23 de marzo de 2009
23.03.2009

El Presi, la leyenda

Una biografía retrata al artista, gran innovador de la música asturiana, que cantó tonada, flamenco, boleros y rancheras

17.03.2009 | 01:00

Javier BLANCO


Vayamos al Salón París un domingo de 1935. Se anuncian «2 grandes funciones, 2» de la Compañía Asturiana. No hay que perderse «¡Divórciate, Catalina!» y tampoco el juguete cómico en un acto «La melena». Pero menos hay que perderse en esta visita al Salón París «el fin de fiesta», con la «primera presentación en Noreña del "popular cantador de flamenco ídolo del público asturiano (hijo artístico del Angelillo) José González "El Presi" acompañado a la guitarra por Fermín Sánchez "Chelín"». Es un cartel de los muchos que anunciaban actuaciones de El Presi tras las funciones teatrales.


Con sus variadas facetas musicales, tan brillante en su versión asturiana como en la flamenca, tan innovadora en todas las vertientes musicales a las que se acercó, El Presi fue uno de esos artistas grandes que, como todo grande, se adelantó a su tiempo.


En eso hay coincidencia y lo certifica Félix Martín Martínez en el libro «El Presi 100 años de un mito de la canción asturiana» (Laria, 245 páginas). La editora suma a la publicación un CD («Mestizaje») de Tina Gutiérrez con versiones de canciones de El Presi y colaboradores de la talla del cantante de copla Carlos Vargas.


El autor de la obra ya se pronuncia en la introducción del libro y deja claro que las innovaciones de El Presi han creado escuela y cita músicos contemporáneos que han circulado por esos caminos, tales que Anabel Santiago, Héctor Braga y Mari Luz Cristóbal.


¿Por qué lo de El Presi? Félix Martín no difiere de la historia ya muy contada y ratifica que el origen del apodo viene de un equipo de fútbol del Barrio del cantante, en el que ejercía de presidente.


José González Cristóbal nació en el barrio del Carmen de Gijón. Su madre era la gijonesa Isabel Cristóbal, pero tiene un estrecho vínculo ovetense con su padre, José González, nacido en la calle de Rosal y militar de profesión, lo que hizo que tuviera más de un domicilio. El Presi homenajeó a su padre: «Tengo de llevarte a Oviedo el día de la Ascensión, de convidate a cereces y a que veas el carballón/carballón era mi padre de la calle del Rosal, y el día de San Mateo a Misa a la catedral?», reproduce el libro.


El autor recalca una realidad, quizás un tanto tabú: el descaro del cantante a la hora de romper «con los cánones» establecidos por intérpretes que le precedieron. No en vano, este artista total comenzó con lo que entonces se llamaba «música moderna» (una muy atinada apreciación de Martín), que no era otra cosa que rancheras, tangos, boleros y otras melodías importadas de Hispanoamérica. Más adelante, con la importación del pop anglosajón, aquellas músicas modernas serían bautizadas también con el término de música ligera.


El biógrafo prefiere referirse a El Presi como «artista» por su amplitud de registros y, lo que es más importante, su altura de miras.


Tras esta aventura inicial abolerada y tanguista, José González se arrima a una pasión suya muy marcada en su carrera: el flamenco. No en vano, el experto en música asturiana, Carlos Jeannot, acostumbra a contar que doblando el mapa se une el flamenco del Sur con la tonada.


No tardó mucho El Presi en llegar al teatro, un arte escénico ligado de por vida al cantante. Colaboró con las mejores compañías en el «fin de fiesta» de cada representación y fue el núcleo fundamental del espectáculo por el desarrollo de todos los palos que tocó. Entre cómicos cantó flamenco, tonada, música hispanoamericana con los «Pamperos» y asturiana con el trío «Caxigalines».


En «El Presi. 100 años de un mito de la canción asturiana» descubre el autor algunas actividades del artista desconocidas. Porque El Presi fue actor secundario, regidor y apuntador, pero, además, intervino como actor cinematográfico en un corto.


