04 de julio de 2009
04.07.2009

El museo pixueto de las conchas

Virgilio González elabora todo tipo de objetos con restos de moluscos y crustáceos

04.07.2009 | 02:00

Cudillero, E. PELÁEZ

El museo de Virgilio González Antón no está incluido en las guías turísticas ni hay que pagar entrada para visitarlo. Es una sorpresa con la que se encuentran los visitantes que optan por perderse por las estrechas y empinadas callejuelas del anfiteatro de Cudillero. La expresión de los turistas que descubren su peculiar exposición lo dice todo.


Virgilio González hace tiempo que perdió la cuenta de las conchas que recogió a lo largo de su vida y que le han servido para componer cuadros y decorar portarretratos y lámparas. Muchas de ellas proceden de Senegal y Costa de Marfil. Hasta allí se desplazó, décadas atrás, González Antón cuando era pescador. Ahora está jubilado, pero su afición a recoger conchas sigue intacta y aprovecha los viajes que realiza con la asociación de jubilados y pensionistas de la mar a las zonas costeras para llevar a Cudillero más material para otras obras.


En las dos dependencias del local que tiene en el anfiteatro, a unos metros de la Fuenti'l Cantu, no queda sitio para más. «Son miles y miles y eso que muchas se las llevan los nietos», asegura este pescador jubilado, quien destaca que no tiene modelos para confeccionar estos trabajos. «Lo hago a mi manera», señala, mientras muestra una escultura realizada con percebes. También se muestran caracolas y el caparazón de alguna nécora, aunque son las conchas de moluscos las que dominan la muestra.


«Viene mucha gente, sobre todo en el verano», afirma Virgilio González. Su museo se encuentra en el edificio que domina las plazas de La Marina y La Ribera y el puerto de Cudillero; abajo, otro museo, aunque éste sí aparece en las guías de viajes. Se trata del Aula didáctica de los pixuetos y la mar, distinguida con la bandera azul y con una céntrica ubicación, en la antigua lonja de pescado de la villa. Unos metros más arriba de esas instalaciones, muy visitadas, aguarda el premio para los que se patean el anfiteatro pixueto y lo hacen cuando Virgilio González está por allí, porque el museo no tiene horario fijo de apertura.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook