02 de agosto de 2008
02.08.2008

El ejemplo del beato Miguel

Los vecinos de Quintana (Belmonte) rendirán este domingo un homenaje al vecino y mártir Miguel Menéndez García

02.08.2008 | 02:00

V. DÍAZ PEÑAS

Quintana (Belmonte),

Hay quien piensa que a las personas de hoy en día les faltan motivos para vivir. Muchos pasan su existencia sin ideales o causas que les motiven y con la falta de un modelo por el que ilusionarse y pelear. No tienen un objetivo en su vida y eso les hace infelices. Por ello hay que valorar y recordar a aquellos que vivieron plenamente convencidos por una causa que defendieron hasta las últimas consecuencias. Una manera de destacar la personalidad y el trabajo de aquellos que mantuvieron una coherencia difícil de encontrar hoy en día.


Con la intención de rendir un homenaje a este tipo de personas luchadoras, se celebrará una misa en honor del beato Miguel Menéndez García en la iglesia parroquial de su pueblo, en el núcleo belmontín de Quintana. Será una eucaristía oficiada por el arzobispo de Asturias, Carlos Osoro, en la que se bendecirá una imagen del mártir y en la que los vecinos recordarán la figura de un vecino que nació en el año 1885 y que murió fusilado en 1936.


Como explicó el párroco de Quintana, José Díez Borges, la figura del beato Miguel sigue estando muy presente entre los vecinos de la zona. «No estamos hablando de un mártir del siglo XVI. Es un vecino que se sigue recordando en Belmonte y al que muchos se refieren como "el tío Miguel". Todos hablan de él como una persona muy bondadosa, asequible y culta que se ganaba el interés y la atención del pueblo. Por eso estamos tan ilusionados con el homenaje que le haremos este domingo», explicó el párroco belmontín.


Miguel Menéndez García nació en Quintana el 29 de junio de 1885. Profesó como dominico en Corias (Cangas de Narcea) en 1902 y se ordenó sacerdote en Salamanca el 18 de julio de 1909. Fue profesor y maestro de novicios, destacándose por su devoción a la eucaristía y a la Santísima Virgen, además fue muy servicial con todos y, en especial, amigo de los pobres. En agosto de 1936, cuando tenía 51 años, fue fusilado en el pinar de Lada (Langreo) y su cuerpo trasladado al cementerio de Sama. Fue beatificado por Benedicto XVI el 28 de octubre de 2007.


Pero, aparte de este historial, que le llevó a dar clases en el Colegio de Vergara (Guipúzcoa), Corias o San Esteban de Salamanca, la vida del belmontín es todo un ejemplo para sus vecinos. Como explicó el párroco de Quintana, Miguel Menéndez, fue una persona que se volcó durante toda su vida con la causa de un Dios absoluto símbolo de amor hacia los cristianos. «Se entregó al amor universal y persiguió una causa noble y justa como es todo de Dios y todo para los hombres. Lo vivió plenamente hasta sus últimas consecuencias y con una humanidad solidaria, fraterna e incluso bella», narró Díez Borges.


Cuentan que «el tío Miguel» llevó la comunión a una anciana que se lo había pedido en 1936. Algunos le dijeron que se estaba exponiendo demasiado, pero él contestó: «Si hay que morir, se muere». También se sabe que dio de desayunar a una columna de mineros de Villablino cuando quedó solo en el convento de Corias y que, durante una conversación con un miliciano, le señaló que ellos no se metían en política, sino que se dedicaban únicamente a sus ministerios. «Fue una persona que le tocó vivir entre el fuego cruzado y que dio muestras de identidad con Dios y con la causa a favor del hombre», recordó el párroco belmotín.


El homenaje que vecinos y familiares realizarán este domingo a Miguel Menéndez García también será, pues, un canto a aquellos que vivieron su vida con una motivación y dieron todo por ello. Un ejemplo para los que hoy en día carecen de una causa por la que vivir y sentirse felices.

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