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El complejo de Sestelo abrirá sus puertas en 2010 como hotel de cuatro estrellas

Los propietarios de la finca, un cineasta y un arquitecto de origen asturiano, presentaron el proyecto, cuyo coste asciende a 10 millones

Por la izquierda, Matallana, Antolín, Pérez y Alfaro.

Por la izquierda, Matallana, Antolín, Pérez y Alfaro. / marta pérez

Castropol,

Marta PÉREZ

El complejo de Sestelo (Castropol) abrirá sus puertas en 2010 convertido en un hotel de lujo de cuatro estrellas, el mayor del Noroccidente. Los nuevos propietarios de la casona, hasta hace poco patrimonio del Banco de Tierras del Principado, presentaron ayer en Castropol su proyecto, en el que invertirán diez millones de euros a través de la empresa Fomento de Turismo Cultural de la Ría del Eo y bajo el eslogan «El secreto mejor guardado de la ría del Eo».

La presentación de la iniciativa, a la que se quiere dar dimensión comarcal, estuvo respaldada por el gerente de la Sociedad Regional de Turismo, Jesús Alfaro, y los alcaldes de Castropol y Vegadeo, José Ángel Pérez y Juan Antolín, respectivamente.

Los primeros movimientos de tierras ya han comenzado en Sestelo, una emblemática parcela ubicada en la parroquia castropolense de Presno, donde se erige una casona del siglo XIX, con 2.000 metros cuadrados construidos y 5,5 hectáreas de finca, colindante con el río Suarón, afluente del Eo. El inmueble será el eje central del complejo turístico, que dispondrá de 25 habitaciones, aunque el hotel se verá complementado con trece pabellones que acogerán cuatro habitaciones más cada uno.

El complejo contará, además, con un «jardín de jardines» que combinará la plantación de especies autóctonas con elementos clasicistas como un laberinto y un entramado de sendas. Además, Sestelo dispondrá de un establo para caballos, un spa, gimnasio, sala de reuniones y un centro cultural. Para el desarrollo de esta última parte del proyecto, la cultural, se baraja desarrollar convenios con el Festival de Cine de Gijón, la Residencia de Estudiantes de Madrid y, además, entidades de ámbito internacional.

Tal como adelantó LA NUEVA ESPAÑA en agosto de 2006, Santiago Matallana y su primo, Juan Díez Bulnes, ambos madrileños aunque con raíces asturianas en Serandinas (Boal) y en Villacondide (Coaña), adquirieron el complejo de Sestelo por 985.980 euros, tras quedar desierta la subasta pública del inmueble que realizó el Banco de Tierras del Principado de Asturias.

Santiago Matallana es director, guionista y productor de cine; Juan Díez es arquitecto. Además de sus raíces asturianas, los jóvenes también son descendientes del doctor José María Esquerdo y Zaragoza, uno de los fundadores de la psiquiatría moderna en España.

En la confección del proyecto de Sestelo colaboran con Matallana y Díez Bulnes la arquitecta Elena Nafría, compañera de estudio del segundo, y la paisajista Jimena Cabrera. Ambas acompañaron ayer a los dos primos en la presentación pública del proyecto en Castropol.

Revulsivo económico

El alcalde de Castropol, José Ángel Pérez, ve en el complejo de Sestelo «el revulsivo económico que necesita la comarca». Para el regidor castropolense, el proyecto de Matallana y Díez Bulnes se prefigura como todo un símbolo y referente de la comarca Oscos-Eo. Así, Pérez lo compara con la puesta en marcha, hace ya veinte años, del hotel La Rectoral de Taramundi, que marcó un antes y un después en la comarca.

Santiago Matallana ya adelantó en agosto pasado a este periódico las líneas básicas del proyecto para Sestelo, que ahora comienzan a ponerse en práctica. La idea consistía en poner en marcha un establecimiento hostelero de máxima calidad, con un jardín culto, centro de las múltiples actividades turísticas de la ría del Eo.

Con la realización de este proyecto, Sestelo abandonará el profundo olvido al que se ha visto sometido en los últimos años, desde que se desmantelara una escuela taller que en la década de los noventa del siglo pasado rehabilitó las plantas segunda y tercera de la casona. Castropol nunca olvidará, sin embargo, el pasado más crudo de Sestelo, cuando se convirtió en un improvisado orfanato durante la guerra civil.

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