23 de noviembre de 2012
23.11.2012

La historia señorial de Santianes de Tuña

«El dueño de la casa de los Queipo de Llano es el primero de la familia que trabaja en 500 años», asegura Senén González, autor de un libro sobre el linaje tinetense

23.11.2012 | 01:00
Senén González, delante de la casa de los Queipo de Llano de Santianes.

Santianes de Tuña (Tineo),


Pepe RODRÍGUEZ


Santianes de Tuña, en el concejo de Tineo, puede presumir de tener entre sus construcciones una de las casas señoriales más especiales de todo Asturias. Se trata de la vivienda de la familia Queipo de Llano que, durante siglos, se codeó con la flor y nata de la aristocracia asturiana.


Senén González Ramírez ha dedicado media vida a estudiar la historia de esa casa y de esa familia, y de su trabajo constante ha salido el libro «La Casa Señorial de Queipo de Llano de Santianes de Tuña», que está publicado por la Asociación Cultural Conde de Campomanes, de la que es presidente. La labor de recopilación e investigación de González ha contado con el mecenazgo de la familia Suárez Cantón, interesada en esta historia por su parentesco con los Queipo de Llano. «Desde que tenía 16 años tuve interés por ese edificio y acabé diciéndome que escribiría un libro al respecto. Al final lo conseguí», señala, satisfecho, el autor.


Senén González, miembro del Real Instituto de Estudios Asturianos (RIDEA) y de la Academia Asturiana de Heráldica y Genealogía, relata que han sido muchos años de «una labor ímproba» y que el trabajo no siempre fue fácil: «el archivo de esa casa quedó esquilmado porque la familia es muy bonachona y no tenían problema alguno en dejar sus documentos al que venía a pedirlos; las más de las veces no eran devueltos».


La casa fue fundada en el año 1566 por Don Juan Queipo de Llano El Viejo. Era un rescoldo feudal de la época que llegó a tener un poderío económico inmenso, con incontables propiedades y un crecimiento a través de los matrimonios con otras casas señoriales. De hecho, se cuenta que los miembros de esta familia iban en viaje hasta Madrid, parando en primer lugar en el palacio de La Muriella, en Cangas del Narcea, y no tenían que hacer noche en ningún edificio que no fuera de su propiedad, lo que da la magnitud de la riqueza que acumularon.


El declive de la casona comenzó sobre el año 1850, cuando se eliminó la ley del mayorazgo y los descendientes, que pasaron a tener derechos sobre las herencias, fueron dividiendo sus partes. De hecho, según cuenta González en tono de broma, «el actual propietario de la casa, Antonio Llanes Cosmen, es el primero de toda la familia que trabajó en 500 años», pues nunca tuvieron ninguna necesidad debido al patrimonio acumulado.


Uno de los personajes más importantes de toda la rama familiar de los Queipo de Llano de Santianes fue Don Juan Queipo de Llano y Valdés, que vivió en el siglo XVII y que llegó a convertirse en Obispo de la Paz y Arzobispo de Las Chareas en la ciudad de La Plata, así como en el quinto Arzobispo de Lima, en Perú. Este hombre no sólo contribuyó a la riqueza familiar, enviando dinero desde Perú, sino que fue el que consiguió el bien más preciado de la familia, que es una reliquia sagrada: una espina de la corona de Cristo.


El libro, del que se han tirado 1.000 ejemplares, tiene un prólogo del historiador Juan Uría Maqua, que no vio publicada la obra pues falleció, por lo que es prologuista a título póstumo. Además, Miguel Suárez Cantón se encarga de firmar la introducción del volumen.

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