El Pleno estaba fijado para las siete de la tarde. Media hora antes se abrieron las puertas del Ayuntamiento y en cuestión de minutos quedaron ocupados todos los asientos del público en el salón de sesiones. Presumí que no era un Pleno cualquiera porque por allí andaban muchos vecinos. El economista Feito bajó desde Lavio. Arango, presidente de Amigos del Paisaje, subió desde Villazón. Jesús el del Barrio acudió desde Mallecina. Abel el de La Casona lo hizo desde Linares y Murias, de Izquierda Unida, fue el primero en llegar.

Se aprobaron, una a una, veinte ordenanzas fiscales (basuras, vados, ocupación de vía pública, licencias de obras, etc.) con los votos de foristas y socialistas, que estuvieron de acuerdo en casi todo. Parecía que aquello iba a ser una balsa de aceite. Pero llego la tormenta justo cuando se presentó una moción de los populares pidiendo una auditoría externa sobre los últimos siete años de gobierno socialista, moción a la que se sumó de inmediato el grupo de Foro, con cinco concejales. Como los populares tienen dos, la moción ganó por siete a seis.

Flor, del Grupo Socialista, es una buena portavoz. Muy buena. No lee. Lo lleva todo bien estudiado. Sabe aprovechar bien los tiempos y los tempos. Cuando detecta alguna debilidad en su contrincante entra a fondo por esa fisura. Encaja bien y no se da por vencida. Sabía que estaba en minoría, que tenía la causa de la auditoría perdida, pero no se vino abajo. Fue de menos a más y llegó a decir que la auditoría externa no es vinculante y que si hay litigio en los tribunales han de ser quienes piden la auditoría los que afronten de su pecunio. Alberto, del PP, pidió la palabra para leer seis folios a un espacio que pueden ser la clave de la auditoría que se pide. Cifras, deudas, créditos, intereses, facturas y mil y un detalles contables al céntimo. Un documento que ya le han pedido los responsables de algunas redes sociales para publicar. Demoledor. Alberto finalizó con estas palabras: «Sólo queremos que se sepa la verdad de las cuentas de siete años y lo que se hizo con el dinero de todos los salenses». Hay que señalar que la moción aprobada lleva implícita también la creación de una comisión de seguimiento, con reuniones cada quince días, con participación de las asociaciones de vecinos.

Después se analizaron varios escritos del Grupo Socialista, pero como la megafonía estaba, a ratos, muy baja, el público quedó sin saber si unas vacas de Tineo habían pastado en montes de Salas o si unas vacas de Salas pastaron en Tineo. Manolo Alba, concejal de Medio Rural, aclaró, en medio minuto, el asunto. Flor pidió explicaciones sobre dietas y gastos de kilometraje del Alcalde y Sergio, que ya va mirando menos a los papeles y más a su contrincante, estalló con un «hay que tener cara para plantear eso precisamente vosotros». En ese momento Leonor, concejala del PP, se levantó y dijo: «Alcalde, yo me voy». Y fuese. Sergio y Flor cuando la discusión era más virulenta se trataban de usted y se tuteaban en los momentos de nivel bajo. A las dos horas el Alcalde levantó la sesión. Jesús el del Barrio, que bajaba las escaleras a la par que el cronista, me dijo:

-Penséi que s'amarraban. ¿Ya tu?

-No, hombre. No era nada personal. Sólo ardor democrático.