07 de diciembre de 2010
07.12.2010
La Nueva España

Los ambulantes del mercado de Castropol quieren limitar el número de vendedores

La feria semanal cumple un año con la propuesta de los comerciantes de trasladarse al parque Vicente Loriente

07.12.2010 | 01:00

Castropol,

T. CASCUDO

El mercado de Castropol acaba de cumplir un año. Lo que al principio nació como una alternativa al pujante mercado de los miércoles en Ribadeo se ha quedado en algo menos ambicioso, pero con futuro. «En verano llegamos a ser 33 puestos pero en invierno y de forma continuada somos 6», precisa el portavoz de los ambulantes, Iván Martínez. Es el motivo por el que quieren plantear al Ayuntamiento castropolense que cierre el cupo y que no permita -especialmente en época estival- la masificación del mercado.

El Alcalde, José Ángel Pérez, acoge la propuesta con buenos ojos y asegura que será uno de los temas abordados en un encuentro que quiere mantener con los comerciantes antes de final de año para evaluar el primer año de funcionamiento. «Me parece bien siempre que estemos hablando de repetir el tipo de puesto que ya existe, pero debemos mantener el mercado abierto para actividades nuevas», precisa.

Otra de las reivindicaciones de los comerciantes se refiere a la ubicación de los puestos. Actualmente se localizan en la calle Campo, que se corta al tráfico cada miércoles entre las ocho y las tres de la tarde. «El problema es el aparcamiento. La gente es cómoda y quiere aparcar cerca y además si compran fruta o cosas que pesen no pueden andar mucho hasta el coche», precisan los comerciantes.

Por esto plantean el traslado del mercado al parque Vicente Loriente, junto al teatro casino. Esta segunda propuesta ya no gusta tanto al regidor castropolense, ya que el parque es un enclave histórico y no quiere dañarlo con el tránsito de furgonetas y la instalación de puestos. «Tenemos previsto hacer obras en él y no creo que sea el lugar más adecuado. Hay que minimizar los daños al parque», comenta.

Los seis puestos que cada miércoles acuden a Castropol venden fruta, textil, embutidos, zapatos y verduras de huerta. Es decir, se dedican a actividades diferentes lo que les permite trabajar sin competencia. De todas formas, se quejan de la caída de ventas que por otro lado es tónica general en los mercados ambulantes de la comarca.

De momento en Castropol son afortunados, ya que el Ayuntamiento no les cobra por instalar los puestos, algo que no es habitual en otros concejos. Además, el mercado se ha adaptado a la perfección en la vida del pueblo y vecinos y comerciantes están encantados. «Para los comercios de la villa es buena cosa ya que nosotros hacemos gasto y a la vez animamos a que venga más gente al pueblo», precisan.

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