25 de marzo de 2010
25.03.2010
40 Años
40 Años
 
Oscos-Eo-Porcía

Hogares sin distinción de sexos en Castropol

El colegio de La Paloma pone a planchar, doblar sábanas o tender a sus alumnos para erradicar la idea de que las tareas domésticas son cosa de mujeres

25.03.2010 | 01:00

Castropol,


T. CASCUDO


El colegio castropolense La Paloma transformó ayer una de sus aulas, habitualmente llena de mesas, sillas y estudiantes cargados de libros y ansias de aprender, en un hogar. El objetivo de la experiencia no fue otro que enseñar a los alumnos a desenvolver las principales tareas del día a día de una casa y disociarlas de cualquier estereotipo sexista. Todos, sean niños o niñas, pueden hacer cualquier trabajo. Dicho y hecho.


Tras el recreo, les tocó el turno a los mayores del colegio, que divididos en grupos participaron en este particular taller de coeducación, enmarcado dentro de la vigésima Semana Cultural del centro. Se trata de que aprendan cosas prácticas como hacer la cama, planchar, tender la ropa y doblarla para guardarla en el armario, limpiar los cristales, fregar, barrer, limpiar los zapatos y hasta coser un botón. Conocimientos que no vienen en los libros, pero que son necesarios para hacer frente a la vida cotidiana.


Divididos por grupos los alumnos probaron todas y cada una de las tareas y sobre todo aprendieron que ninguna tiene por qué ser exclusiva de las mujeres, los hombres las pueden desempeñar con la misma habilidad. Explica la docente Josefina Fernández que en las aulas se trabaja durante todo el año el concepto de igualdad y que este tipo de talleres es las herramienta idónea para ponerlo en marcha.


La pretensión de este tipo de iniciativas es que los niños consigan trasladar después a su casa lo aprendido. «Nos encontramos en que lo que les enseñamos choca con lo que existe en la mayoría de las casas donde las labores siguen muy marcadas en las mujeres», explica. No obstante, ayer fueron muchos los que mostraron habilidades sorprendiendo a todos con su maestría haciendo la cama o su destreza planchando ropa. «La mayoría planchan con una mano porque suele pasar que nunca lo han hecho porque en casa tienen miedo de que se quemen», decía otro maestro.


Todo el cole está volcado con estas jornadas que cambian la actividad habitual y convierten el centro en un hervidero de propuestas. En la clase vecina a donde se desenvolvió el taller del hogar, los alumnos de nueve años aprendieron los secretos de la globoflexia, mientras tanto otros compañeros visitaron el centro de interpretación de la ría del Eo, que se estrena con los escolares de La Paloma. Teatro, juegos, talleres y visitas culturales completan esta exitosa apuesta cultural que remata hoy.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook