11 de mayo de 2013
11.05.2013

El día de los chavales de Salas

El Instituto Arzobispo Valdés Salas celebró la graduación de sus alumnos en un ambiente en el que se mezclaron emoción e ilusión

11.05.2013 | 00:00
Los alumnos del Instituto Arzobispo Valdés Salas, en el acto de graduación.

Salas,


Pepe RODRÍGUEZ


El Instituto Valdés Salas de la capital salense vivió ayer una jornada de intensa emoción con la graduación de sus alumnos, que pronto pasarán a ser universitarios, al menos en la mayor parte de los casos.


Tanto los padres como los alumnos lucieron sus mejores galas para un acto que desgranó, paso a paso, su etapa en el Instituto, algo que les marcará para siempre.


Entre risas y alguna que otra lágrima, el evento transcurrió con vídeos en los que se mostró el paso del tiempo por los que entraron siendo unos niños en el Instituto y ahora se van convertidos en unos jóvenes preparados para tomar las riendas de sus vidas.


Uno de los protagonistas principales del acto fue Amador Rodríguez, el investigador asturiano que trabaja en el MIT de Massachussets, en Estados Unidos, quien, entre otras cosas, mostró a los alumnos cómo la investigación puede ser un más que emocionante camino para el futuro, con inventos tan llamativos como un coche que puede circular sin conductor gracias al uso de tecnología laser y GPS.


La tónica dominante, tanto en los discursos de los profesores como de los alumnos más destacados, fue subrayar las importancia que iban a tener los años vividos en la formación de los chavales, pero también que se abre ante ellos, tras esta etapa, un camino que ha de definir quiénes serán el día de mañana, tanto desde el punto de vista personal como desde el punto de vista profesional. Y, así, las palabras más repetidas en el acto fueron «camino», «valores» y «aprendizaje», tres claves que resumen su naturaleza.


La directora del centro, Ana María Aparicio Rico, explicó a los estudiantes que «hoy es un día de vísperas, un día grande, un día de promesas. Quiero deciros que teneís que disfrutar del viaje, que luchéis por ser felices y por ser buenas personas», a lo que añadió que tanto sus padres como sus profesores habían peleado por enseñarles esa forma de ver la vida.


Por supuesto, tras el emotivo y solemne acto, los chavales disfrutaron de una verdadera fiesta.

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