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El matadero que despiezó la mancomunidad

La nefasta gestión administrativa del macelo de Jarrio desembocó en la disolución del ente supramunicipal, que nació en 1992 y que estaba integrado por catorce concejos

Reses abiertas en canal en una de las  cámaras frigoríficas del matadero de Jarrio, en Coaña.

Reses abiertas en canal en una de las cámaras frigoríficas del matadero de Jarrio, en Coaña. / r. l. m.

por raquel l. murias

Jarrio (Coaña)

La historia del matadero de Jarrio es la historia del fracaso de un intento de los concejos del Occidente por mantener un proyecto conjunto que, al final, ha terminado por dar al traste con el propio ente que lo gestionaba, la Mancomunidad Occidental, que se disolvió en septiembre del año pasado víctima de una gestión nefasta. La entidad se había constituido en 1992 y en ella se integraban catorce concejos del Noroccidente. La única misión de este ente supramunicipal era gestionar (administrativamente) el matadero de Jarrio, hacer la concesión de la explotación del mismo y garantizar que este diese servicio a todos los particulares y negocios cárnicos de la comarca.

El matadero que despiezó la mancomunidad

El matadero que despiezó la mancomunidad

Pero el proyecto no funcionó y la gestión del matadero fue cambiando de manos mientras que nadie lograba prestar un servicio de calidad a los ciudadanos. En noviembre de 2005 los trabajadores del macelo se constituyeron en sociedad para tomar las riendas de un proyecto que había hundido la anterior concesionaria, Cárnicas del Occidente S.L., que dejó el matadero en unas condiciones insalubres y con tal cantidad de deudas que hacía temer por su cierre definitivo.

La Mancomunidad decidió entonces agilizar la concesión de la gestión del macelo, en una lucha porque los usuarios no optasen por depender de otros mataderos como el de Tineo o el de Ribadeo, ya que las instalaciones permanecieron cerradas varios meses. La Mancomunidad Occidental decidió entonces adjudicar de urgencia la concesión del macelo a la sociedad formada por los antiguos trabajadores, resolviendo así dos cuestiones: garantizar el servicio y cerrar el capítulo de la polémica. Pero aquella concesión no hizo sino avivar más un conflicto que lleva tiempo latente, ya que otros empresarios del sector querían pujar por la concesión del mismo. Pero la Mancomunidad fue más rápida. La adjudicación a los antiguos trabajadores fue anulada por un juez, tras la presentación de una denuncia por parte de una de las empresas que se habían quedado fuera de las opciones al concurso público del macelo, Matadero Frigorífico del Nalón. El proceso desembocó en un nuevo concurso público, en 2007, que volvió a ganar Cárnicas de Jarrio y que fue recurrido, otra vez, por la misma empresa, que deseaba explotar el servicio.

El matadero que despiezó la mancomunidad

El matadero que despiezó la mancomunidad

Ahora, una vez disuelta la Mancomunidad, el Ayuntamiento de Coaña, municipio donde se ubican las instalaciones del matadero, asumirá la gestión administrativa del macelo. El Juez ha obligado a hacer un nuevo concurso público de la gestión, que estará abierta a todos los que quieran presentar ofertas.

Por si esta situación fuese ya poco complicada, algunos mayoristas del sector cárnico han denunciado que el matadero de Jarrio se encuentra en unas condiciones insalubres y que necesita de una reforma global para poder garantizar la calidad del servicio. Además, el matadero no tiene depuradora de aguas y acumula varias multas del Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil (Seprona).

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