Tal fue su creatividad que España (El Presi siempre sonó fuera de Asturias con intensidad y la pasión por su música mostrada por la afición) ya no era suficiente, precisa Martín Martínez. Así que allá por 1957 vinculó su mundo a la escena hispanoamericana, aunque se trataba de unas tablas muy relacionadas con Asturias. México fue su centro de operaciones y, relata el biógrafo, el Centro Asturiano lo convirtió en su manager, una actividad ésta que también practicó en su Gijón natal. Para entender el alcance y la categoría de El Presi, Félix Martín explica que la compañía discográfica Columbia lo persiguió para ficharlo y a la postre publicar 200 títulos, entre los que se encontraban, además de obras suyas otras de León Delestal, Alfonso Camín y Falo Moro. Y decir la compañía Columbia es hablar de una alineación superior y de una discográfica tan mítica como atractiva, ya que es una multinacional que tuvo y tiene en sus filas a artistas como Bob Dylan.


Volvió en 1971, siguió cantando, y apadrinó a otros colegas.


Una vida plasmada de forma exhaustiva, entretenida y muy documentada por el musicólogo Félix Martín, que, como él mismo explicó, se acercó a todas las fuentes: Hemerotecas, familia de El Presi y, especialmente, a la «catedral» de Javier de Arroes, la persona que ostenta una importante colección privada de la música asturiana y que siempre tiene abierta para aficionados, estudiosos o historiadores.


En el libro «100 años de un mito de la canción asturiana» se encuentra un trabajo minucioso realizado con la compleja discografía del cantante, que se publica, canción a canción y disco a disco, señalando títulos y fechas de edición, además de los autores. Aparecen imágenes históricas de las distintas etapas del cantante: desde instantáneas en Buenos Aires y México al intérprete apoyado en la valla de separación del campo del Ceares mientras ve un partido de fútbol. Sin olvidar una imagen de esas que simbolizan la cadena con las nuevas generaciones, la que muestra con un imberbe Víctor Manuel en 1969, o documentos como la carta del delegado Provincial del Ministerio de Información y Turismo en Asturias, Francisco Serrano Castilla, pidiéndole que apadrine una canción que ensalza a la mujer asturiana. Una obra que como mínimo dibuja, aclara y pone en su sitio a una leyenda de la música asturiana: El Presi.

«El Presi. 100 años de un mito de la canción asturiana»


Editorial: Laria. 245 páginas


Incluye CD Mestizaje. Versiones de Tina Gutiérrez.


Canciones: «Campanines de mi aldea», «La mina», «El pañuelín de seda», «Ay amor», «Cuando marches de Asturias», «Mestizaje», «Gaiteru de Libardón», «Si yo fuera pescador», «Paxarín parleru», «El Presi»

- Bolero, tango, ranchera (hispanomericana)


- Coral asturiana


Canción asturiana


- Flamenco


- Además fue manager de otros cantantes en México y en Gijón

- Asturias de punta a punta


España


- Hispanoamérica desde 1957 a 1971


- Centroeuropa (países de la emigración asturiana: Bélgica, Suiza, Alemania y Holanda)

Cortomotreja: «Historia de una botella»

- «Dime xilguerín parleru»


- «Dicen que murió el raposu»


- «La mariñana»


- «Sidrina, la de Contrueces»


- «El pañuelín»


- «Puente de Ribadesella»


- «Si yo fuera picador»


- «Campanines de mi aldea»


- «Cuando yo salí de Asturias»


- «Está triste la gaita»


- «Asturias de mi querer»


- «Dos cosas hay en Asturias»


(Lista recomedada por el autor, Félix Martín)

- Actor secundario de teatro


- Galán


- Declamador


- Regidor


- Apuntador


- Compañía Asturiana de teatro


- Compañía de Aurora Sánchez


- Rosario Trabanco


- Antonio Medio


- Felipe Villa


- Los Mariñanes

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