Salas, Sara ARIAS

«Virubrick» es el mejor. Así lo ha decido el jurado del concurso de Iniciativas Emprendedoras 2011-2012 organizado por el Principado entre los alumnos de grados medios de Asturias. «Virubrick» es el proyecto empresarial de los hermanos Kiliam y Etienne Lahoz Díaz, alumnos del módulo de Fabricación e Instalación de Carpintería y Muebles en el IES Arzobispo Valdés de Salas, quienes bajo las instrucciones y directrices de la profesora de Administración y Gestión de Empresas, Cristina González, consiguieron recibir el primer premio de este certamen que pretende animar a los estudiantes a iniciar sus ideas empresariales.

El proyecto consiste en una empresa que mediante unas máquinas, denominadas briquetadoras, transforman los residuos de la madera, tales como el serrín, para convertirlos en aprovechamientos de biomasa. «Como estábamos en el módulo de carpintería, veíamos que había muchos desperdicios y pensamos cómo aprovecharlos», explica Etienne Lahoz, de 18 años. Con esa idea matriz desarrollaron su proyecto, consistente en recoger de las carpinterías los restos sobrantes de los trabajos para convertirlos en «pellets para las calderas», añade.

Comentan que durante la elaboración del proyecto, «nos daban un cuaderno para seguir los pasos, lo íbamos rellenando con la ayuda de la profesora, había que poner de todo, desde la financiación hasta la previsión de ventas». Los apartados económicos fueron los más «duros» de hacer: «Nos costó un poco lo de los números», afirma Kiliam. Lahoz.

Otro de los obstáculos a los que se enfrentaron fue la decisión de «pensar si "Virubrick" era una empresa para vender sólo por esta zona o si teníamos que abrirnos a un mercado más amplio, a otros países donde se pueda vender todo el año». Las briquetas son sólo para alimentar las estufas, por lo que en España el mercado está estacionalizado, «y no es plan de trabajar sólo en invierno», dice Kiliam.

De momento de trabajar nada. Finalizaron sus estudios en junio y aún no han encontrado trabajo. «Echamos currículum hasta en IKEA, pero ahora las carpinterías están cerrando, está todo muy mal y más en ese sector», opina Etienne.

No se atreven a poner en marcha «Virubrick», pese a que su profesora les anima. «Podría ser pero yo ahora mismo no me arriesgaría a hacer una inversión así», considera Kiliam. A lo que su hermano añade: «Hay ayudas pero ahora mismo no podríamos». De momento, los hermanos Lahoz esperarán a que «mejore la cosa», si bien no descartan que algún día «Virubrick» sea una realidad empresarial, al menos, el respaldo del premio ya lo tienen.