11 de junio de 2012
11.06.2012
La Nueva España
Una celebración religiosa muy arraigada

Marea humana contra el viento del Corpus

Castropol engancha a cientos de personas con sus alfombras florales pese al fuerte viento que impidió colocar todo el recorrido

11.06.2012 | 02:00

reproducción a. m. s.
Castropol,

A. M. SERRANO

«Me gusta lo segao». Lo «segao», para el pequeño Mateo Rosal, es el color verde de las alfombras del Corpus Christi de Castropol. Fue lo que más resistió en la mañana de ayer sobre el suelo de las calles castropolenses, porque el fuerte viento impidió que las cosas fueran según lo previsto durante la celebración de la eucaristía, cuando la villa se vista de flores en una cita que congrega a centenares de personas. «Pero si hace viento no llueve, que decimos por el Norte», atajó Ovidio Vila, secretario de la organización que diseña las llamativas alfombras. Más valió el viento que la lluvia, aunque hubo que dejar sin adornar dos tramos de calle «porque era casi imposible con lo que sopló de madrugada», confiesa Vila.

La villa pudo reencontrarse con su fiesta, de interés turístico regional, pese a los contratiempos meteorológicos. Así, Maribel González acudió con sus dos hijos desde Oviedo después de que el año pasado no pudiera por motivos de trabajo, pese a su interés. Esta edición, y con un día de descanso por delante, «no me lo pensé». Una compañera de trabajo le recomendó la cita «hace por lo menos 14 años y desde entonces espero ver estas alfombras», que no defraudan. En Castropol se trabaja con ganas y denuedo para que la fiesta se mantenga y las calles lucen mejor que ningún día del año durante el Corpus. Ayer fotografiaron y observaron las alfombras centenares de personas, entre vecinos y turistas. Menos que el año pasado, según la organización, pero mostrando el mismo interés.

María del Carmen Llenderoso es vecina de San Tirso de Abres. En este concejo también organizan la fiesta del Corpus «y nos fijamos en Castropol, todo un ejemplo para la comarca». La villa es referencia para otras muchas del Occidente, como Puerto de Vega o Boal, que celebran el mismo ritual con la ayuda de casi todo el pueblo.

Con las flores «llenamos las calles de color y nos divertimos», según las hermanas Nuria y María López. Ellas pasearon ayer todo el recorrido (unos 500 metros lineales de alfombras florales) y comprobaron que «el trabajo en equipo funciona». Semanas antes se unieron al grupo de 30 personas que en esta edición de la fiesta castropolense se reunieron en un garaje para organizar la composición de las alfombras. Este año utilizaron pétalos, pero también sal, serrín, macarrones, virutas, arroz, arena «y muchas cosas que se nos pasan», explica Ovidio Vila. Lo que cambia son los motivos decorativos. Los clásicos se mantienen, pero la idea de la organización es innovar cada año para que aquellos que acuden a la fiesta disfruten de alfombras diferentes y el sello del Corpus de Castropol se mantenga.

Mónica García y Maira Pérez aseguran que el Corpus es el «momento del año para Castropol, una fiesta que une mucho al pueblo, al margen de su contenido religioso, y que representa uno de sus filones turísticos». Ellas apenas durmieron cinco horas para que ayer los turistas pudieran disfrutar de un trabajo hecho a mano que necesita de casi los doce meses del año para hacerse realidad. Las tareas de colocación empezaron a las cuatro de la tarde del día anterior y terminaron a las tres de la madrugada. A las seis de la mañana, el grupo ya supervisaba las alfombras, con algún desajuste cuando pasó la procesión por la presencia del viento.

Y ayer mismo empezó el trabajo de cara a 2013: «Reciclamos todo lo posible y sólo tiramos los pétalos y el verde», explica Mónica García. Un trabajo «de todo el pueblo» que genera riqueza, mantiene una tradición y celebra la eucaristía a todo color. Y ayer, con sol. La jornada lució con pocas nubes y durante la procesión los vecinos pudieron ver desfilar, con viento pero sin miedo, el Cuerpo y la Sangre de Cristo.

En Boal el viento también dejó su estela e impidió a los vecinos decorar las calles como es costumbre. A las seis de la madrugada el viento hacía casi imposible que los pétalos de flor se mantuvieran en su sitio para confeccionar el dibujo de las alfombras. Por eso se decidió componerlas en la iglesia. Cuatro dibujos, uno de ellos con la cara de Cristo (en la imagen), dejaron decorado por unas horas el suelo del templo, donde también tuvo lugar la procesión, informa A. M. S.

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