29 de mayo de 2008
29.05.2008
40 Años
40 Años
 

Multitudinario adiós en Cangas a Juan Ramón Crespo, ex concejal de URAS

Decenas de personas asisten al funeral del empresario, que falleció a los 54 años víctima de una enfermedad fulminante

29.05.2008 | 02:00
Juan Ramón Crespo.

Cangas del Narcea,

Pepe RODRíGUEZ


Juan Ramón Crespo Aguilera, ex concejal del Ayuntamiento de Cangas del Narcea, fue despedido ayer en una multitudinaria misa de cuerpo presente en la basílica parroquial. A la ceremonia acudió un gran número de personas que quisieron dar el último adiós a un hombre enormemente querido por todos y con gran relevancia social. Posteriormente, su cuerpo fue trasladado al tanatorio El Salvador de Oviedo para ser incinerado.


Crespo murió a la edad de 54 años y deja dos hijas. Hace unos cinco meses le fue diagnosticada una enfermedad que, lamentablemente, ha acabado con su vida de forma casi fulminante. Su personalidad le sirvió para granjearse el cariño de sus convecinos e, incluso siendo parte activa de la convulsa vida política de Cangas, apenas si se le recuerdan enfrentamientos con el resto de concejales o fuerzas políticas.


Juan Ramón Crespo fue llamado por Antonio Murias para compartir con él la candidatura de la Unión Renovadora Asturiana (URAS) a la Alcaldía del ayuntamiento cangués. Tras pasar unos años como número dos se convirtió en el candidato de la formación en las elecciones del 2003. Los resultados -obtuvo 533 votos- permitieron que fuera concejal del Pleno entre los años 2003 y 2007, pasando a ejercer la que fue llamada «oposición leal» por parte del Gobierno, al mostrar siempre una actitud dialogante con todos y estar ajeno a las batallas que entre los tres partidos principales se estaban librando.


En las elecciones del 2007, sin embargo, el número de votos obtenido se redujo a menos de la mitad, perdiendo así su acta de concejal y abandonando la vida política. Tal y como comentó más de una vez, se veía a sí mismo como un político pegado al pueblo cuyo único objetivo era que la ciudadanía disfrutase de más servicios, de mejor calidad de estos y qué los dirigentes interfirieran lo menos posible en el curso de la iniciativa privada.


Alejado de los grandes asuntos de los partidos, incluso del suyo, hacía ver que su valía como concejal estaba en abstraerse de todo cuanto no era estrictamente popular, a pie de calle.


Cabe destacar como anécdota curiosa que Juan Ramón Crespo fue el primero que aventuró la situación actual por la que atraviesa el consistorio de Cangas del Narcea.


Entre bromas y chanzas, pero sin caer en la exageración, Crespo comentaba a menudo que lo más probable es que Manuel Rodríguez Blanco apoyase la investidura de José Manuel Martínez como alcalde. Juan Ramón Crespo debía su gran popularidad en la zona a dos causas. La primera de ellas era ser hijo de un afamado médico al que le tocó trabajar en Cangas y acabó formando parte de la sociedad del concejo al alcanzar gran notoriedad por su cercanía y sus métodos, convirtiéndose en toda una personalidad.


Tal es así que, cuando se jubiló, no volvió a su lugar de origen si no que se quedo a vivir en la villa hasta su fallecimiento.


La segunda fue el convertirse en yerno del dueño de la popular panadería «Silvela». Ésta panadería canguesa, básicamente familiar, es muy conocida y Juan Ramón Crespo formaba parte del lienzo mañanero de la villa repartiendo pan desde bien temprano.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook