16 de febrero de 2012
16.02.2012

El cafetín, de lo más productivo en Cangas

La hora del café de los trabajadores del centro de empresas se ha convertido en una improvisada clase de nuevas tecnologías con la ayuda del informático Francisco Rojo

16.02.2012 | 01:00
Los trabajadores del centro de empresas de Obanca atienden a Francisco Rojo (presidiendo la mesa).

Cangas del Narcea,


Pepe RODRÍGUEZ


En el centro de empresas de Cangas del Narcea, situado en el polígono de Obanca, han pasado de «echar un cafetín» a media mañana a echar un «cafeTIC». Detrás de este sobrenombre se esconde la original iniciativa que está llevando a cabo Francisco Rojo, responsable del centro de Servicios Avanzados de tecnología (SAT), que se ha propuesto aprovechar todos los tiempos posibles del trabajo para ayudar a los trabajadores del complejo a manejarse con las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC).


En el centro de empresas de Obanca conviven un buen número de servicios públicos, tanto municipales como regionales, como son trabajadores del Ayuntamiento, de la Cámara de Comercio, de la Indicación Geográfica Protegida Vino de Calidad de Cangas, de la Asociación de Pequeños Empresarios del Suroccidente de Asturias (APESA), así como empleados y gerentes de varias empresas privadas que desarrollan su actividad allí.


Como es lógico, y al tratarse en muchos casos de gente que lleva cierto tiempo en el centro, se han forjado relaciones de amistad y compañerismo que se reflejan a la hora de tomar el café. Por norma general, y si la actividad concreta de algún día no lo impide, todos ellos toman juntos el café del mediodía.


Y es ahí cuando Francisco Rojo entra en escena. Decidió que, al estar todos reunidos, es uno de los mejores momentos para ayudar a sus compañeros en el manejo de las nuevas tecnologías. «Siempre echábamos el café en el bar de abajo, pero con la llegada de muchos chavales del instituto nos íbamos quedando sin mesas, así que empezamos a subir los cafés aquí arriba. Una cosa llevó a la otra, porque siempre me están preguntando cosas de tecnología, y se me ocurrió aprovechar estos ratos para ayudarles con aplicaciones y programas gratuitos que todos tienen al alcance de sus ordenadores y móviles y que les pueden ayudar en su trabajo».


La acogida de la iniciativa ha sido estupenda por parte de los trabajadores. En sesiones de unos veinte minutos tienen al alcance de la mano la explicación sobre aplicaciones de Google, por ejemplo, que les permiten una mejor comunicación de su trabajo con sus jefes, o la forma de conservar todos sus documentos en la «nube», de forma que pueden trabajar desde cualquier punto mientras tengan conexión a internet (así, sus trabajos no se pierden si se estropea el disco duro).


Rojo tiene, incluso, planeadas varias minicharlas específicas sobre los asuntos que más preocupan a sus compañeros: «Se trata de ayudar, de aprovechar el tiempo. Como somos todos amigos las charlas son muy amenas. Y no es que dejemos de disfrutar del tiempo libre, esto no es trabajo. Creo que lo agradecen mucho».


Por si fuera poco, la sesión de aprendizaje se ve «salpicada» de vez en cuando con la aparición de ricas viandas de la tierra, como chorizo de Bimeda o fisuelos de la abuela, que aportan los asistentes. Porque será un «cafeTIC» y no un cafetín, pero hay tradiciones que se mantienen inalterables pese la nuevas tecnologías.

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