Valdepares (El Franco),

T. CASCUDO

180.000 euros. Es el precio de venta de la conocida como Torre de Valdepares, una casona ubicada en el corazón del concejo de El Franco y ejemplo de la arquitectura indiana entre los siglos XIX y XX. La edificación presenta un grave estado de deterioro y podría desaparecer de no encontrar pronto un comprador y un proyecto firme para su rehabilitación.

Una inmobiliaria de Oviedo anuncia su venta a través de Internet y especifica que se trata de una casona de indianos y que será necesario rehabilitarla para un futuro uso. No en vano, en 1996 el edificio sufrió un grave incendio. Al parecer dos indigentes entraron en la vivienda, ya abandonada, buscando cobijo. En su interior hicieron una hoguera para calentarse pero no pudieron controlar las llamas que se cebaron con el edificio. El efecto fue devastador y se perdió parte de la estructura, aunque la fachada principal sigue en pie.

En la web www.aldeasasturianas.com, creada en 2005 por la empresa inmobiliaria «El Llar» y donde se venden inmubles rurales del Principado, se describe el edificio como un torreón de indianos de 450 metros cuadrados sobre una finca de 1.800 metros cuadrados que también está en venta. Asimismo el precio incluye una casa anexa de 100 metros cuadrados y dos plantas, igualmente en mal estado de conservación. Y añaden: «La edificación está para restaurar por completo, siendo necesaria una total reconstrucción».

La casona, ubicada en el centro del pueblo franquino de Valdepares, impresiona por sus dimensiones y belleza. Su fachada principal, la mejor conservada, está presidida por dos palmeras que ennoblecen la vista y permiten imaginar su pasado esplendor.

El investigador y presidente de la Asociación de Amigos de la Historia de Puerto de Vega, Servando Fernández, la estudió hace unos años para una ponencia. La describe como «uno de los mejores prototipos de la mezcla de estilos o eclecticismo arquitectónico de la arquitectura indiana». Explica además que el inmueble está formado por dos cuerpos adosados. Uno de ellos es la torre cuadrada que tiene dos tramos a distinta altura; el segundo cuerpo es más bajo y de planta rectangular y estaba rematado, según precisa Fernández, con una «torrecita prismática, una oda a la luz, con la impresionante cristalera y encima una galería volada que no concluía hasta la torre». Actualmente poco o nada resiste de su distribución interior, ya que el edificio es poco más que su fachada.

Cuenta el investigador que el inmueble fue construido por el naviego Víctor Ochoa, tío del Nobel Severo Ochoa, quien hizo fortuna emigrando a Puerto Rico. De hecho, construyó la casona inmediatamente tras su regreso del otro lado del Atlántico. Víctor Ochoa fue jefe del Partido Reformista de Melquíades Álvarez y «firme apoyo de la causa reformista que en el Occidente encabezó el castropolense Vicente Loriente», según explica Fernández. La fecha de construcción de la Torre no se conoce con exactitud, pero sí se sabe que Víctor nació en 1859 y falleció en 1926 a la edad de 67 años. Lógicamente, desde que Víctor Ochoa y su familia dejaron el inmueble, éste pasó por diferentes dueños. Incluso hace unos años -antes de que se quemara- hubo un firme proyecto para reconvertirlo en hotel. Los planes nunca salieron adelante como lamenta la alcaldesa franquina, Cecilia Pérez, quien es consciente del valor del inmueble para el municipio.

«El precio no es muy alto, lo que pasa es que hay que restaurarla por completo y el desembolso será importante en cualquier caso», precisa Pérez, quien confirma que lograr su rehabilitación «sería un auténtico lujo» para el concejo. La alcaldesa descarta también una posible compra desde la iniciativa pública pues es consciente de que, aunque fuera posible la compra, carecen de presupuesto para su futuro desarrollo. «Da pena pero este tipo de proyectos no funcionan si no los impulsa la iniciativa privada», añade.

La regidora anima a promotores privados a volver a dar vida a esta joya arquitectónica que languidece a los ojos de todos y amenaza con desaparecer para siempre.