26 de mayo de 2009
26.05.2009

Una aventura asturiana de Conrad

El escritor ambienta en la región el relato «La posada de las dos brujas», escrito en 1913, en el que narra las peripecias de un soldado inglés

26.05.2009 | 02:00
Joseph Conrad.

Las Bárcenas (Quirós), Roberto F. OSORIO


El escritor polaco Joseph Conrad, figura clave en la literatura moderna, ambientó en Asturias uno de sus relatos. Titulado «La posada de las dos brujas», Conrad lo escribió en 1913, y retrata la aventura de un soldado inglés en un lugar oscuro y atrasado en la costa norte de España.


La biografía de este novelista no está exenta de aventura y riesgo desde su más tierna infancia. Nació en Ucrania en 1857, donde su padre era un activista polaco desterrado. Sufrió los rigores del invierno siberiano, pues su progenitor fue condenado a trabajos en aquellas tierras. En 1874 huye a Francia alejándose del ambiente represivo de la Rusia de los zares. En el puerto de Marsella se embarca como marinero. Primero en buques franceses, para después enrolarse en barcos británicos. En éstos hizo numerosos viajes por las Indias occidentales, el océano Índico o Australia. En 1886 obtiene la nacionalidad británica siendo ya capitán de barco, graduación conseguida dos años antes. Murió en Inglaterra en 1924.


Sus peripecias marineras le llevaron a establecer contactos en Marsella con partidarios de la causa carlista. Por ello vino a España para contrabandear con armas, de esas experiencias surge la novela «La flecha de oro» (1919).


En su universo creativo dominan el océano Índico y los destinos exóticos, pero también tiene un hueco Asturias. Una escala marítima en un puerto asturiano le lleva a escribir un relato corto, «La posada de las dos brujas», escrita en 1913. Aparece recogida en un libro titulado «Entre mareas» publicado por Narrativas del Olivo Azul. En este libro también se recogen otros tres relatos: «El hacendado de Malata» (1914); «Por culpa de los dólares» (1914), inéditas en castellano desde 1931. «El socio» (1911) y «La posada de las dos brujas» (1913) completan el volumen.


Treinta y seis páginas encierran la aventura asturiana que se desarrolla durante la Guerra de la Independencia. Un soldado inglés se enfrenta a fuerzas sobrenaturales en una posada regentada por dos brujas.


No especifica el lugar donde se desarrolla desde un principio, «presumiblemente la costa norte de España, el puesto más arriesgado y desagradable que se pueden imaginar». Las experiencias negativas del autor como marino subyacen en todo el relato. La costa es oscura; el pueblo, gris; las personas, primitivas; el tiempo, malo; el mar, peligroso para los barcos, y el interior de Asturias está lleno de oscuridad y atraso. Una descripción negativa que se prolonga a lo largo de la treintena de páginas.


El primer contacto de los dos personajes principales, Tom Corbin, el veterano timonel, y un joven oficial, Edgar Byrne, con una aldea y sus habitantes habla de un ambiente oscuro y tenebroso «de casas grises de piedra en lo alto de un profundo desfiladero»; «? bien por torpeza o por estupor los campesinos no saludaron?». El personaje principal, Byrne, cree que «? ningún extranjero había desembarcado en ese lugar quizás en cien años o más?».


Después se refiere a una costumbre ancestral de hacer «? un lecho de hojas muertas que los campesinos acumulaban en las calles de los pueblos para descomponerse para estiércol?».


El final tiene que ir acorde con todo el sentimiento que subyace en todo el relato. Un asesinato, varias ejecuciones como castigo y la vuelta al barco desde esa tierra gris y oscura, Asturias.


La singularidad de Conrad es que aprendió la lengua inglesa siendo adulto, con 21 años, merced a su trabajo en los buques mercantes, aunque también se expresaba en francés y polaco. Sin embargo, sus novelas fueron escritas en inglés. Introdujo en su universo literario la novela de aventuras con personajes de gran intensidad psicológica. La mayor parte son personas solitarias con conflictos morales de imposible solución, cadáveres, intrigas. Un elemento básico en todos sus relatos, la base de la mayor parte de ellos, es el mar, omnipresente de fondo en las tormentas humanas. Modela caracteres, impone el miedo o el valor, conduce a la vida o la muerte. Un mar que acompaño a toda su vida adulta tanto en la realidad como en las ficciones que creó.


Autores como Graham Greene, Paul Auster o Coetzee lo consideran el gran maestro de la prosa inglesa. Obras suyas fueron llevadas al cine por directores como Víctor Fleming, Hithcook, Coppola o Ridley Scott. Las más conocidas son «El corazón de las tinieblas», base de la película «Apocalipsis now», de Coppola; también «Lord Jim» o «El duelo».

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