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Mueren por posible envenenamiento los seis bisontes que se iban a criar en Villayón

El proyecto para reintroducir la especie en Asturias seguirá en Siero y Teverga, adonde llegarán nuevos animales

Fernando Morán, junto a tres de los bisontes, en Villayón, meses atrás.

Fernando Morán, junto a tres de los bisontes, en Villayón, meses atrás. A. M. S.

Ya no quedan bisontes en el concejo de Villayón. El proyecto impulsado por la asociación Centro de Conservación del Bisonte Europeo en España en la braña del Zapurrel se ha cancelado ante la muerte de todos las reses. Fallecimiento que, según explican en el organismo, se ha producido en extrañas circunstancias. "En Villayón se cerró el proyecto cuando habían fallecido cuatro de los seis bisontes que quedaban", explica Fernando Morán, veterinario y director del proyecto en Asturias. "Los otros dos se fueron para otro lado y acabaron también falleciendo. Esos animales se perdieron", resume Morán.

Aunque los análisis aún no han podido determinar con exactitud lo que ocurrió, el director del proyecto apunta al envenenamiento como principal hipótesis de la desaparición de esta especie en la finca del marqués Javier Navia-Osorio. "En ese concejo el proyecto está cerrado porque no sabemos muy bien lo que pasó. Es posible que haya habido problemas de ataques de gente, pudo haber veneno allí, así que no se vuelve", sentencia.

Esto hecha al traste la iniciativa de reintroducir esta especie en la comarca occidental, que se inició en junio de 2012. Al Zapurrel llegaron ocho animales, uno de los cuales falleció a los pocos días de llegar desde Holanda. En esta finca de la montaña asturiana, los bisontes disfrutaban de un espacio más que correcto para su reproducción, y, como expone Morán, al principio el proyecto marchaba según lo previsto: "Los animales estuvieron nueve meses muy bien, sin problema alguno, realizando un trabajo fantástico. Después aumentamos el proyecto con caballos en una zona colindante". Este aumento en el número de animales en la finca pudo ser el desencadenante de los hechos, ya que "no gustó entre los vecinos de la zona", asevera el veterinario. "Empezaron a enfermar todos, caballos y bisontes. De forma que no éramos capaces a determinar en esos espacios grandes lo que estaba ocurriendo", relata. Fernando Morán afirma además que "los caballos, cuando se habían muerto una serie de ellos, se cambiaron de valle, y no ha muerto ninguno más". Aún faltan, eso sí, los análisis definitivos que confirmen esta hipótesis.

El proyecto liderado por Fernando Morán queda así sin una de sus sedes en Asturias, pero el impulso de este veterinario por luchar por esta especie en peligro de extinción continúa en el Principado. De hecho uno o dos bisontes hembra llegarán al centro que sigue en Siero, y se creará un nuevo centro de cría en Teverga, al lado de la Senda del Oso y del Museo de la Prehistoria. Este será el primero de los centros en que el público pueda ver fácilmente a los bisontes, una especie en peligro de extinción.

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