando la atención del visitante, pero sometidas al deterioro del paso del tiempo y del trasiego de un portal.

"Estas pinturas son un ensayo de juventud; no están muy ligadas a la trayectoria posterior de Úrculo. Hay una finalidad decorativa en la elección de la temática, al contrario de lo que ocurre con los murales de la librería Belter, también en Sama, que están ligados al mundo de la literatura y tienen un trazo próximo al realismo expresionista", explica Gabino Busto, historiador de arte y director-colaborador de la pinacoteca "Eduardo Úrculo" de Langreo, que añade: "Imagino que fue un encargo que le hicieron y lo que sí se sabe es que le gustaba llevar a los amigos que venían a visitarle a Sama a ver el mural".

La olvidada primera huella de Úrculo

La olvidada primera huella de Úrculo

Cuatro años antes de ejecutar las pinturas del portal de la calle Alonso Nart, Úrculo, que trabajó como ayudante de topografía en una empresa minera, consolidó su vocación artística. Una enfermedad le postró en una cama durante ocho meses, cuando tenía 16 años, y aprovechó ese tiempo para dedicarse al estudio del dibujo y la pintura. En 1957 protagonizó su primera exposición individual en La Felguera y ese mismo año consiguió una beca del Ayuntamiento de Langreo para trasladarse a Madrid y formarse en el Círculo de Bellas Artes. Luego llegaría su explosión como referente de la pintura pop.

El propio artista explicaba a LA NUEVA ESPAÑA en 2003, poco antes de su fallecimiento, que los murales de Sama "tienen un gran valor sentimental para mí porque son la primera huella que dejé como artista". También reconocía que sería una "lástima" que se perdieran. Lo mismo opina Busto. "Merecería la pena que se conservaran porque son los inicios artísticos de Úrculo. Las pinturas de Alonso Nart están en un espacio en uso, pero la librería Belter lleva años cerrada y se desconoce el estado de los murales".

La olvidada primera huella de Úrculo

La olvidada primera huella de Úrculo

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