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Enseñanzas mayores en Taramundi

Los escolares aprenden a hacer rosquillas con los usuarios del centro de recursos, que cumple tres años

Pilar Lago enseña a las pequeñas Claudia Mera y Cova García a separar la clara del huevo para hacer rosquillas. Tania Cascudo

Las taramundesas Claudia Mera y Cova García no perdieron ayer detalle del complicado proceso de separar la clara de la yema del huevo como primer paso para elaborar unas deliciosas rosquillas. Y es que los mayores del centro polivalente de recursos (CPR) de Taramundi invitaron ayer a los escolares del colegio rural Occidente a su taller de repostería. Esta iniciativa forma parte de la programación que tiene este equipamiento, que acaba de cumplir su tercer año de andadura.

El CPR taramundés es el único de estas características que funciona en la comarca Oscos-Eo, ya que aúna en un mismo edificio los servicios de residencia, centro rural de apoyo diurno y centro social. La residencia tiene completas sus veinte plazas desde su inauguración en noviembre de 2010, mientras el centro de apoyo diurno -que abrió en abril de 2011- sólo tiene cubiertas ahora mismo 7 de sus 15 plazas. El tercer eje lo constituye el centro social, que se inauguró el año pasado y que ofrece diversas actividades abiertas al público en general.

Explica la directora del CPR, María Fernández, que la idea es que el centro social sea un espacio de reunión de todo el pueblo, de ahí que haya actividades programadas para mayores, pero también para los benjamines de la casa. La dirección del centro trata de difundir estos días la programación prevista para que los vecinos se animen a involucrarse.

Para el próximo año, además de continuar con el servicio de gerontogimnasia, el servicio de fisioterapia y podología, esperan poner en marcha una clase de gimnasia de mantenimiento, un curso de primeros auxilios, un cine forum para adultos y un ciclo de cine infantil, así como clases de refuerzo educativo para niños y un taller de patchwork.

El centro abrió ayer su mercadillo solidario de Navidad. Los mayores se vuelcan en la elaboración de artículos artesanos como broches y carteras que luego venden a un precio simbólico. Todo lo recaudado se entregará a Cáritas para ayudar a las personas que más lo necesiten. Los artículos se exponen a la entrada del centro.

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